Lucas Carrasco y su abogado, este miércoles en tribunales (Fotos: Adrián Escándar)
Lucas Carrasco y su abogado, este miércoles en tribunales (Fotos: Adrián Escándar)

Llegó a los Tribunales una hora antes del comienzo previsto para la segunda audiencia, se anunció y se fue a fumar a un pasillo. Llegó antes que Sofía Otero -una de las dos mujeres que lo denunciaron por violación-, antes que la prensa y en el pasillo, envuelto en el humo de su cigarrillo, quedó a la espera: hoy era el día previsto para que su abogado leyera su alegato y el periodista Lucas Carrasco decidiera si iba a pronunciar o no sus últimas palabras.

La semana pasada, Carrasco había llegado a la audiencia acompañado de uno de sus hermanos pero sin su hermana -la joven que, según consta en la denuncia, habría llegado a su departamento ese día de febrero de 2013, minutos después de la violación-. Iba a ser testigo pero no vino.

"Con todo esto estuvo con ataques de pánico" explicó en el pasillo a Infobae Guillermo Vartorelli, abogado de Carrasco. Como tampoco vino su psicóloga -argumentaron que tiene 71 años y presentó un certificado por enfermedad- Carrasco no presentó ningún testigo que declarara a su favor. Hoy vino acompañado de otro de sus hermanos varones.

Afuera habló con algunos medios radiales y televisivos que lo esperaron en las escalinatas de Tribunales. Se mostró verborrágico, pese a que en marzo la Justicia le ordenó que "cese en los actos de perturbación y/o intimidación" sobre Sofía Otero bajo apercibimiento de ordenar su prisión preventiva.

Entre otras cosas, dijo que las mujeres que lo denunciaron "mintieron descaradamente", que "cada una de las que me arruinaron la vida se fueron a su casa" sin recibir ninguna sanción y que una lo acusó de "violación telepática, porque nunca tuvo el displacer de conocerme".

Una hora y media más tarde de la hora en la que iba a comenzar la segunda audiencia del juicio, Carrasco se sentó frente a la jueza Ana Dieta de Herrero (la misma magistrada que pidió 35 años de prisión para el cantante Cristian Aldana, condenado en julio a 22 años por "abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores"). También es la jueza que formó parte del tribunal que condenó al portero Jorge Mangeri por el abuso sexual y femicidio de Ángeles Rawson.

El periodista Lucas Carrasco, conocido por haber participado en el programa 6,7,8, está siendo juzgado por dos casos de "abuso sexual agravado por acceso carnal", un delito que prevé penas de entre 6 y 15 años de prisión. Para hoy sólo había quedado pendiente la lectura del alegato de la defensa y las "últimas palabras".

El alegato

El abogado, en su alegato, pidió la absolución para Carrasco por los dos casos. Sobre el hecho denunciado por la joven que pidió reserva de identidad consideró que no hubo delito.

"Coincido con el fiscal (Ariel Yapur, que también pidió la absolución por esta denuncia) que, en modo alguno, puede sostenerse que ha existido un acto que lo trasforme en abuso sexual. Se respetó en todo momento el consentimiento.  Todo el derrotero de la relación sexual ha sido consentido por la víctima".

Con respecto a este caso, en el requerimiento de elevación a juicio consta que, el día del encuentro, "Carrasco manifestó no haber dormido, y haber tomado mucho alcohol, para en medio de la conversación besarla en la boca, y agarrándola del brazo la llevó a su habitación, que se encontraba a oscuras. Allí le pidió que le practicara sexo oral, pero al no gustarle la manera en que ella lo hacía, la corrió y metiéndole sus dedos dentro de la boca le refirió 'así se hace', introduciéndole su pene hasta la garganta".

También pidió que Carrasco fuera absuelto por la denuncia de Sofía Otero porque, según sus palabras, no hubo pruebas suficientes. Dijo que era importante el hecho de que Carrasco se encontraba "completamente borracho al momento del encuentro" y por eso habló de una "imputabilidad disminuida".

Sobre el final y adelantándose a una posible condena, insistió con este dato "que podría perforar el piso de la pena mínima". Habló de "tentativas de suicido, dependencia (de alcohol y drogas), insomnio y un montón de cualidades que no fueron tenidas en cuenta y que, en caso de ser condenado, hablarían de "una capacidad disminuida". 

La imputabilidad disminuida es un instituto que surge de proyectos de reforma del Código Penal y discusiones entre distintos autores, sin embargo aún no fue contemplado por ninguna ley. Con esta figura se busca atenuar la culpabilidad de una persona acusada por un delito en virtud de distintas circunstancias que habrían alterado su capacidad psíquica en el momento del hecho.

