"Acá estaban al final. Estaban acá, teníamos que venir a buscarlos nosotros".

Después de 70 días embarcado en el buque Seabed Constructor, Luis Tagliapietra expuso en un video la emoción contradictoria que le produjo el hallazgo del submarino ARA San Juan. Luis es el padre de uno de los 44 tripulantes fallecidos en la tragedia naval y se convirtió, de manera involuntaria, en una de las voces más resonantes del reclamo de los familiares.

"No tengo palabras para describirlo, siento un profundo dolor y una profunda angustia. Pero a la vez sabemos dónde están y es el primer paso para saber la verdad y lo que pasó", afirmó Tagliapietra desde la cubierta de la embarcación de Ocean Infinity, la empresa encargada de continuar la búsqueda del submarino que ayer finalizó con éxito.

"Hoy es un día muy duro, es un día impensado, irreal -continuó el padre del teniente de corbeta Alejandro Tagliapietra-. Pero también es el primer paso que nos llevó un año para llegar a la verdad. No vamos a bajar los brazos hasta saber por qué pasó lo que pasó".

Entre la bronca y el dolor, el abogado le dedicó una parte de su discurso "a todos los que hablaron pavadas" y "dieron por vencidos a los familiares".

"Nosotros nunca nos dimos por vencidos, nosotros seguimos hasta el último minuto con la esperanza de que los teníamos que encontrar. Y los encontramos", afirmó Luis Tagliapietra.

"Gracias a todos los que nos dieron una palabra de aliento, a todos los que nos apoyaron contra viento y marea. Contra los tres poderes del Estado. Contra propios y ajenos, logramos algo que parecía que no iba a llegar nunca", continuó. "Gracias de todo corazón a todos".

El último contacto con el submarino se había producido el 15 de noviembre de 2017, cuando navegaba en el Golfo de San Jorge a 450 km de la costa. Había zarpado desde Ushuaia y se encontraba de regreso a Mar del Plata.

La tarea del buque Seabed Constructor era una de las últimas chances de los familiares para dar con la suerte de sus seres queridos. Tagliapietra fue uno de ellos y se embarcó en el navío durante 70 días. Le dieron la noticia de primera mano. El submarino donde su hijo y el resto de los 43 tripulantes perdieron la vida estaba a 900 metros de profundidad.

Otro grupo de familiares expresó su homenaje y pesar en el Puerto de Mar del Plata. Una multitud se acercó a apoyarlos de manera espontánea.

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