Claudia Romero tiene 56 años y es un boom en las redes sociales con sus recetas de panadería
Claudia Romero tiene 56 años y es un boom en las redes sociales con sus recetas de panadería

La masa madre. La madre que amasa. Apenas Claudia Romero hace "clic" en su cuenta, sus recetas se expanden por la red como si fueran una marea de aromas y sensaciones. No es millennial ni community pero sí, con sus 56 años, es una verdadera influencer: 95.9 mil seguidores en @amasa.madre, su perfil de Instagram y 4.270 en Facebook.

Una de sus últimas recetas fueron unos Lemon scons, un posteo que tuvo 2.500 "me gusta". Allí publicó siete fotos, con el proceso de elaboración de la masa antes de su cocción, y escribió lo siguiente: "Fan absoluta de los scones, simples… rústicos… versátiles… me gustan dulces o salados.. y además son muy fáciles de preparar … (…) Mezclás 400 grs de harina 0000 + 2 cucharaditas de polvo de hornear o de bicarbonato de sodio o harina leudante + pizca de sal + 60 gramos de azúcar y con tus manos o la Lira de la batidora haces un "arenado" ( como miguitas) con 100 grs de manteca o mantequilla fría y cortada en cubos, luego agregás 1 huevo + ralladura de 1 Limón+ 150 cc. de #buttermilk que es muy fácil de preparar: 130 cc. de leche + 20/30 cc. de jugo de Limón (esperás unos minutos y queda como leche cortada) integrás bien todos los ingredientes SIN AMASAR (debe quedar medio grumosa).. estirás la masa de 1 cm de espesor y doblas en dos, estirás apenas y cortás en cuadrados, triángulos o con cortante redondo ( a tu gusto)… pintás con huevo y llevás sobre placa apenas enharinada a horno precalentado a 180 grados por unos 20 minutos más o menos… cuando salen del horno le tirás unos hilos de glasé de Limón (azúcar impalpable + apenas de jugo de Limón hasta que quede una consistencia un poco fluida y listo!!…. ya tendrías que ponerte a hacerlos y los tenés para el five o'clock tea o para el mate …".

Claudia escribe simple, agrega emojis y jamás deja de contar cada paso con detalle, a la manera de Doña Petrona, cuyos libros la inspiraron cuando era pequeña.

"Lo tomo con calma, es como un juego. Desde mi primer posteo nunca creí iba a tener tanto eco. Es algo que me sobrepasó. A mí sólo me interesa compartir lo que me gusta. Y es altamente gratificante llegar a tantas personas", asegura.

La voz de Claudia se escucha cansada: está en plena mudanza. "El año pasado falleció mi mamá y vivía en una casa al lado de ella –dice, y su tono es pausado, reflexivo-. Entonces decidí volver a un departamento que es mío y tenía en alquiler. Me entusiasmé y me puse a tirar paredes para remodelarlo. La idea era crear un espacio para dar clases de cocina. Pero le metí diseño, me encantó cómo quedó y ahora me estoy mudando para vivir acá. Es que, en realidad, soy diseñadora de interiores desde los 20 años, ésa es mi real profesión. Pero como nunca cuento eso en mis redes, todos creen que soy cocinera y nada más".

En las redes, Claudia escribe simple y jamás deja de contar cada paso de sus recetas con detalle
En las redes, Claudia escribe simple y jamás deja de contar cada paso de sus recetas con detalle

Asegura que no sabe cómo ni por qué hasta que una tarde, a la hora de la siesta, empezó a darle forma a una masa para salir del aburrimiento. Tenía seis años. Después siguió amasando en el jardín de infantes Sagrada Familia de la localidad de Magdalena. Por esas cuestiones del destino, treinta años después, Claudia pondría una panadería con el hijo de su ex maestra de entonces, la que en la salita le dio los moldes para que armara las formas de los panes.

"A mi vieja no le gustaba cocinar pero tenía que alimentar a cinco hijos, imagínate que estaba a las corridas. Tampoco tuve una abuela de la que aprender. Es raro, lo vivo como una cosa innata. Siento un don y una alegría especial cuando me pongo a preparar algo", señala.

