Roberto y María Eugenia tienen turno en la iglesia a las 20.30
Roberto y María Eugenia tienen turno en la iglesia a las 20.30

El 31 de octubre, cerca de las 12 de la noche, los hinchas de Boca que viajaron a San Pablo festejaban el triunfo y la clasificación a la final en las tribunas. Sus jugadores habían empatado 2 a 2 con Palmeiras y, gracias a la victoria por 2 a 0 en La Bombonera, sellaban el pase a la serie definitoria. Roberto Cepella, fanático de River, observaba desde el sillón de su casa la escena. Todo bajo una certeza: las próximas semanas de su vida, al igual que la de otros millones, cambiaría para siempre.

No quiso despertar a María Eugenia Gómez, su novia, con quien vive desde hace algunos años: "Apenas terminó el partido de Boca aseguraron que las finales no se jugarían los miércoles, como estaba establecido. Iban a ser dos sábados. Y como las fechas originales eran el 7 y 28 de noviembre supuse que se pasarían al 10 de noviembre y 1 de diciembre", dijo Roberto a Infobae.

Sin embargo su pronóstico falló: el 10 y el 24 de noviembre serían las finales, con un pequeño gran inconveniente: para el partido de vuelta, en donde se define todo, Roberto y María Eugenia ya tenían todo cerrado para celebrar su matrimonio. El salón, el catering, las invitaciones, el horario en la iglesia. Todo confirmado y nada posible de cancelar. "Fue un caos, al principio nos desesperamos, pero yo guardaba la esperanza de que el partido se moviera, que se jugara otro día", explicó Cepella.

María Eugenia, su hermano Agustín y Roberto
María Eugenia, su hermano Agustín y Roberto

"Organizamos el casamiento desde febrero de este año. La fecha siempre estuvo sujeta a lo económico, a si llegábamos o no a costear todo. Si se nos complicaba íbamos a suspenderla para 2019. Pero a mitad de año confirmamos todo. Cuando informaron que el 24 a la tarde se jugaba el partido de vuelta lo asimilamos y supimos que no podríamos estar. Que lamentablemente íbamos a tener que mirarlo por televisión", agregó.

El horario aún no estaba confirmado. "Nos basamos en lo que históricamente se designa: jugar de noche. Entonces contemplamos la idea de poner una pantalla gigante en el salón. Después desistimos. Pero volvimos a analizarla. Hasta que notificaron que los partidos iban a ser de tarde y se encendió una luz de esperanza para poder ir", sostuvo Cepella, quien el pasado jueves se casó legalmente con María Eugenia.

La idea fue de Agustín, hermano de María Eugenia, también fanático de River. "Toda la familia de ella es fanática de River. Demasiado. Agustín me propuso alquilar un departamento cerca de la iglesia, yo pensé que era todo una locura. Pero me convenció. Entonces vamos a ir para allá después del partido, nos bañamos, cambiamos y caminamos para la Parroquia San Benito. El horario es a las 20.30 y no pudimos modificarlo: hay una pareja antes y otra después. Tengo que estar a esa hora sí o sí". 

María Eugenia y Roberto se casaron el jueves por la tarde
María Eugenia y Roberto se casaron el jueves por la tarde

El plan maestro arrancará cerca del mediodía. Agustín y Roberto irán hasta el departamento a dejar los trajes, las camisas y toda la vestimenta para la noche. Luego irán a la cancha, temprano, tres o cuatro horas antes del partido. Dejarán el vehículo en un lugar de escape rápido y cada uno tendrá una copia, por si pasa algo. 

"Yo estoy muy jugado, porque el partido es a las 17. Es decir que apenas termine, pase lo que pase, tengo que empezar a correr hacia el auto para ir a bañarme y cambiarme. Si el partido no se define en los 90 minutos, ya no podré verlo. El alargue o los penales me los perderé. Si ganamos, también los festejos. El riesgo es alto pero todo esto vale la pena", manifestó Roberto.

"Decile al cura que te banque, que atrase todo para que llegue". El mensaje llegó al celular de Roberto, quien aseguró que es imposible que eso suceda. "Euge también iba a venir, sobre todo cuando dijeron en la semana que el partido se adelantaba para las 16. Pero ella tiene mucha preparación y no va a poder. Ahora estamos visualizando lo que pueda llegar a pasar. Es terrible pensarlo. Podemos estar en la fiesta, felices, con una nueva Copa Libertadores. O todo lo contrario. Dos panoramas tremendos". 

"La primera final se suspendió por la lluvia y luego se jugó al otro día. Muchos me preguntaron si no me gustaría que eso sucediera de nuevo. Que esta tarde se largue con todo y el partido se juegue mañana. Pero yo pensé que todo esto tiene que ser por algo. No es casualidad que justo el partido se juegue durante la tarde en la que nosotros nos casamos. Entonces me aferro a que sea hoy, y que sea lo que Dios quiera", concluyó.

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