Tamara Vinitzky se mueve en el mundo de la consultoría. Es socia de KPMG a cargo de la industria petroquímica. Es responsable de diversidad en una firma donde ésta es una realidad. También es una de las referentes de la organización internacional Women Corporate Directors (WCD) Capítulo Argentina, que agrupa a mujeres ejecutivas y tiene presencia en unos 80 países.

Desde WCD participa en el Business 20 (B20) y el Woman 20 (W20), que sesionarán en el marco de la reunión del G20 en Buenos Aires este año.

En función de su experiencia, está convencida de que éste es un momento óptimo para consolidar avances en materia de presencia femenina en el mundo de la dirección empresarial y los negocios y abrir nuevas puertas en materia de participación.

— ¿Cuál es el panorama actual en la Argentina para las mujeres en el mundo empresarial?

— Estamos en un momento óptimo. Con un gobierno que muestra intención de hacer un cambio en todo lo que respecta a temas de paridad de género. no solo en la vida pública sino en el ámbito empresarial; tiene varias iniciativas en esa materia. Si pudiéramos en nuestro país linkear el lado público con el lado privado sería un mix óptimo para tratar los temas de género.

— ¿Cómo calificarías la presencia de la mujer en tus ámbitos de actuación, la consultoría y el ámbito energético? 

— Bueno, yo soy socia de KPMG, estoy a cargo de diversidad y estoy en el área de energía. Es una industria bastante complicada en cuanto a la participación femenina. Aunque también es verdad que hoy hay varias empresas en nuestro país de la industria y del sector que tienen iniciativas para que esto comience a modificarse. Las empresas multinacionales tienen un mandato, por llamarlo de alguna manera, de sus casas matrices que les exigen cada vez más que pongan a mujeres en lugares de decisión. O sea que los puestos de decisión sean mixtos, diversos, justamente para tener una decisión más rica y generar mejores resultados. Eso en el ámbito privado desde el punto de vista de empresas multinacionales. Las empresas nacionales deberían recibir en cascada el efecto de ir viendo un poco lo que pasa en el mundo en las multinacionales y tomarlo, adaptarlo y llevarlo a sus propios negocios. Obviamente cada industria es diferente, la de energía, la automotriz, la de aviación son industrias donde la participación femenina es baja, y es algo en lo que creo que entre todos tenemos que trabajar para mejorar.

— ¿Es debido a factores históricos, culturales?

— Sí, también es verdad que, por más que sean empresas de energía, el abanico de posiciones de liderazgo dentro de una compañía es muy amplio, con lo cual igual las empresas pueden ir trabajando para incorporar mujeres en lugares de decisión.  Y en cuanto a la consultoría, donde yo estoy más del 50 por ciento del personal es femenino y más del 30 por ciento de los socios somos mujeres. Lo cual es bastante poco común. Y es una empresa en donde no hay diferencia salarial dependiendo género. La remuneración va alineada con el cargo y con las responsabilidades. Cabe destacar que no todas las compañías tienen un tema de brecha salarial aunque es verdad que es algo sobre lo que hay que trabajar.

— ¿De qué depende que las mujeres accedan a puestos de decisión?

— Son varios ejes. Por un lado hay un tema cultural que sí o sí lleva tiempo y es necesario que de generación en generación vayamos mejorando. Por otro lado creo que es muy importante que en la carrera de la mujer, para que se genere un cambio, los hombres, que son los que hoy por hoy están en el lugar de decisión, tienen que elegir o sería positivo que eligieran una mujer dentro de la organización en la que vean capacidad de liderazgo y potencial y "coachearla". Es decir, que a esa mujer se la acompañe a lo largo de la carrera para que pueda llegar. Es fundamental que cada mujer con potencial de liderazgo tenga un coach para que se la pueda acompañar.

— ¿Eso se hace con los varones?

— No. Ordeno un poco la idea para aclarar. Desde Women Corporate Directors, que es una ONG de la cual soy co-chair, y que es la principal organización en el mundo que agrupa a las mujeres directivas, con presencia en ochenta ciudades del mundo, desde esa organización trabajamos muy alineados con diversos head hunters globales y algo que se nota en esas charlas es que a muchas mujeres nos cuesta, ante un mismo cargo al que se presentan un hombre y una mujer, el hombre tal vez aplica con el 40 por ciento de las características que se piden para un mismo trabajo pero aplica igual. Las mujeres somos más detallistas, si no cumplimos con el 100 no nos presentamos. 

— ¿Somos más autoexigentes quizás?

— Muy autoexigentes. Entonces no es que la mujer tenga que tener un coach y el hombre no, sino tal vez poder acompañar ese proceso, en el que tal vez a las mujeres nos falta ese ímpetu que tienen los hombres de decir bueno, voy igual, me presento igual.