Vartorelli, tal como había dicho la querella en su alegato la semana pasada (en su alegato explicaron que "a las víctimas se les pide actos heroicos")- preguntó "por qué Sofía no se fue si tenía tanto miedo", "por qué no tomó otra actitud", por qué a ninguna de sus amigas se les ocurrió aconsejarle hacer la denuncia en 2013.

Insistió en que no hay pruebas y sugirió preguntarse "por qué motivos la denunciante tardó tanto, tres años y medio", en hacer la denuncia. Luego, mencionó que Sofía denunció que había sido agredida sexualmente con violencia y dijo que no entiende cómo podría haber sucedido algo así, "si mi defendido, con todo respeto lo digo, verán su talla, no es un tipo corpulento". Carrasco levantó las cejas y sonrió ante el comentario. También al abogado le pareció raro que la violencia no haya dejado "marcas físicas".

Después, Carrasco eligió decir sus última palabras: "Fue una relación consentida en todo momento. Yo estaba borracho y eso influye. Pudo haber un destrato, me pude haber equivocado en el modo de hablar y demás, pero en todo momento fue una relación sexual consentida". A las 16.30 se leerá el veredicto.

El paso a paso

El miércoles pasado, durante la primera audiencia del juicio, la querella, que representa a Sofía Otero (una de las dos jóvenes que lo llevaron a juicio oral) solicitó una pena de 9 años de prisión. La propia Sofía Otero -27 años, estudiante de Derecho- relató a Infobae el día de febrero de 2013 en que ocurrió el hecho por el que ahora se juzga al periodista.

Contó que había ido a su departamento a tener relaciones sexuales con él y que, en ese marco, sucedió la violencia sexual: “Empezó todo consentido, relaciones sexuales consentidas, a eso había ido”, contó ella a Infobae. “Estuvo todo bien hasta que, en un momento, quedé boca abajo pegada al colchón, y es el momento en que aprovechó para penetrarme analmente sin mi consentimiento”.

Sostuvo que ella le gritó –"le pedí llorando que parara"– y que, cuando él "se sale de encima mío, saca todo su peso y toda la fuerza que había puesto, me paro temblorosa y le digo: '¿Hasta cuando ibas a seguir? Te dije que no quería', mientras me caían las lágrimas. Y él me contestó: 'Hasta que te acostumbres'".

Ese es el episodio en el que se centró el fiscal Ariel Yapur para pedir que Carrasco fuera condenado a siete años de prisión. "Haber forzado a la damnificada a tener relaciones por vía anal excede el consentimiento que ella había prestado para tener relaciones sexuales. Ella le hizo saber que estaba siendo incomodada, que no quería, que le dolía, y él, lejos de detenerse, utilizó toda su fuerza física para someterla a sus designios. Esto no es un destrato, un machirulismo: esto es una violación".

La semana pasada declararon tres testigos aportados por la defensa de Sofía Otero -una amiga aseguró que en 2013 Sofía le contó que él la había inmovilizado con una especie de “toma de karate”, agarrándola de la nuca, para luego penetrarla sin su consentimiento-, y luego fue el turno de la segunda denunciante, que pidió reserva de identidad y declarar sin público.

Siguieron los dos peritos del Cuerpo Médico Forense, que confirmaron que encontraron en ellas “trastorno postraumático de estrés crónico“, verosimilitud en sus relatos y ningún indicio de fabulación.

La psicóloga del Cuerpo Médico Forense explicó que atendió a tres de las denunciantes iniciales. Es que este capítulo final tiene un largo recorrido detrás, que comenzó en 2016, cuando una joven llamada Lucía contó en las redes sociales que había sufrido violencia sexual por parte de Carrasco.

Mientras en Argentina crecía con fuerza el reclamo llamado “Ni una menos”, Sofía Otero leyó esa denuncia pública, a la que se sumaron otras. Con el apoyo colectivo de la organización feminista (entre ellas, de las mujeres que habían denunciado al cantante Cristian Aldana, que les aconsejaron que fueran a la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres) las denuncias se unieron.

Fueron cuatro los casos con los que se inició el proceso. Carrasco fue sobreseído en dos. Una era una denuncia por grooming, es decir, acoso a una menor. El otro es el de Lucía, la primera joven que denunció en las redes sociales (en su caso, los abogados explicaron que estaban por presentar un recurso a Casación pero ella desistió porque estaba muy afectada).

El miércoles pasado, el fiscal Yapur pidió que fuera absuelto por el tercer caso, el de la joven que pidió reserva de identidad. Consideró que ese caso no "no se encuadraba en el tipo penal", pero sí el de Sofía Otero.

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