"Intentaron abortarme, sobreviví y hoy pude formar mi familia"

Massiel Moreno es una joven chilena de 34 años que asegura haberse salvado durante un intento de interrupción del embarazo de su progenitora a los cinco meses de gestación. Hoy se muestra en contra de la posible legalización del aborto en la Argentina y enfocada en la crianza de sus dos hijos pequeños. Cuenta su historia en Infobae

Massiel Moreno, junto a sus dos hijos, Trinidad y Josué
Massiel Moreno, junto a sus dos hijos, Trinidad y Josué

Massiel Gabriela Moreno Pinto tiene 34 años, convive con una patología psicomotriz y asegura no haber podido perdonar todavía a la mujer que la llevó dentro de su cuerpo durante unos cinco meses: "Cada día que me levanto trato de justificarla para poder perdonar. Del perdón se vive todos los días. No sé qué la habrá llevado a haberme querido abortar, quiero creer que era muy joven y que fue obligada", le afirmó a Infobae en una conversación telefónica.

El testimonio de la joven periodista chilena aparenta ser inédito en su país. Afirma que sobrevivió a un intento de aborto por parte de la persona a la que ella se refiere como su "progenitora" durante el quinto mes de gestación.

"Sobreviví gracias a un milagro. De todos modos, era demasiado pequeña y todavía no estaba preparada para nacer. Por eso, tengo una pequeña parálisis cerebral con la que debo convivir todos los días", advierte.

A lo largo del tiempo, Moreno logró naturalizar su historia, se vio capaz de poder relatarla y compartirla sin que la angustia se apodere de la situación y sin que lo emocional supusiera una barrera.

Massiel Moreno y su marido Gonzalo, padre de sus dos hijos
Massiel Moreno y su marido Gonzalo, padre de sus dos hijos

"Yo nunca conocí a esa chica a la que yo prefiero no llamar mi mamá, fue mi progenitora. Mis padres fueron las dos personas que me adoptaron, Osvaldo y Álvara, ellos fueron los que formaron la persona que soy hoy y los que me brindaron el cariño y amor que en su momento necesitaba", añadió.

Faltan horas para que el Senado argentino defina si se le da sanción al proyecto de ley que busca la legalización del aborto. El tema que resultó un tabú durante décadas terminó por despertar la controversia en toda la región. Y a Mariel Moreno le toca demasiado de cerca. Quizás así, y debido a su experiencia personal, mantiene una postura definida en contra de la posible despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

Si bien el proyecto de ley argentino contempla la posible legalización del aborto hasta la semana 14 de gestación y no en el transcurso de la semana 24, como fue su caso, el rechazo por parte de la joven chilena a la práctica es firme: "Es un tema que me da una tristeza tan grande. Habla de la putrefacción del ser humano. Independientemente de la historia que tengo, es algo de lo que no podés quedar indiferente, estamos hablando de vidas", afirma Moreno.

Y continúa: "Me imagino a un bebé muriendo de forma tan cruel, sin compasión, y me pregunto qué está pasando con la humanidad, que a veces parece que tiene más compasión por los animales que por los propios seres humanos".

Massiel y sus padres adoptivos, Osvaldo y Álvara
Massiel y sus padres adoptivos, Osvaldo y Álvara

Massiel conoció la historia de su nacimiento traumático apenas a sus 9 años. Un conflicto en el seno familiar de sus padres adoptivos condujo a una serie de amenazas por parte de algunos parientes y la necesidad de su madre de contar la historia de primera mano.

"Mis padres me lo contaron todo a los 9 años. En ese entonces yo era muy chiquita y realmente no tomaba dimensión de lo que significaba un aborto. Mis papás me dijeron que la mujer que me tenía en el vientre me había intentado eliminar. Precisamente, esa frase de 'me intentaron eliminar' fue el lema que utilicé siempre para poder superar todos los obstáculos en mi vida".

Massiel no posee demasiadas especificaciones sobre el intento de aborto por parte de su progenitora. La historia se reduce a lo que le contaron sus padres adoptivos, quienes también encontraron dificultades para abordar el tema:

"A mi madre le cuesta tocar ese tema. A ella no le gusta hablar de que estuve en el vientre de otra persona. Ellos se sienten como mis padres de sangre y no les gusta rememorar demasiado esos momentos".

La joven chilena, que hoy trabaja en el departamento de comunicación de un estamento público, fue adoptada a sus tres meses de edad, cuando permanecía en un centro de acogida.

