Ocho miembros del Escuadrón 14 de Gendarmería Nacional, de la localidad de Las Palmas, en la provincia de Chaco, fueron detenidos este fin de semana acusados de integrar una red de corrupción.

Los uniformados, entre ellos un jefe y un subjefe, están sospechados de formar parte de una asociación ilícita que defraudaba al Estado a través del desvío de fondos, por ejemplo, simulando la compra de alimento para caballos por un valor de 1.200.000 pesos.

Otros delitos que se le imputan a la banda son licitaciones truchas, robo de materiales secuestrados en causas de contrabando y pedidos de coimas y prebendas.

La causa, que se inició a partir de una serie de denuncias anónimas, está a cargo de la jueza federal de Resistencia, Zunilda Niremperger, y el fiscal Patricio Sabadini.

El pasado 9 de octubre, la jueza Niremperger ordenó una serie de allanamientos en el predio del Escuadrón 14 y en algunos domicilios particulares de los acusados. Participaron efectivos de la Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria y gendarmes ajenos a la dependencia bajo sospecha, además de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Tanto el resultado del operativo como los testimonios recogidos de gendarmes y comerciantes de la zona complicaron a los acusados, principalmente al prefecto Héctor Procop, el comandante Eduardo Jorge y el alférez Brian Camargo.

Una gendarme que dijo haber sido amenazada por sus superiores se animó a revelar algunas de las maniobras delictivas de los efectivos detenidos: "Las planillas de patrullaje son falsas, las hacen para cobrar horas extras. Algunos procedimientos de secuestro no se anotan en el libro de guardia", relató.

Asimismo, una denunciante anónima dijo ante el Ministerio de Seguridad que "los jefes amenazan al personal diciéndoles que si no hacen lo que dicen los van a sacar de paseo lejos de sus familias". Y agregó: "El dinero que se envía a Gendarmería para comprar alimentos para animales no se utiliza para ese fin (…) lo que sucede también con las cubiertas para los vehículos".

El caso más emblemático que figura en la causa es el de la compra presuntamente simulada de alfalfa y avena para los caballos del escuadrón, por valor de 1.200.000 pesos.

Pero hay más: "En las actas de interdicción y apertura de encomiendas de secuestros de cigarrillos siempre ponen menores cantidades. En los depósitos hay excedentes de cigarrillos que son utilizados para pagar favores, comprar testigos y protocolo político", aseguró otra gendarme.

Los gendarmes detenidos fueron trasladados este lunes al Juzgado Federal N° 2 de Resistencia, donde declararon. Se los acusa de asociación ilícita, fraude contra la administración pública, abuso de autoridad, violación de los deberes de los funcionarios públicos, sustracción e inutilización de objetos custodiados y cohecho.

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