Emerson Starke junto a dos clientas marplatenses que posan para la foto
Emerson Starke junto a dos clientas marplatenses que posan para la foto

Emerson Starke (44), abogado, era fiscal octavo del estado venezolano de Carabobo, donde hacía 19 años se dedicaba a la función pública. Sin embargo hace ocho meses decidió abandonar su país. Hoy vive  con su mujer y sus dos hijos en Mar del Plata, donde logró abrirse camino a partir del que era un pasatiempo, pero que se convirtió en su principal fuente de trabajo: la repostería.

Emerson llegó caminando a la rambla de Mar del Plata con una caja de cupcakes abajo del brazo. Con él estaba su esposa, Diliana, y alrededor de ellos una centena de venezolanos, que cantaban contra del gobierno de Nicolás Maduro.  La convocatoria surgió como una muestra de apoyo a Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional, luego de que este jurara como "presidente encargado" frente a una multitud en pleno centro de Caracas.

Un centenar de venezolanos se juntaron ayer miércoles en la rambla marplatense
Un centenar de venezolanos se juntaron ayer miércoles en la rambla marplatense

"En Venezuela mi esposa y yo somos abogados, nuestra vida transcurría de lunes a sábado, íbamos a la oficina a trabajar, teníamos una vida medianamente buena, tranquila, uno con un cargo fijo podía mantener a una familia. Pero llegó un momento en que el sueldo ya no alcanzaba, en que el trabajo se fue incrementando, ya casi no veía a mi esposa y a mis hijos", relató Starke, sobre las primeras alarmas, que fueron creciendo en intensidad.

"Las cosas se pusieron un poco más difíciles cuando empecé a recibir presiones de Caracas a raíz de ciertas decisiones que uno tenía que tomar. Lo conversé con mi esposa, le dije que no aguantaba, que yo no servía para eso y tomé la decisión de renunciar al cargo", le confió a Infobae. Emerson le puso punto final a una carrera judicial que había comenzado con apenas 25 años y que a los 44 lo encontraba como fiscal octavo del estado de Carabobo. "Yo no había estudiado para hacer lo que querían que hiciera", dijo.

Un amigo de la familia Starke toma una selfie en la que aparecen: Anastasia (5), Emerson (44), Diliana (40) y Ramón (15)
Un amigo de la familia Starke toma una selfie en la que aparecen: Anastasia (5), Emerson (44), Diliana (40) y Ramón (15)

No fue sencillo. "Muchas personas me dijeron '¿estás loco?'  y '¿cómo vas a dejar un cargo así?'. No fue una decisión fácil de tomar, uno trata de mantener la zona de confort, más cuando tiene familia. Pero había muchas presiones, ciertos casos que uno manejaba, teníamos casos muy sonados con mucha gente involucrada", describió, sobre esa rutina que se había vuelto densa y empezaba a sentir peligrosa.

Renunció y en marzo de 2017 se fue en soledad hacia los Estados Unidos. Trabajó casi seis meses como cocinero para poder juntar los dólares con los que compró los cuatro aéreos para su familia: él, su esposa Diliana, su hijo Ramón (15) y su hija Anastasia (5).

También ahorró lo suficiente como para sostenerse los dos primeros meses hasta conseguir trabajo. El 9 de mayo de 2018 la familia Starke llegó a Mar del Plata. Fue la insistencia de una amiga venezolana, enamorada de la ciudad balnearia, la que los convenció.

El ex fiscal devenido en vendedor callejero, sonríe junto a tres jóvenes clientas
El ex fiscal devenido en vendedor callejero, sonríe junto a tres jóvenes clientas

"Me dijo 'te va a encantar la ciudad porque naciste en el puerto, hay costas, hay playas y tu familia se va a enamorar'", repasó Emerson las palabras de entusiasmo de su amiga, que desde hacía casi dos años vivía en La Feliz. Googlearon con Diliana "Mar del Plata", hasta ese momento apenas un nombre en el mapa del que nunca habían escuchado, vieron algunas fotos y sin demasiadas certezas decidieron apostar.

El primer mes presentaron currículums en cada lugar que pudieron, pero el teléfono nunca sonó. Se enteraron por esos días que sus títulos como abogados tardarían dos años en validarse en Argentina, por lo que su profesión no era una alternativa para abrirse paso. Había que empezar de cero.

Fue entonces que Diliana le propuso a Emerson hacer algo que para ellos había sido siempre un pasatiempo, un hobby, un gusto de entrecasa para la familia y los amigos, pero que les salía muy bien: cupcakes, o como ellos los llaman,  "ponquesitos venezolanos".

Emerson asegura que en ocho meses la mitad de Mar del Plata lo conoce y lo llama: “El venezolano de los ponquecitos”
Emerson asegura que en ocho meses la mitad de Mar del Plata lo conoce y lo llama: “El venezolano de los ponquecitos”

"Salimos a la calle a vender, al principio fue muy difícil el camino pero hoy te puedo decir que la mitad de la ciudad nos conoce, soy para todos 'el venezolano de los ponquecitos'", contó el ex fiscal con una sonrisa. Y acto seguido sumó el que para él fue el segundo gran acierto de su esposa; crear la cuenta de Instagram @cupcakesconsaborvenezolano, donde Emerson sube selfies con los clientes que hace mientras camina.

Emerson sale todos los días y le pone el cuerpo a un trabajo alejado de su vocación. Pero no se queja. Entra con una sonrisa en los locales del centro marplatense y ofrece cupacakes de distintos sabores, con chocolate, con crema, con galletitas. Ya tiene algunos clientes fijos que hasta lo llaman por su nombre. Las cosas desde hace un tiempo empezaron a mejorar, la plata no sobra pero alcanza, y aunque no se anima a ilusionarse, sueña con volver a Venezuela.

 

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