La Santa Sede ordenó cerrar un tradicional seminario en Mendoza: el trasfondo de una dura decisión

Funcionará hasta que concluya el ciclo lectivo, a fines de año. Los estudiantes serán reubicados en otros centros de formación en el país. La comunión en tiempos de pandemia fue una piedra de discordia

Periodista, autora de “Nuestra fe es revolucionaria. Jorge Mario Bergoglio. Francisco” (Grupo Editorial Planeta)
El seminario mayor de San Rafael, Mendoza
El seminario mayor de San Rafael, Mendoza

Soplan vientos de cambio para la Iglesia Católica de San Rafael: a fines de este año se cierra el Seminario Diocesano “Santa María Madre de Dios” de esa localidad.

La diócesis de San Rafael, ubicada en la provincia de Mendoza, viene atravesando desde hace varios meses una seria crisis interna producto de los desacuerdos entre algunos sectores muy tradicionales (encarnados en laicos, religiosos y sacerdotes) y el obispo diocesano, monseñor Eduardo Taussig, acompañado por la mayoría de la Iglesia sanrafaelina (encarnada también en laicos, religiosos y sacerdotes). El emergente radicó en la manera propuesta como obligatoria –-con vigencia en toda la provincia de Mendoza-- para administrar la comunión, en la mano y no en la boca, ajustada a las normativas sanitarias del tiempo de pandemia. Como cuando nos muestran cómo es un iceberg y solo vemos sobre las aguas asomar una parte mínima de su constitución, en este tema hay antecedentes del contexto que sería bueno repasar.

En general, las iglesias católicas en el país y en el mundo ajustaron sus ceremonias y sacramentos a las medidas impuestas contra el coronavirus. Pero hubo excepciones
En general, las iglesias católicas en el país y en el mundo ajustaron sus ceremonias y sacramentos a las medidas impuestas contra el coronavirus. Pero hubo excepciones

San Rafael ha sido desde hace muchos años una tierra receptiva a comunidades radicalizadas desde la observancia y el rito de la religión católica; de hecho su seminario también y fue el rector saliente de ese instituto quien animó de modo explícito (ya en tiempo de cuarentena por pandemia de Covid-19) a sus seminaristas a resistir los pedidos del obispo diocesano vinculados a la comunión causando rupturas en el cuerpo eclesial que seguramente tardarán en sanar. Una división entre sacrílegos y pecadores, entre buenos y malos puntualmente por admitir la comunión en la mano o en la boca implica expedirse en juicios de valor que trascienden en mucho la decisión de cada fiel de comulgar como mejor lo sienta en su corazón, o como mejor le indique su manera de vivir la fe. Conviene recordar que fue San Juan Pablo II, reconocido por ser gran cuidador de las tradiciones de la Iglesia universal, quien introdujo desde lo doctrinal la comunión en la mano urbi et orbi.

Al mismo tiempo, un aspecto que debe resaltarse es la decisión del obispo, Eduardo María Taussig, de construir puentes en su Iglesia. Porque de eso se trató su ingeniería: de tender puentes y no de alzar muros. Su modo fue dialogal y podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la mayoría de la feligresía sanrafaelina, y lo repito, lo acompaña.

En el día de hoy se conoció un comunicado del obispado que refleja un evidente tiempo de cambios ya que fue nombrado el nuevo Rector del Seminario Diocesano “Santa María Madre de Dios”, el sacerdote Víctor Torres Jordán, quien ya asumió su cargo. El director anterior había presentado su renuncia a fines de mayo la que le fue aceptada el 30 de junio, luego de varias rondas de búsqueda de consensos y resolución de la crisis mediante el diálogo y la escucha profunda de ambas partes.

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El texto oficial de comunicado expresa que el obispo “al presentar al nuevo Rector a los sacerdotes formadores del Seminario y a los seminaristas, les ha comunicado también que, siguiendo precisas instrucciones emanadas de la Santa Sede, ha tomado la decisión de cerrar el Seminario a fin de este año, una vez terminado el ciclo lectivo de estudios del presente semestre”.

Y explica la decisión íntegra, que asume tanto lo doloroso como lo necesario: “El Obispo, junto al Rector y los formadores, acompañarán a los seminaristas en un camino de discernimiento, durante todo este semestre, a fin de ubicarlos, oportunamente, en diversos Seminarios del país de tal modo de asegurarse que puedan continuar su formación al sacerdocio. A toda la Diócesis se invita a rezar por nuestros seminaristas, por su perseverancia en el proceso de formación y por sus familias y comunidades. La medida, aunque muy dolorosa para todos, resulta necesaria. Dios sabrá dar nuevos frutos de santidad a toda la Diócesis, en tanto que perseveremos en la comunión con la Jerarquía que el mismo Señor ha dispuesto para guiar a la Iglesia”.

