"España enlutada", la acuarela que Jorge Apperley pintó en 1937 y subió Florencia a su Instagram. La modelo fue su segunda esposa, Enriqueta Contreras Carretero.

Antes que el suyo con su madre Cristina Kirchner, el primer posteo que hizo Florencia desde Cuba, donde se recupera de un linfedema, fue el de un cuadro titulado “España Enlutada”, del acuarelista galés George Owen Wynne Apperley.

Nacido en la Isla de Wight en el seno de una familia aristocrática en 1884, Apperley perdió a su padre a los seis años. Desde chico lo atrajo el arte, y a pesar que su padrastro deseaba que ingresara en el ejército y su madre en la vida religiosa, se inscribió en la Herkomer Academy.

No fue la única lucha familiar que debió enfrentar. Tres años después de un viaje por Italia, en 1907, se casó en secreto con Hilda Pope. Como la familia de su novia se oponía a esa relación, se mudaron a Lugano, en Suiza. Allí tuvieron dos hijos, Edward y Phyllis.

Regresó a Londres en coincidencia con el inicio de la Primera Guerra Mundial, de la que no participó por problemas de salud. Los médicos le indicaron vivir en un clima más cálido. Deprimido por la situacíón en su país, en 1916 se instaló en España.

Jorge Apperley en Granada.
Jorge Apperley en Granada.

Después de un año en Madrid se mudó a Granada. Jamás regresó a Inglaterra, ni volvió a ver a su esposa.

Allí participó y ganó, con su pintura La Rosa, un concurso pictórico organizado por el Ayuntamiento con motivo de las Fiestas del Corpus del año 1917.

Dos años más tarde de afincarse en España, una exposición de sus cuadros en Madrid fue inaugurada nada menos que por el rey Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia de Battenberg. En España ya era conocido como Jorge Apperley.

Allí, en sus caminatas por una calle llamada Cuesta de Gómerez, conoció a una adolescente de pelo negro y ojos verdes, Enriqueta Contreras Carretero, hija de un albañil, a quien le pidió retratar. Después de meses de insistir, ella aceptó. Desde ese momento, ella se convirtió en su musa y en su mujer. Cuando se casaron, ella tenía apenas 14 años. Tuvieron dos hijos: Jorge y Enrique.

La pintó de todas las formas posibles: desde el más exquisito erotismo hasta hecha una Virgen. Desde que se conocieron, sus retratos femeninos (la especialidad de Apperley) tuvieron casi en su totalidad su rostro.

Uno de los innumerables retratos de Enriqueta que pintó Apperley.
Uno de los innumerables retratos de Enriqueta que pintó Apperley.

Jorge y Enriqueta vivieron en Granada hasta el advenimiento de la II República. Su casa era el epicentro de las reuniones de los artistas plásticos de la región, como Francisco Soria Aedo, José María Rodríguez Acosta y López Mezquita.

Pero la llegada de la II República en 1932 cambió los planes del pintor, monárquico ferviente. Conservador a ultranza, se enfrentó con muchos políticos de la ciudad. Quienes lo habían acogido con simpatía comenzaron a negarle el saludo.

Lo que colmó la paciencia del pintor fue la colocación de una bomba en su casa, Entonces, poco antes del inicio de la Guerra Civil Española se mudaron a Tánger, Marruecos.

Allí, en 1937, pintó “España Enlutada”, la obra que eligió Florencia.

Enriqueta y Apperley, en Tánger, Marruecos, donde él vivió hasta su muerte en 1960.
Enriqueta y Apperley, en Tánger, Marruecos, donde él vivió hasta su muerte en 1960.

Cuando triunfó la Falange y se instauró el régimen fascista de Francisco Franco, Jorge Apperley volvió a tener reconocimiento oficial. En el año 1945 recibió una de las más altas distinciones que otorga España, la Enconmienda de Alfonso X el Sabio. Y en 1951, en Málaga, fue nombrado Académico de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo.

Su vida, a partir del franquismo, se dividió desde entonces entre Granada y Tánger, adonde tenía su hogar. Murió en 10 de septiembre de 1960, a causa de una embolia cerebral.

Hoy, en Granada, una plaza y una estatua en el barrio de Albaicín -donde conoció a Enriqueta- lo recuerdan.

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