La entrada a un barrio cerrado de Pilar
La entrada a un barrio cerrado de Pilar

“Nadie me puede impedir caminar por las calles de mi barrio”, “¿No podemos tomar sol en la terraza?”,”¿No puede entrar la empleada que limpia en mi casa?". Los chats internos de WhatsApp de los barrios privados y los edificios con servicio de seguridad explotaron en el primer día de la cuarentena nacional por el coronavirus. En esos lugares, se extremaron los controles más que en ningún otro lado. No se permite el ingreso de visitas, se cerraron piletas, gimnasios y espacios comunes. En algunos casos hasta se prohibió caminar por las calles internas o los pasillos de los edificios. La ansiedad por el encierro y las nuevas restricciones conformaron un combo letal: los chats se llenaron de discusiones e interrogantes sobre las nuevas normas.

La restricción de las visitas complicaron la vida cotidiana en los barrios privados. En la mayoría de los casos relevados por Infobae, no se permite ingresar al personal de limpieza, los jardineros, los pileteros, todos los rubros vinculados a la construcción y hasta los repartidores del diario. Solo pueden entrar las ambulancias, los deliverys de comida o las personas que asistan a discapacitados.

Las restricciones a la vida social de los barrios privados o edificios con amenities ya habían comenzado durante el transcurso de la semana pero se profundizaron en las últimas horas. En la mayoría de los casos no se pueden usar las piletas comunes, ni las canchas de fútbol o de tenis, y hasta el salón para reuniones.

En una torre del barrio de Belgrano, ante el cierre de los espacios comunes, los vecinos intentaron “escaparse” a la terraza para tomar sol. Improvisaron un sistema de turnos para no cruzarse, pero no tuvieron suerte: el personal de seguridad del edificio los intimó a volver a sus departamentos.

En “Santa María de los Olivos”, un barrio tradicional de Malvinas Argentinas, se prohibió hasta caminar por las calles internas. Queda prohibida la circulación peatonal recreativa y deportiva (running, bicicletas y otros) por las calles del barrio como también en las calles debajo de los puentes. Lo mismo se extiende para el paseo de mascotas. El incumplimiento de esta limitación será de inmediato denunciada a las Autoridades respectivas”, dice la nota que recibieron esta mañana los vecinos.

El propio intendente de Pilar, Federico Achaval, firmó un decreto este viernes ratificando que el aislamiento se debe cumplir dentro de las viviendas. “Está prohibido el uso de espacios comunes, gimnasios, piscinas, plazas, canchas de fútbol y/o cualquier otro espacio de uso múltiple dentro de los mismos”, dice la norma.

En otro barrio de Pilar con más de 300 casas, las restricciones a la circulación interna de los propios vecinos generó debates y quejas en los chats, el método de comunicación más utilizado del momento. “Salimos tres o cuatro personas con tres cuadras de distancia”, explicó uno de los vecinos. En ese mismo barrio, la administración tuvo que corregir el primer comunicado del día porque se habían prohibido hasta los delivery de comida.

En Nordelta, también se restringió el ingreso a los barrios y la circulación interna. Las plazas están encintadas desde hace varios días y se cerraron todos los lugares para hacer deportes. “Únicamente se permitirán desplazamientos mínimos e indispensables en automóvil para aprovisionarse de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos”, dice el comunicado que recibieron cientos de vecinos esta mañana.

En ese complejo de Tigre se permitirá el mantenimiento de los espacios verdes y la fumigación, un reclamo que se repite en la mayoría de los barrios privados para prevenir otras enfermedades como el dengue.

Pese a las restricciones, algunos vecinos de Nordelta salieron a andar en kayac y tuvieron que ser advertidos por la seguridad.

En los edificios con amenities o seguridad privada las restricciones a la circulación generaron otras complicaciones internas. En un edificio de Palermo, la empresa de seguridad no mandó a ningún empleado y los vecinos no pudieron abrir el portón de la cochera.

En otro edificio del barrio de Caballito, cerraron la pileta, la parrilla y otros espacios comunes. Además pegaron carteles en los ascensores con recomendaciones para que no entren más de tres personas juntas y que los delivery lleguen hasta la puerta del edificio.

En la torre Horizons de Vicente López las restricciones se impusieron antes de la cuarentena y fueron totales.

Igualmente, las restricciones en la Ciudad de Buenos Aires no se aplicaron en todos los edificios por igual. Depende de la reacción de los administradores. “No es una situación sencilla”, admitió el vicejefe de Gobierno Diego Santilli en una entrevista con TN.

Las restricciones en los barrios privados no impiden el ingreso de los camiones de recolección de residuos, otro insumo básico. En un barrio de Pilar, los vecinos se sorprendieron al ver a los empleados de la empresa de limpieza con guantes y barbijo para protegerse.

En el complejo Solares, de Olivos, se permitió únicamente el uso del laundry, “debido a la importancia del lavado de ropa como práctica de asepsia y prevención”. A diferencia de otros barrios privados, allí se permitieron las visitas aunque las autoridades pidieron “minimizar” los ingresos.

Los comunicados de la mayoría de los barrios insisten en las medidas de seguridad, especialmente a aquellos vecinos que viajaron a los países de riesgo y están cumpliendo la cuarentena. “Para el caso de inobservancias de la obligatoria cuarentena se realizarán de inmediato las denuncias pertinentes”, advierten en la mayoría de los barrios.

En la localidad de Pilar, los administradores están obligados a realizar las denuncias. El intendente local firmó este jueves un decreto instando a realizar denuncias y facultó a los inspectores municipales a concurrir a las casas de los barrios privados para sancionar a los vecinos que incumplan las nuevas restricciones.