Un año de trabajo. 365 días de rehabilitación. 12 meses en los que Fénix, un águila Coronada, logró ser devuelto a la naturaleza luego de permanecer durante todo ese tiempo en un proceso de adaptación que culminó con su vuelo alto por la reserva de Ñacuñán, en la provincia de Mendoza.

El primer acondicionamiento fue exitoso. Para entender su evolución y conocer en detalle cada movimiento del ave, los especialistas le colocaron un radio transmisor en los días previos a la liberación. De esta forma podrán monitorearlo y distinguir cómo atraviesa su desarrollo.

Pesa 2,8 kilos y su altura es de 73 centímetros. La envergadura de sus alas llega a 1,8 metros. El águila Coronada (Buteogallus coronatus) es una especie neotropical cuya distribución abarca desde el sur de Brasil hasta el norte de la Patagonia argentina.

Rescatado de un cautiverio ilegal, su cuidado formó parte del Programa para la Conservación y Rescate de Aves Rapaces (PCRAR) del Ecoparque y consistió en la rehabilitación y entrenamiento previos a liberación, que requirieron del uso de técnicas novedosas de cetrería.

A la rehabilitación y posterior liberación se le sumó una novedosa instancia educativa como componente fundamental de formación y conservación. La especie está considerada -tanto en Argentina como a nivel internacional- en peligro de extinción, sobre la base de estimaciones que sugieren una población global inferior a 1.500 individuos y con tendencias poblacionales negativas.

En el trabajo de rescate, rehabilitación y liberación también participaron diversas instituciones como la Fundación Caburé-í, la Fundación Cullunche de Mendoza, el departamento de Fauna Silvestre de la Provincia de Mendoza, el personal de Guardaparques Reserva de Biósfera de Ñacuñán, la Escuela N° 8-366 "Nuestra Sra. Del Carmen de Cuyo", el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces de la Argentina de La Pampa, el Centro de Conservación de Fauna Silvestre La Florida, San Luis y el Parque de La Memoria.

Fotos: Tomás Cuesta

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