Cuatro personas detenidas y diez micros retenidos fue el saldo del operativo de Seguridad encabezado por la Policía de la Ciudad, en conjunto con los ministerios de Seguridad de Nación y Ciudad, en la previa del Superclásico entre Boca y River.

"Trabajamos en la identificación de personas a la entrada de la cancha junto a la Gendarmería y la Prefectura. La Ciudad también hizo un operativo para combatir la reventa de entradas en los alrededores de la cancha", destacó la ministra Patricia Bullrich en la puerta de ingreso a la Bombonera. En esa línea, agregó: "Se están dando pasos importantes para que la gente este cada vez más segura".

El operativo de seguridad está compuesto por 900 policías y 500 empleados de seguridad privada
El operativo de seguridad está compuesto por 900 policías y 500 empleados de seguridad privada

Por otra parte, la ministra hizo referencia a la posibilidad de que vuelvan los hinchas visitantes a los estadios argentinos. "Una vez que tengamos seguridad, vamos a poder discutir como se organizan los clubes y la Superliga. Todavía falta mucho. Las entradas no son nominales y eso es responsabilidad de la Superliga", sostuvo.

La funcionaria afirmó, además, que se está avanzando en la pelea contra la violencia en el fútbol argentino y que hay logros que son palpables. "Se está logrando que en todo el país la policía no acompañe más a las hinchadas. Esa es una muy mala imagen. No se puede acompañar a alguien que puede ser violento", aseguró.

Hubo cuatro detenidos en la antesala del Superclásico (Manuel Cortina)
Hubo cuatro detenidos en la antesala del Superclásico (Manuel Cortina)

Martín Ocampo, el ministro de Seguridad porteño, señaló que como parte del operativo se instaló el sistema de detección de rostros que identifica a las personas que tienen pedido de detención. Gracias a ese sistema se lograron detener a cuatro personas. Además, destacó que se trabajó con un sistema de video vigilancia y un globo aerostático que tiene una cámara que le permite a la policía ver a 2 km de distancia.

El operativo fue diagramado con 900 oficiales de la Policía de la Ciudad y aproximadamente 500 empleados de seguridad privada.

Para evitar conglomeración de hinchas en las inmediaciones de la cancha, el club decidió que los simpatizantes que no tengan su entrada ni hayan asistido a tres de los últimos cuatro partidos de Boca como local no tendrán permitido el ingreso.

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