Víctor Torres Jordán, el nuevo rector del Seminario de San Rafael. Su misión será conducirlo hasta fin de año y cerrarlo
Víctor Torres Jordán, el nuevo rector del Seminario de San Rafael. Su misión será conducirlo hasta fin de año y cerrarlo

El nuevo Rector del Seminario de San Rafael es de nacionalidad peruana y fue ordenado sacerdote allí mismo, en San Rafael en el año 1972. Viene ejerciendo roles y funciones en distintos ámbitos diocesanos lo que indica que conoce la tierra que pisa, la feligresía, las congregaciones y movimientos eclesiales que conviven con pluralidad de expresiones, y, por supuesto, el clero. Aunque su rol se anuncia corto y decisivo, las Iglesia argentina mirará con particular interés su gobernanza en el seminario junto con sus implicancias.

¿Comunión en la mano vs. comunión en la boca?

En la religión católica, la comunión es el acto de consumir la hostia consagrada por parte del creyente, en forma de delgadísima porción de pan. Este momento sagrado para todo católico puede llevarse a cabo recibiendo la hostia en la boca, acercada por la mano del sacerdote o ministro asignado, o bien recibiendo la hostia en la mano, acercada también por el sacerdote o ministro asignado. Comulgar (recibir la hostia) en la boca es una decisión personalísima, lo que se constituyó en la piedra de toque de este gran revuelo eclesial, y época de grandes cambios también.

Desde el 20 de marzo de 2020, fecha de inicio de la cuarentena obligatoria indicada por el Gobierno Nacional, el arzobispo de Mendoza (de quien depende estructuralmente San Rafael) indicó enfáticamente que la comunión debería ser recibida en la mano por razones sanitarias.

Monseñor Eduardo María Taussig, obispo de San Rafael
Monseñor Eduardo María Taussig, obispo de San Rafael

Estas fueron todas las recomendaciones propuestas para toda Mendoza:

1- Recomendar a los mayores de 65 años y a quienes padezcan enfermedades que los hagan vulnerables al virus a no ir a las distintas celebraciones.

2- Pedir a los párrocos y ministros de la iglesia que extremen las medidas de higienes en todas las actividades.

3- Animar a los sacerdotes a asistir a los enfermos con las debidas precauciones.

4- Omitir el saludo de la paz durante la misa, dado su carácter optativo.

5- Exhortar a los fieles a recibir la sagrada comunión en la mano debidamente higienizada, ya que la primera vía de contagio es la oral.

6- Exhortar a los párrocos y responsables de Cáritas a estar atentos a las necesidades que se vayan presentando en este tiempo.

Como última recomendación se invitó a los fieles a ver la misa por televisión.

TEXTO COMPLETO DEL COMUNICADO DE PRENSA DEL OBISPADO DE SAN RAFAEL

San Rafael, 27 de julio de 2020 (Oficina de Prensa).

En el día de la fecha, el Sr. Obispo de San Rafael, Mons. Eduardo María Taussig, ha puesto en funciones al oportunamente nombrado nuevo Rector del Seminario Diocesano “Santa María Madre de Dios”. Se trata del Pbro. Lic. Víctor Torres Jordán, quien ya tomó posesión de su cargo.

Al presentar al nuevo Rector a los sacerdotes formadores del Seminario y a los seminaristas, les ha comunicado también que, siguiendo precisas instrucciones emanadas de la Santa Sede, ha tomado la decisión de cerrar el Seminario a fin de este año, una vez terminado el ciclo lectivo de estudios del presente semestre.

El Obispo, junto al Rector y los formadores, acompañarán a los seminaristas en un camino de discernimiento, durante todo este semestre, a fin de ubicarlos, oportunamente, en diversos Seminarios del país de tal modo de asegurarse que puedan continuar su formación al sacerdocio.

A toda la Diócesis se invita a rezar por nuestros seminaristas, por su perseverancia en el proceso de formación y por sus familias y comunidades. La medida, aunque muy dolorosa para todos, resulta necesaria. Dios sabrá dar nuevos frutos de santidad a toda la Diócesis, en tanto que perseveremos en la comunión con la Jerarquía que el mismo Señor ha dispuesto para guiar a la Iglesia.

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