Casamiento suspendido por coronavirus

“Sentí que estaba protagonizando la típica pesadilla de las novias. Esa que las despierta en la mitad de la noche: tienen que cancelar su casamiento porque no llegó el catering o se les rompió el vestido”, cuenta Lola Ferré sobre lo que vivió el último jueves 12 de marzo cuando suspendió su casamiento por el Coronavirus. “La gente no paraba de mandarnos mensajes preguntando si cancelábamos o no. Y nosotros nos dábamos cuenta que había más preocupación y miedo que ganas de celebrar”, agrega Federico Fracchia.

Con doce años de novios, tres de convivencia y uno de organización de la boda, ese mismo jueves en el que el Gobierno Nacional comunicó la primera tanda de medidas de prevención, Lola y Fede decidieron que así no podían casarse.

Casi colapso. Me angustié y lloré mucho”, apunta Lola que tiene 35 años, es de Belgrano. A Federico, de 33, nacido en Recoleta y creativo publicitario, lo conoció cuando participaban de los grupos misioneros del movimiento religioso Schoenstatt. “Nos vimos por primera vez en Henderson, provincia de Buenos Aires. Nos pusimos de novios al poco tiempo. Y ahora vivimos juntos en Villa Crespo”, detalla ella que se dedica al marketing de moda y tiene una marca, Abuela rockstar.

En Los Ángeles, en 2018, cuando Fede fue nominado a un premio por su labor publicitaria.
En Los Ángeles, en 2018, cuando Fede fue nominado a un premio por su labor publicitaria.

“En marzo del año pasado pusimos fecha para este 2020. Le avisamos a nuestras familias y empezamos con los preparativos. Después de tantos años juntos el principal objetivo era celebrar nuestro amor con nuestros seres queridos”, detalla la novia.

“Planificamos algo relajado porque queríamos romper con el casamiento súper estructurado”, agrega Federico y cuanta que así llegaron a Estancia Carabassa, dónde la wedding planner Vicky Canale les organizó todo. Harían la ceremonia religiosa, el asado y el baile al aire libre en las galerías de aquella elegante casona que tiene un parque con arboles añejos. Sería el próximo sábado 28 de marzo, a las 12.30 del mediodía.

“Además, este próximo viernes 20 nos casábamos por civil. Iba a ser a las 16.30 en el Registro de la calle Uruguay. Después, una celebración en la casa de mis suegros”, apunta Lola y mientras habla se esfuerza por corregir los tiempos verbales de todo lo suspendido.

En 2014 en Angkor Wat, cuando los novios ya estaban fascinados con Oriente, a dónde planeaban volver de Luna de Miel.
En 2014 en Angkor Wat, cuando los novios ya estaban fascinados con Oriente, a dónde planeaban volver de Luna de Miel.

“Mis padres se encargaron de organizar el civil y nosotros la fiesta”, cuenta Federico que carga con la expectativa extra de ser el primero en la familia que se casa. “Teníamos 150 invitados, entre familia, amigos y gente que fue testigo de estos años juntos. Personas que nos quieren mucho y que en doce años nos preguntaron muchas veces cuando nos casábamos. Por eso había muchas ganas y atención depositadas en nuestro casamiento”, agrega Federico.

CRONICA DE UNA SUSPENSIÓN

Estábamos atentos al Coronavirus porque nos íbamos de Luna de Miel a Japón. En realidad, antes de pensar en casarnos pensamos conocer ese país que nos atrae y quisimos que fuera en abril, plena época de cerezos florecidos. Entonces seguíamos las novedades de la pandemia en China desde fines de enero y cuando mis amigos ni siquiera sabían lo que era el Cororonavirus”, apunta Fede y cuenta que hasta hace una semana, ni el ni Lola pensaban en suspender nada. "Trabajamos free lance. Podíamos ir a Japón, volver y hacer cuarentena en casa, que a esa altura no era obligatoria”, agrega Federico y marca como día clave el jueves 12, cuando los casos empezaron a crecer y el Gobierno Nacional se expidió con contundencia sobre el tema.

De viaje por Tailandia.
De viaje por Tailandia.

“La gente nos empezó a preguntar si el casamiento se hacía. Yo recibía esos primeros mensajes a la mañana y pensaba ‘¡Obvio que me caso! ¡Mirá que lo vamos a suspender!’. Pasé de preocuparme por si llovía el día de mi casamiento a preocuparme por si habría o no un día de casamiento”, cuenta Lola. Las horas pasaban, las consultas se multiplicaban y los novios sintieron que había una sensación que no les gustaba.

“Era un miedo generalizado y lógico. Lo pensamos tranquilos y nos dimos cuenta que íbamos a tener un testigo en cuarentena, una amiga en situación complicada de salud y mucha gente grande a la que teníamos que cuidar. Nosotros estamos juntos hace doce años. Si nos casamos es para celebrar con nuestra gente”, reflexiona Federico.

Entonces Lola acota: “¿Qué sentido tenía hacerlo si no podíamos darnos un beso y un abrazo con todos aquellos que tanto nos quieren? Fue una decisión difícil, pero bien consciente. Y una vez que la tomamos, esa misma noche del jueves 12, me sentí aliviada”.

En 2014, cuando el publicista fue nominado por primera vez a un premio en Estados Unidos.
En 2014, cuando el publicista fue nominado por primera vez a un premio en Estados Unidos.

“Lo suspendimos y nos fuimos a comer pollo frito”, ríe Federico y agrega: “Ya no teníamos que preocuparnos por no engordar para llegar flacos a nuestro casamiento”. Así da muestras de cómo el humor los ayudó a transitar este mal momento.

Al día siguiente, llamaron a la wedding planner y a los proveedores que con muy buena disposición les re programaron todo para el sábado 17 de octubre. “Estar en el limbo era un problema. Poder poner una nueva fecha nos hizo bien”, asegura Lola y agrega que también pasaron para octubre el civil, porque no tenía sentido hacerlo con los invitados a través de un vidrio. ¿La Luna de Miel? “Cancelamos los alojamientos que pudimos y analizaremos qué hacemos con el resto. Estamos viendo cómo re programar el vuelo, pero todavía no somos prioridad para la aerolínea porque tiene casos más urgentes”, reflexiona Federico y asegura que el pollo frito los inspiró a hacer el simpático video que usaron para comunicar la re programación.

Fanáticos de los viajes, en 2016 en Nueva York, celebrando que consiguieron entradas para ver Saturday Night Live.
Fanáticos de los viajes, en 2016 en Nueva York, celebrando que consiguieron entradas para ver Saturday Night Live.

“Era una fiaca total tener que avisarle a 150 personas que no nos casábamos ahora. No queríamos que nos den el pésame. Quisimos cambiar la onda y desviar la atención del problema”, asegura Fede en relación a la cadena nacional que protagonizan, mandaron por whatsapp y generó una reacción positiva en tiempos de angustia generalizada. “Sí, es un garrón no poder casarnos el día que teníamos planeado, pero con humor podemos salir de esto de una manera mucho más sana”, concluye Lola.