La entrada y, sobre todo, la salida de los chicos del colegio suele ser un problema, que puede afectar su propia seguridad
La entrada y, sobre todo, la salida de los chicos del colegio suele ser un problema, que puede afectar su propia seguridad

El próximo lunes comienzan las clases y con ello, en las puertas de las escuelas de la ciudad de Buenos Aires pueden volver a repetirse los problemas de tránsito durante los horarios de entrada y salida de los alumnos.

Es habitual que en ese período se generen embotellamientos, cruces peligrosos, estacionamientos en doble fila, entre los padres que van a dejar y buscar a los chicos, vecinos que se muevan diariamente por esas zonas y otros que ocasionalmente circulan por allí.

Atendiendo la cuestión, y en el marco del Plan de Seguridad Vial, la Secretaría de Transporte y Obras Públicas del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires creó el programa “Sube y Baja”, con el fin de promover el ordenamiento del tránsito en las cuadras de los establecimientos educativos a través de una serie de recomendaciones y prácticas implementadas.

El proyecto, que involucra tanto a padres como a los alumnos y a los miembros de las distintas instituciones educativas, tuvo su estreno en 2017. Ya se aplicó en 140 escuelas y para este año se contempla alcanzar 80 instituciones más.

Postal de la calle Serrano, casi en el cruce con la avenida Corrientes
Postal de la calle Serrano, casi en el cruce con la avenida Corrientes

En concreto, Sube y Baja consiste en brindar sugerencias y prácticas de convivencias específicas que se adapten a las características y al entorno de cada establecimiento, teniendo en cuenta las calles internas, avenidas, paradas de transporte público. Esto se logra haciendo en primer lugar un relevamiento de la zona por parte de un equipo técnico.

En esa línea, la metodología es la siguiente: se organiza el ingreso y la salida del colegio según los medios de transporte en que se movilicen los alumnos. Quienes concurran a los establecimientos en transporte escolar tendrán un espacio asignado, una área exclusiva delimitada en el frente del colegio, que los demás vehículos también podrán utilizar aunque solo una vez que el micro o combi se haya retirado.

Al momento del ingreso, se recomienda a los alumnos que llegan a bordo de autos particulares que tengan sus mochilas dentro del vehículo, pero no en el baúl para evitar así atrasar la circulación por el tiempo que demora sacarlas. Asimismo, el padre o conductor no deberá descender del auto.

En tanto que para la salida, la propuesta es armar tres grupos: los alumnos que utilizan transporte escolar son los primeros en retirarse, seguidos de los chicos que se van a pie y, por último, aquellos a quienes pasan a buscar en auto o taxi. La idea es establecer distintos horarios para la salida de cada uno de los grupos, con diferencia de 10 a 20 minutos.

Además, el programa prohíbe el estacionamiento de vehículos “en las cercanías de la entrada y en doble fila”, ya que bloquean el carril de circulación.

En los días de clases se genera congestión por los autos en doble fila que obstruyen el tránsito (Nicolás Stulberg)
En los días de clases se genera congestión por los autos en doble fila que obstruyen el tránsito (Nicolás Stulberg)

Estas medidas se complementan con el apoyo teórico en el aula. Se realizan charlas de educación vial sobre el programa a toda la comunidad educativa, en las cuales se les explica la dinámica y los actores involucrados, además de nociones básicas de seguridad vial relacionadas con la puerta de la escuela y las seguridad de niños.

Una vez superado estos pasos, dos agentes de Tránsito participan durante dos semanas de un período de adaptación.

Como parte del plan, a cada escuela se le entrega un kit compuesto por pecheras, conos, y piezas gráficas, elementos otorgados por el gobierno porteño. El programa es voluntario y no tiene costos para la comunidad educativa.

Cada institución lo adapta a sus características, según sus recursos. La escuela Pestalozzi, por ejemplo, ideó una aplicación para teléfonos celulares que permite identificar vehículos y conductores en espera para retirar a sus niños. Además permite avisar, mediante mensajes de WhatsApp, cuando el alumno está de camino al auto, o esperando en la zona demarcada.

Las evaluaciones de la implementación de Sube y Baja arrojaron resultados positivos. En los tres primeros colegios que se sumaron a la iniciativa, se registró una disminución de hasta el 100% de la doble fila y la reducción del tiempo de entrada a 20 minutos (total) en promedio, de acuerdo a estadísticas oficiales.


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