— ¿Qué hace una persona encargada de diversidad en una gran corporación?

— En lo interno, es todo un programa de desarrollo justamente para ayudar a que la mujer pueda crecer dentro de la organización y llegar a los lugares de decisión. Y en lo externo, un compromiso muy grande en potenciar y ayudar a las mujeres que ya están en lugares de decisión. Tenemos distintos programas, uno de ellos es Women Corporate Directors en donde KPMG es el global main sponsor y que apoya la organización alrededor del mundo y diversos programas para ayudar a estas mujeres directivas que ya llegaron a ser gestión, o generar encuentros en donde las mujeres hagan negocios. Los encuentros de esta organización son de mujeres de negocios para hacer negocios. El año pasado iniciamos el capítulo argentino de WCD. Queremos ser el semillero de estas directivas para las compañías y son los head hunters los que nos contactan como organización para hacer el link con ejecutiva.

— ¿Por qué una multinacional dice "vamos a incorporar mujeres"? Es sólo por seguir una tendencia o creen realmente que la presencia femenina es un plus?

— A nivel global hay estudios que muestran que si en lugares de decisión hay un mix, las decisiones son más fructíferas y por ende generan mejores resultados. O sea, siempre hablando de negocios. Es una convicción de que eso es algo positivo para las organizaciones.

— ¿Pero hay una diferencia en la manera de hacer negocios de un hombre y de una mujer? ¿O en la manera de tomar decisiones? 

— Creo que somos distintos y ni mejores ni peores, creo que nos complementamos bien y eso hace que las decisiones sean más ricas. Las mujeres somos muy buenas negociadoras. Y cuando digo muy buenas negociadoras me refiero al afuera y también en la estructura interna. Lo cual eso creo que es algo súper valioso que tenemos las mujeres. O sea, aportamos una parte nosotras, y una parte los hombres. Creo que un directorio solo de mujeres no sería algo enriquecedor y lo mismo del lado de los hombres. Es como todo en su justo equilibrio.

— ¿Que quedaría, a nivel laboral, que deba modificarse por ley para facilitar la participación de la mujer, su desarrollo en el ámbito profesional? 

— La ley siempre da el marco. Por ejemplo, hay países europeos donde la licencia con el nacimiento de un hijo es tanto para el hombre como para la mujer. Entonces el empleador cuando elije no tiene en mente el tema de si la mujer está rondando la edad…, capaz recién se casó, capaz va a querer tener un hijo…; eso no lo condiciona. Hoy en día acá se genera esa condición. O sea, el hecho de que cuando tomen a la persona pueda ser licencia por maternidad o paternidad hace que sea lo mismo tomar a un hombre o a una mujer.

— Eso sería un aporte.

— Sería un ejemplo. Es algo que sería muy favorable, que ayudaría muchísimo. No todas las mujeres eligen ser madres. Pero algo importante es que en la etapa de la maternidad, para aquellas mujeres que eligen sí ser madres, es una etapa en la que la empresa debería buscar la forma de apoyar a la mujer para que ésta pueda atravesarla. Porque una puede ser madre y ejecutiva a la vez, es sólo buscar la forma de hacer un buen equilibrio. Y ahí me parece que sí es muy importante el apoyo de las empresas.

— ¿Qué participación tendrán en el G20?

— Desde Women Corporate Directors somos network partner del B20, porque como la organización es de mujeres de negocios, estamos muy alineados con el B20. Y también participamos del W20, es una línea que se viene trazando en el G20 y la idea justamente es empoderar a las mujeres. El W20 está trabajando en distintas líneas para empoderar a las mujeres y que parte del paper que se presente esté relacionado con la mejora de los derechos de la mujer en distintos ámbitos, no solo el empresarial.

— ¿Cómo ves la Argentina comparativamente con otros países en participación femenina?

— De Europa y de Estados Unidos estamos lejos. Dentro de Latinoamérica no estamos tan mal; hay países mucho más machistas que el nuestro. Algo que también vengo viendo, y es positivo, es que se están haciendo cosas. El gobierno tiene la iniciativa de querer hacer cosas por paridad de género, en distintos ámbitos. Los organismos de contralor como la Comisión Nacional de Valores también están activos en este tema, viendo de qué forma ayudar dentro del mercado de capitales a que más mujeres ocupen lugares de decisión. Y dentro de las empresas, están las extranjeras que reciben lo de sus casas matrices y las locales que tienen de dónde tal vez inspirarse y elegir un camino. Considerando todo eso, creo que es un buen momento para nuestro país. 

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