¿Se diluye el "efecto Cromanón"?: bajan las denuncias a boliches y locales nocturnos en la Ciudad

jpiscetta@infobae.com
Disminuyeron la cantidad de denuncias por irregularidades en materia de nocturnidad.
Disminuyeron la cantidad de denuncias por irregularidades en materia de nocturnidad.

En la ciudad de las tragedias de Cromañón, el boliche Beara y Time Warp, están bajando las denuncias contra boliches, bares y espacios nocturnos por cometer infracciones. Con respecto al año pasado, cayeron un 20% los reclamos en materia de nocturnidad de acuerdo a los datos que obtuvo Infobae de la Agencia Gubernamental de Control (AGC).

El organismo porteño que habilita y fiscaliza los locales comerciales de la Capital Federal trabaja en conjunto con la ONG "Familias por la Vida", que integran sobrevivientes y familiares de las víctimas de Cromañón. Según los reclamos que llegaron a la organización a la línea 0800-999-2769, hubo durante este año 321 denuncias por irregularidades, lo que significa 80 casos menos en comparación a todo 2017.

De ese registro, los casos que terminaron en clausuras de los establecimientos fueron 29, un número menor a las 45 que hubo el año pasado. La diferencia es más amplia si se la compara con 2013, cuando arrancó el convenio y hubo 49 cierres de discotecas.

"Hay una baja que se va manteniendo en el tiempo. Hay dos posibilidades. Puede ser que las cosas estén yendo bien y no haya denuncias, o tal vez la gente se está olvidando y por eso no hay tantas. Cuando pasa algo o reaparece el tema Cromañón, reaparecen las denuncias. Es algo muy argentino, cuesta mucho la toma de conciencia",  afirmó Nilda Gómez, referente de Familias por la Vida y madre de Mariano Benítez, uno de los 194 fallecidos en Cromañón.

La AGC había realizado hasta este viernes unos 17.164 controles de nocturnidad en la Ciudad y fiscalizó unos 857 "eventos masivos", entre los que se incluyen fiestas, recitales, ceremonias y todo aquella actividad comercial que convoque a más de 600 personas.

Los principales motivos de clausura de locales fueron la desvirtuación del rubro, es decir cuando los locales utilizan el espacio para realizar bailes cuando el permiso no fue tramitado. Pero también hay casos de exceso de capacidad o fallas de seguridad, como las salidas de emergencia obstruidas o sin señalizar o matafuegos vencidos, entre otros.

Sin embargo, lo más difícil según Gómez es detectar los "abusos sexuales en bares y boliches, la venta de drogas o el ingreso de menores  en lugares que no deberían estar".

En relación a los recitales, en la Ciudad hubo unos 6359 shows de música en vivo durante el año.  Y si bien destacan que paulatinamente hubo una mejora paulatina en la Capital Federal, en la ONG advierten que todavía queda mucho por hacer.

"El país es muy grande y la diversión es algo de lo que nadie se escapa. En Capital, cuando llegaban los inspectores a un local, llegaban a encerrar los encargados de los locales a los pibes menores de edad en los baños. Cada distrito tiene algo y denuncias para repartir" , agregó Gómez.

Un operativo de control de nocturnidad en Quilmes.
Un operativo de control de nocturnidad en Quilmes.

En el caso de los recitales, el riesgo persiste. En enero de 2018, un recital de Los Gardelitos realizado en la localidad matancera de San Justo generó varias denuncias de mujeres jóvenes. El establecimiento tenía excedida su capacidad y hubo gente desmayada.

"Hay lugares donde tocan las bandas que son un desastre. Por eso impulsamos junto al Instituto Nacional de la Música un manual que les regalamos a los músicos para que conozcan sus derechos y conozcan los riesgos escénicos que puedan existir", afirmó Gómez.

Escuchar a la juventud

Según informó la AGC, los locales en la Ciudad de Buenos Aires se inspeccionan de acuerdo a un Plan Operativo Anual y a las diferentes denuncias ingresadas por la página gestioncolaborativa.buenosaires.gob.ar, la Línea 147 y el 0800 de Familias por la Vida.

Los controles a los locales nocturnos se realizan de lunes a domingo y se intensifican de jueves a domingo, dado que el fin de semana hay una mayor actividad en los boliches, bares y recitales.  En promedio, se inspeccionan 230 locales por semana.

"Nuestro objetivo es que la juventud pueda salir y divertirse dentro de un marco de compromiso del que participan tanto el Estado, los empresarios del rubro y las familias", afirmó el director ejecutivo de la AGC, Ricardo Pedace.

Este año, Familias por la Vida renovó con el gobierno porteño el convenio para mantener la continuidad del trabajo. En la ONG defienden este acuerdo que les permite hacer un seguimiento de las inspecciones y verificar el nivel de cumplimiento de la normativa. En paralelo, desarrollan campañas de concientización en las escuelas y con programas de voluntariado.

Nilda Gómez, titular de Familias por la Vida.
Nilda Gómez, titular de Familias por la Vida.

"Lo que está faltando son más campañas. Los chicos tienen conciencia de lo que pasa y siempre se abren en las escuelas, nos cuentan a dónde van a bailar, qué toman y cuáles son los boliches que venden alcohol a menores o drogas. Escuchándolos se van a encontrar un montón de cosas qué mejorar", consideró Gómez.

Una de las apuestas es que se nacionalicen los controles y cada vez más distritos promuevan acciones de sensibilización y fiscalización. En esta línea, Familias por la Vida ya rubricó acuerdos similares con los municipios de Quilmes y Morón y hay una carta de intención firmada entre las provincias y el Gobierno nacional para avanzar en ese camino.

"El año que viene se va a trabajar muy fuerte con la prevención. Tuvimos también muchos logros. Hacer esto es la única manera que tenemos de no morirnos de depresión. Los chicos de Cromañón provocaron un cambio muy fuerte, necesitamos la seguridad de que su muerte no sea en vano. Cada cosa que logramos estamos dándoles una respuesta", concluyó.

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