(Diego Medina)
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Un empresario porteño de 49 años murió ahogado el domingo en Mar Azul, Villa Gesell, tras rescatar a su hijo de ocho años, que había sido atrapado por un "chupón" en una zona donde no hay guardavidas, cercana al Faro Querandí.

Según confirmaron fuentes judiciales a Infobae, la víctima se llama José Ignacio Grego. La autopsia preliminar confirmó que el hombre murió ahogado. Fue cuando intentaba salvar a su hijo, que este lunes cumple años.

El hombre estaba junto a otros hijos y su madre en la orilla cuando vio que a su niño lo arrastraba la corriente mar adentro y entró para rescatarlo. Los investigadores estaban azorados porque, según contaron, el nene se salvó ya que quedó apoyado sobre el cuerpo de su padre, cuando éste ya flotaba sin vida.

"No hay ningún delito para investigar, fue un accidente muy lamentable", confirmaron a este medio fuentes judiciales de Villa Gesell. El hecho ocurrió en un sector donde no hay personal de seguridad de playa pero suele ser muy frecuentado por quienes acceden con sus camionetas 4×4 y sus gazebos.

(Diego Medina)
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Los "chupones" en el mar de esta zona de la costa bonaerense son un fenómeno peligroso y frecuente pero imperceptible para los bañistas que no conocen demasiado el mar.

Se forman cuando, por las canaletas, el agua busca su retorno hacia el mar y se ve frenada parcialmente por la presencia del banco de arena, aunque debe filtrarse por algún lado y entonces se genera como una especie de cauce de río por el que busca su camino. Los chupones, en efecto, son los que pueden convertir un divertido baño en un problema grave, como ocurrió en este caso.

"Los chupones se activan o desactivan en los cambios de marea", explica Nicolás Elie, guardavidas de Pinamar, 34 años, a cargo de la seguridad de una playa pública. Estos se dan cada seis horas, cuando pasan de la baja marea a la alta. Y no son fáciles de detectar. El agua se muestra más arremolinada o intranquila y con una "vibración" distinta del resto de la marea. Los guardavidas aclaran que las canaletas son traicioneras y poco confiables, especialmente para los niños.

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