"Mis madre adoptiva no podía quedar embarazada de forma natural, por eso me llevaron con ellos. Debido a lo avanzado del embarazo cuando se intentó mi aborto, yo sufrí consecuencias físicas. Desde mi nacimiento tengo una pequeña parálisis cerebral llamada diplejía espástica, lo que me produce un excesivo cansancio y falta de fuerza en el cuerpo, especialmente en las extremidades", le cuenta a Infobae.

Durante la mayoría de sus 34 años de vida, Moreno debió trasladarse con bastones y sillas de ruedas. "En un principio, el diagnóstico era mucho más negativo de lo que parecía. Durante las primeras semanas también parecía que sufría hidrocefalia, pero era sólo esta enfermedad con la que tengo que convivir", relató.

La periodista chilena pudo construir su vida, completar sus estudios, desarrollarse sin problemas en el mundo laboral y logró conformar su propia familia.

Dos años atrás tuvo a su primera hija, Trinidad, y hace unos cinco meses y medio nació el segundo, Josué. "Precísamente con los dos embarazos fue cuando intenté ponerme en el lugar de la mujer que me tuvo en su vientre. Pero me costaba entender que una mujer no luche por el hijo que trae dentro, tenga la edad que ella tenga o el contexto económico", reflexiona.

Y agregó: "Justo con mi primer embarazo, cuando transcurrió la semana 24, tomé conciencia de que un bebé no está listo para nacer en ese momento. Me preguntaba cómo alguien podía tener tan poco corazón como para querer eliminar a alguien en ese momento. Cómo alguien pudo desecharme y abandonarme así".

Moreno asegura que en un momento de su vida intentó poder conseguir más información sobre su progenitora. Le invadió la curiosidad por conocer su historia. Sin embargo, los datos sobre esa mujer recogidos por la Fundación de niños desnutridos que la albergaba al momento de su adopción (prefirió no dar el nombre de la entidad) eran todos falsos.

Así y todo, los contratiempos de su vida la llevaron a poder compartirla fuera del ámbito familiar. En un principio se apeló a los amigos de la escuela secundaria y la universidad y luego la historia llegó a congresos, eventos y las redes sociales.

"Es impresionante la repercusión que tuvo mi historia", le cuenta a Infobae. Y advierte: "Contar lo que me pasó me hizo bien a mí y ayudó al resto. A través de las redes, me llegaron testimonios de chicas que estaban en duda y al enterarse de cómo fue mi vida, cambiaron su decisión. Me contactaron mujeres de Argentina, México, Guatemala, de todos lados. Incluso, una vez me habló una chica de Nicaragua que había abortado. Me llegó a pedir perdón por lo que había hecho".

La historia llegó precisamente al debate del plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, donde se empezó a discutir la posible legalización de aborto en el país. El 8 de mayo, Massiel Moreno relató su historia y, según su punto de vista, conmovió a más de uno de los presentes.

"Fue un ambiente muy tenso. Había chicas que me miraban con cara de odio y tuve que salir adelante. Pero yo tenía que contar mi historia, era necesario que la escuchen", afirmó.

La joven chilena aseguró sentirse expectante y hasta preocupada por la posible sanción de la legalización del aborto en la Argentina. Y, aún en contra de la despenalización, procura una presencia fuerte del Estado en la compañía de las mujeres para ayudar a evitar la realización de abortos clandestinos.

"En Chile hay gente del Estado que se ocupa del acompañamiento psicológico y hasta económico de aquellas mujeres que tienen embarazos no deseados. Hay que acompañarlas hasta el final del proceso porque además el aborto genera secuelas psicológicas. Hay que ayudarlas y brindarles la posibilidad de que den a los niños en adopción. Esos bebés van a tener la posibilidad de una vida, sea en esa familia o en otra", explicó.

Hoy Massiel intenta encontrar las fuerzas para poder sobrellevar su maternidad de hijos cada vez más grandes con su problema de salud.

"Me gustaría que en algún momento mi hija pueda ver todo lo que yo tuve que pasar para vivir. Hoy veo a ella y a su hermano y sé que mi falta de movilidad es algo que les está afectando. Un niño necesita que su madre los mueva y los vista, les cubra sus necesidades y hoy lamentablemente eso no lo puedo hacer. Eso es, sin dudas, lo más difícil que me ha tocado llevar a lo largo de mi vida".

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