Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay
Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay

Tal vez lo presentía. El 5 de junio de 1888 Domingo Faustino Sarmiento dejó definitivamente el país. Se estableció en Asunción del Paraguay, para darle un poco de descanso a su débil corazón y a sus problemas en los pulmones. A regañadientes debió dejar el cigarro y sus familiares más directos, especialmente su hija Faustina, cuidaba de él. Tuvo unos días de alegría cuando fue a visitarlo Aurelia Vélez, su gran amor.

Falleció en la madrugada del 11 de septiembre. Según las costumbres de la época, Manuel San Martín le tomó una primera fotografía del cuerpo en la cama donde había sido hallado. Luego, los familiares arroparon el cadáver y lo colocaron en un sillón que el ex presidente usaba para leer.

Luego de embalsamar el cuerpo, comenzó el lento regreso al país, que duraría siete días. De Asunción cruzaron a Formosa. En el "San Martín", buque de la Armada Argentina, navegó por el Paraná. En Corrientes desembarcaron sus restos y se ofició una misa en la catedral; luego, recibiría los honores correspondientes cuando el 19 pasó por Rosario y San Nicolás.

En la mañana del 21 de septiembre el barco arribó al puerto de Buenos Aires. Debieron esperar hasta cerca del mediodía para desembarcar los restos debido al gran oleaje que había. Miles de personas se agolparon en el muelle y en los alrededores. Al frente estaba el presidente Miguel Juárez Celman con su gabinete.

La llegada de los restos de Sarmiento
La llegada de los restos de Sarmiento

El féretro, cubierto con las banderas argentina, chilena, paraguaya y uruguaya, fue conducido en una carroza hacia el cementerio de La Recoleta, en medio de una fuerte lluvia. Hubo varios discursos, entre ellos los del vicepresidente Carlos Pellegrini, de Osvaldo Magnasco, Aristóbulo del Valle y Paul Groussac, entre una larga lista de oradores.

Para comunicar el fallecimiento de Sarmiento, los diarios acordaron publicar el mismo título: "La Prensa Argentina: homenaje a la memoria de Domingo Faustino Sarmiento".

Día del Estudiante

Salvador Lorenzo Debenedetti era un estudiante de 18 años de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, hijo de inmigrantes italianos que vivía en Avellaneda, por entonces Barracas al Sud. Por imposición familiar había comenzado a estudiar Derecho, pero cuando conoció la obra del paleontólogo y arquéologo del autodidacta Juan Ambrosetti, decidió que eso era lo suyo e ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras para dedicarse a esa especialidad. Fue él quien propuso, en su calidad de presidente del centro de estudiantes, que el 21 de septiembre, día de la llegada de los restos de Sarmiento al país, quedase establecido como el Día del Estudiante.

Salvador Debenedetti, el estudiante que impulsó la celebración
Salvador Debenedetti, el estudiante que impulsó la celebración

Debenedetti, fanático del fútbol, fue el primero en descubrir, en excavaciones realizadas en Santa María, en la provincia de Catamarca, vestigios que comprobaban la convivencia entre poblaciones indígenas y el hombre blanco.

En el marco del Primer Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, celebrado en Montevideo entre el 26 de enero y el 2 de febrero de 1908, en donde se discutieron aspectos como la autonomía y la extensión universitaria, la creación de una asociación de estudiantes americanos y la representación de los centros de estudiantes, entre otros, se resolvió instaurar el 21 de septiembre como el Día del Estudiante.

El primer año en que se celebra masivamente, en América del Sur, fue 1910.

Claro que los festejos distaban mucho de cómo se conocen en la actualidad. En los primeros años, las celebraciones se realizaban en ámbitos de la facultad, y se pronunciaban discursos sobre el sanjuanino y su obra, especialmente a la cuestión educativa. Además, se organizaban actos en torno al monumento de Sarmiento.

A partir de 1917 y hasta su temprana muerte, Debenedetti sería el director del Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires. Quedaría en la historia como el promotor del Día del Estudiante en la misma jornada en la que el calendario marca el comienzo de la primavera.

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