Las habían rescatado dos pescadores artesanales de San Clemente del Tuyú. Roberto Ubieta y Alejo Vera las recogieron luego de que quedaran accidentalmente atrapadas en sus redes de pesca. No es la primera vez que les sucede. Por eso fueron instruidos y capacitados por personal de la Fundación Mundo Marino para brindarles primeros auxilios a los reptiles marinos y trasladarlos a los centros de atención de la organización dedicada a preservar la fauna silvestre. En 2019 ya rescataron 16 tortugas, entre cabezonas (Caretta caretta) y verdes (Chelonia mydas).

La rehabilitación demandó más de dos meses en el ejemplar más afectado. Fueron devueltas a su hábitat el jueves 21 de marzo
La rehabilitación demandó más de dos meses en el ejemplar más afectado. Fueron devueltas a su hábitat el jueves 21 de marzo

La mañana del jueves 21 de marzo dos tortugas cabezonas fueron reinsertadas en su hábitat natural, en las costas de San Clemente del Tuyú. Una de ellas estuvo en proceso de rehabilitación más de dos meses porque al momento de ser asistida presentaba una infección en sus fosas nasales: sus vías respiratorias estaban obstruidas por un absceso. Hiram Toro, coordinador operativo del equipo veterinario del Parque Educativo Mundo Marino, contó cómo fue la recuperación: "A través de radiografías y de rinoscopias pudimos determinar que el foco infeccioso estaba concentrado en las fosas nasales, ya que nuestra preocupación era que también se haya expandido a los pulmones. Además de suministrar antibiótico intramuscular, tuvimos que realizar seis sesiones breves, distribuidas en el tiempo, y de no más de 10 minutos, para limpiar y extraer pus de sus fosas nasales. La brevedad de las sesiones se debió a generar el menor estrés posible al animal en pos de conservar y mantener su bienestar".

En los primeros tres meses del año, ya fueron rescatadas y rehabilitadas 16 tortugas
En los primeros tres meses del año, ya fueron rescatadas y rehabilitadas 16 tortugas

El ejemplar afectado había ingresado el 7 de enero. "Si no se realizaba ese procedimiento, difícilmente esa tortuga hubiera sobrevivido -precisó Toro-. Por un lado, por el riesgo de que la infección se generalice y se vuelva sistémica. Por otro, porque un animal en esas condiciones es menos competitivo frente al resto para buscar alimento y desplazarse". El ejemplar, además de recuperarse de un grave cuadro infeccioso, defecó nylon. La otra tortuga sólo necesitó pocas semanas para recuperarse luego de que los expertos certifiqcaran que no presentaba síntomas de ahogamiento producto del enmalle en redes.

La tortuga cabezona se encuentra en un estado de conservación “vulnerable” según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), mientras que considera que la tortuga verde está “en peligro de extinción”

En el primer trimestre del año, diez de las 16 tortugas rescatadas defecaron plástico en su proceso de rehabilitación. Esto se produce porque confunden las medusas y la fauna gelatinosa, su alimento natural, con distintos tipos de plásticos que encuentran en el mar, de acuerdo a información suministrada por la Fundación Mundo Marino. Según un relevamiento de la organización, en 2018 el 82% de la basura hallada en los restos de basura de las playas era material plástico.

La tortuga cabezona con los orificios nasales obstruidos por un absceso. La recuperación demandó seis breves sesiones para no afectar la salud del reptil marino
La tortuga cabezona con los orificios nasales obstruidos por un absceso. La recuperación demandó seis breves sesiones para no afectar la salud del reptil marino

"El plástico en las tortugas desencadena una serie de consecuencias fisiológicas negativas que pueden llevarlas a la muerte. La acumulación de ese material en su tracto intestinal afecta su capacidad de buceo y de inmersión por la gran cantidad de gas que genera", explicó Karina Álvarez, bióloga y responsable de Conservación de la Fundación Mundo Marino. "Al ser animales ectotérmicos, eso implica que su temperatura corporal depende del entorno, por lo que necesitan migrar en búsqueda de temperaturas más aptas. Ellas suelen estar en nuestras costas entre primavera y principios de otoño cuando inician la migración hacia aguas más cálidas de Brasil. Si están afectadas por el plástico, muy probablemente no puedan realizar esa ruta migratoria", agregó.

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