Nunca estudió gastronomía: además de Doña Petrona, aprendió de libros y programas de televisión, entre los que destaca al Gato Dumas –rescata de él un lomo envuelto en hojaldre- y dos textos fundamentales para la panadería y la pastelería, que son su marca de estilo: La pastelería sin secretos, de Osvaldo Gross, y Maestro Panadero, de Marcelo Vallejo.

Con ellos, dice, asimiló la guía básica de técnicas y recetas clásicas de la pastelería y panadería argentina.

"Sus recetas fueron las que implementé en la panadería que me compré a mediados del 2000 en mi pueblo, Magdalena. Una panadería con horno a leña. Qué lindos tiempos aquellos cuando amasaba y estibaba medialunas de a miles sobre el torno de la vieja cuadra para dejar levando durante la noche hasta que llegara el momento de hornear a la madrugada. Recuerdo con mucho cariño y un poco de nostalgia esos años", escribió recientemente en su Instagram.

Su especialidad, con el paso del tiempo, fueron las medialunas de manteca. Lo que recuerda de aquellas épocas es el olor a torta recién hecha en su casa, un aroma que sus dos hijas Milagros -ahora de 32, diseñadora de interiores- y Clara -de 29, estudiante de Derecho y amante de los viajes- recuerdan a diario. "A ellas también les encanta cocinar, son incapaces de comprar una masa de tarta, todo lo hacen casero", apunta.

Ahora, mientras acomoda unas cajas en su casa remodelada de La Plata, Claudia Romero dice que en los últimos meses está "mirando para adentro" y se siente en un período de calma. Actualmente se desempeña como asesora de panadería de la cadena gastronómica "Vía Cosenza". No es su única ocupación: también trabaja como diseñadora de interiores.

"Me di cuenta de que estaba muy alterada, trabajaba demasiado. Desde que murió mi mamá sentí la necesidad de bajar el ritmo y reencontrarme conmigo. Es un momento de cambios. Una de las cosas que deseo, además de empezar a dar cursos pequeños de panadería, es volver a mi pueblo con un emprendimiento propio. Soy una persona de pago chico, me gusta caminar y saludar a la gente, ir al almacén y charlar, encontrarme con amigas. Esas pequeñas cosas", sostiene.

Aun así, no descuida responder a los mensajes que le dejan sus seguidores: "Lo hago relajada, no estoy pendiente de los me gusta ni de la cantidad de seguidores. Subo lo que me gusta, no pienso en la repercusión sino en que siempre hay alguien que puede aprovechar lo que cuento". Dice que responde decenas de inquietudes por día. Que lo hace por una cuestión de respeto y no como "negocio".

Los distintos tipos de pan, la gran especialidad de Claudia
Los distintos tipos de pan, la gran especialidad de Claudia

-Sos un boom en Instagram, ¿cómo lo vivís cotidianamente?

-Siento pasión por contar lo que hago, no por enseñar porque es una palabra que me queda grande. Simplemente por compartir, lo siento como un servicio, me motiva empujar a la gente a que se apasione por la panadería. Recuerdo que en mi panadería había un empleado que se frustraba porque no le salía la masa hojaldrada de la factura. Me puse al lado de él hasta que detecté su falla, y a la semana siguiente vino tan orgulloso mostrándome que le había salido bien, que fue muy emocionante. Esos momentos son los que me reconfortan.

-¿Y en qué aspecto te sentís más cómoda?

-Donde más me siento a gusto es con la panadería, sobretodo la panadería seca. No me siento a gusto con los merengues ni con las recetas estridentes. Fijate que el pan es harina y agua nada más, entonces hay que buscar la harina de excelente calidad, si es orgánica mucho mejor. Es tener paciencia y hacerlo con amor, eso es fundamental. Tenés que mirarlo, arroparlo, cuidarlo, dejarlo descansar. Es pura terapia, ja. Me encanta hacer panes de molde.

-¿Por qué?

-Es algo tan fácil y práctico, todo el mundo lo consume, ¡y son tan caros! Panadería se debería enseñar desde jardín de infantes, porque un alimento tan básico como el pan no puede ser que hoy esté a alto costo. Creo que la gente debería amasar su propio pan, además de abaratar los costos, me parece es algo maravilloso. Se siente calidez en ver cómo leva la masa, es mágico.

Suele postear preparaciones y sugerencias de distintos tipos de pan. El 9 de abril escribió: "Mi pan de la semana…es una hogaza medio aplastada, muy típica en Francia, por lo general pesan entre 1 y 2 kilos….la más famosa es la de @Poilâne con su greña tan característica en forma de "P" simplemente harina, masa madre, agua y sal marina de Guerande (la llamaban el caviar de la sales ) es de la zona de Bretaña y me la traje hace un tiempo de un viaje … rústica y simple… sencillamente es un gran pan … no pude resistirme a cortarla en caliente… me encanta el pan recién salido del horno…lo confieso soy #panaddict o #adictaalpan".

A Claudia le encanta viajar y, en sus tiempos libres, también disfruta de pintar y siente pasión por la caligrafía. Se define como "trashumante" y de joven vivió en Buenos Aires, Tandil y San Martín de los Andes. Todo se interrumpió cuando enviudó a los treinta años y debió empezar de cero. Decidió contar, entonces, su historia en las redes sociales, a la vez que subía las recetas.

Claudia enviudó a los 30 años y tuvo que empezar de cero
Claudia enviudó a los 30 años y tuvo que empezar de cero

-Las mujeres se identifican conmigo, los varones se enojan cuando escribo porque es como que les hablo sólo a ellas. No es por discriminar pero es como si me confesara ante una amiga cuando hago un posteo. Además, es cierto que las mujeres son las que toman la posta.

-¿En qué sentido?

-Las mujeres se quedan solas por diversas razones y tienen que salir adelante con sus hijos. Entonces encuentran en la cocina una salida laboral. Hace poco una chica paraguaya conoció mi historia y decidió estudiar panadería. El otro día me mandó una foto con su título y me emocioné. Vi cercana su historia a la mía porque es una chica casada con dos hijos chiquitos en una condición humilde, como me pasó a mí en su momento. Hay otra mujer de cincuenta y pico que me escribió el otro día motivada por mis recetas, tuvo que barajar y dar de nuevo y con una socia montó un restaurante. Me mandan mensajes también muchas jóvenes que se dedican a hacer panes de molde y les va bárbaro. Todas me cuentan de sus emprendimientos, me piden consejos.

Está animada: dice que en estos momentos se encuentra haciendo memoria de sus recetas favoritas para un libro. Entre otras, cita a los scones –"es mi caballito de batalla: en dos minutos los preparo, tanto dulces como salados"-, los distintos tipos de panes –"pan de molde, pan lactal, pan integral"– y, sobre todo, el estilo de masa madre –"no usás nada químico, es mezclar harina, agua y sal, y respetar el proceso de fermentación, que es más largo. Pero son panes más digeribles"-.

Si hay una receta que la identifica, sin embargo, es una que hacía su madre. Cuando lo cuenta, Claudia se emociona: "Es la típica torta de madre, bah, le puse así: "torta de madre". La que se hace en asadera con azúcar, harina, huevos y aceite, una receta básica a la que se le agrega pera, manzana, membrillo y azúcar arriba que deja una costrita. Cuando subo esa receta a todo el mundo le encanta, y las chicas me mandan fotos de cómo le salen en sus casas".

-¿Y qué les solés decir?

-Las felicito porque cada una siempre le pone corazón a lo que hace, no importa que sea mejor o peor, siempre se puede mejorar. Es lo que trato de hacer, subir recetas que recuerden a la infancia, algo simple, casero, nada muy elaborado. Comida de madre, nada más. Me agradecen que sean ingredientes sencillos, que todos tienen a mano.

-¿Qué consejos le darías a alguien que recién empieza con la cocina?

-Mirá, no suelo dar ese tipo de consejos. Diría que le dediquen tiempo, ésa es la clave, que no hagan nada apurados. Tener placer, pasión, emoción, paciencia. Desarrollar esos aspectos de la personalidad.

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