Tras la flexibilización de la cuarentena, la Iglesia pidió volver a celebrar misa

La Conferencia Episcopal Argentina le entregó este martes una carta al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, para el presidente Alberto Fernández. El protocolo de seguridad incluiría servicios religiosos con menos personas, con una distancia de dos metros entre los fieles y sin cola para comulgar

(Nicolás Stulberg)
(Nicolás Stulberg)

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) le pidió formalmente al Gobierno nacional la “apertura gradual” de las iglesias para poder celebrar misa en el marco de la flexibilización del aislamiento obligatorio que se inició este lunes.

Los obispos Oscar Ojeda y Carlos Malfa se reunieron este martes con el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y plantearon la posibilidad de retomar la celebración de la eucaristía “con los debidos recaudos sanitarios dispuestos” por las autoridades nacionales.

Tras la reunión, la cúpula de la Iglesia envió una carta al resto de los obispos en la que señalaron que seguirán "día a día esta gestión” y mantendrán informados “de los pasos sucesivos" a los religiosos de todas las diócesis del país.

El domingo pasado, el arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, había enviado una misiva al obispo Ojeda en la que manifestaba la inquietud de los fieles por la imposibilidad de recibir la comunión y proponía celebrar las misas siguiendo estrictas medidas de seguridad.

En la carta, el sacerdote cercano al Papa Francisco argumenta que la Iglesia no puede “esperar sencillamente que pase por completo la pandemia”.

Los religiosos Martín García, Manolo Fernández y Gustavo Antico realizan una misa de jueves Santo via Internet en Buenos Aires debido a la pandemia del coronavirus
Los religiosos Martín García, Manolo Fernández y Gustavo Antico realizan una misa de jueves Santo via Internet en Buenos Aires debido a la pandemia del coronavirus

Por lo tanto, sugirió llevar adelante los servicios religiosos con menos personas, con una distancia de dos metros entre los fieles, sin cola para comulgar, que los curas se laven las manos antes de entregar cada hostia, y que la salida de los templos sea progresiva.

Por otro lado, Víctor Fernández señaló que las misas no deben durar más de 40 minutos y que deben celebrarse en múltiples horarios para evitar la saturación de personas.

“Si hay que prever los impactos económicos, también es conveniente valorar aquellas cosas que proveen consuelo y fortaleza a las personas en momentos duros”, cerraba la carta del arzobispo de La Plata.

Según explicó el religioso, la propuesta consiste en “anticiparse” para mostrar a las autoridades que la Iglesia "cuenta con un posible plan para la asistencia a misa que no tenga más riesgos que las actividades ya exceptuadas”.

Según pudo saber Infobae, el pedido de hoy no fue visto con buenos ojos dentro del Gobierno y no hay muchas posibilidades de que las misas sean incluidas dentro de las actividades exceptuadas.

Por otro lado, fuentes del oficialismo remarcaron que el reclamo de abrir las Iglesias no vino desde Roma y que el Papa Francisco “no tuvo nada que ver”. En ese sentido, atribuyeron el planteo a los sectores más conservadores de las provincias. “Hay una interna con algunos sectores que no entienden la gravedad de la crisis sanitaria”, detallaron.

Reunión con evangélicos

Este martes por la tarde el presidente Alberto Fernández mantuvo un encuentro en la residencia de Olivos con representantes de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE).

Alberto Fernández recibió en Olivos a los representantes de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas
Alberto Fernández recibió en Olivos a los representantes de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas

Acompañado por el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, y por el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, el mandatario recibió a Néstor Oscar Míguez, presidente de la FAIE y de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina; Osvaldo Corazza, vicepresidente de la institución y oficial mayor del Ejército de Salvación; Marcela Mercuri, del Centro Cristiano Nueva Vida; Ana María Velilla de De Medio, de la Iglesia Discípulos de Cristo, y Leonardo Schindler, presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.

Seguí leyendo: