La tranquilidad de las aguas y la belleza del paisaje isleño hacen que los visitantes olviden por completo que están a un par de kilómetros de uno de los complejos industriales más grandes de la Argentina. Las fábricas e industrias no se perciben a orillas del Paraná, allí desde donde sale la balsa para cruzar a las islas en las que el contacto directo con la naturaleza es posible.

La ciudad de Campana, más reconocida por ser la cuna del automóvil en el país y hoy de la actividad metalmecánica, intenta probarse un traje nuevo: el de convertirse en un polo del ecoturismo. En las dependencias oficiales creen que con la creación durante este año del nuevo parque nacional Ciervo de los Pantanos, en la Reserva Otamendi, por fin podrá conseguirlo.

"Es una alegría que el Senado y la Cámara de Diputados hayan aprobada las herramientas para que ahora el Congreso pueda avanzar en la creación del parque. Campana tiene que seguir desarrollando el ecoturismo, tenemos un enorme potencial", dice Sergio Roses, presidente de la Agencia de Desarrollo Campana de la ciudad del norte bonaerense.

"Pocas veces nos identifican con el delta y, aunque no se sepa, el 60%, del territorio es isla", agrega el funcionario. Con el proyecto de creación del nuevo parque nacional volvió la ilusión de repoblar las islas, revitalizar el Canal Alem y restaurar el recreo Blondeau, el municipio diseña un proyecto integral que incluye hacer llegar la electricidad a los isleños.

"En las décadas del 60 y 70 había una población estable de casi 20.000 habitantes, pero hoy apenas llega a los 1.500 y las instalaciones están casi abandonadas. Estamos construyendo un centro de salud y utilizamos el teatro centenario que existe allí para llevar a las escuelas de la ciudad pero todavía nos falta", explica el funcionario.

Sistema de balsas

Uno de los proyectos más importantes es el de utilizar el sistema de balsas (son ocho) como atractivo turístico para recorrer los canales e islas. En ellas se pueden cruzar un par de autos al mismo tiempo. En varios sectores también hay posibilidad de hacer senderismo y birdwatching. El plan también pretende trabajar con el municipio de Pilar y crear un corredor biológico junto a la Reserva de Pilar.

La dimensión del área que quedará protegida supera las 5300 hectáreas si se suma la el futuro parque nacional. "La creación de este parque generará un espacio donde la población pueda conocer e interpretar los procesos físicos y biológicos que sostienen la vida en el humedal. Además, la nueva región protegida nacional conformará un espacio significativo a los fines de la conservación de la biodiversidad y de la sustentabilidad de los servicios ambientales del humedal, que al integrar a las actuales Reserva Natural Otamendi y Reserva Natural Río Luján permitirá potenciar el ecosistema", agregó Roses.

Porque el objetivo es que sea también un polo de educación ambiental. Precisamente la reserva y futuro parque, que ya recibe visitas, cuenta con un centro de interpretación y un recorrido de senderos que explica los ciclos de la flora nativa.

"La reserva cuenta con cuatro senderos: uno en donde puede visitarse un vivero en donde hay 35 especies autóctonas; otro que hace las veces de mirador; el del talar y el de la laguna", explica Miguel Ibáñez, un ingeniero agrónomo que es intendente de la reserva.

Uno de los mensajes centrales que persigue esta área con categoría de protección apunta a preservar los humedales. Estos espacios son fuente de agua dulce y funcionan como un enorme regulador, cumpliendo un importante papel en la depuración de las aguas. También son la base para la producción de alimentos asociada a la agricultura, la ganadería, las pesquerías y la acuicultura. Además, protegen las costas y amortiguan las inundaciones, reduciendo los picos de crecida de los ríos, ya que retienen el agua después de las lluvias actuando como una esponja, para luego liberarla lentamente. El riesgo de inundaciones aumenta a medida que los humedales pierden su capacidad de almacenamiento de agua de lluvia.

El pastizal que bordea al delta es fundamental para cumplir con esta función. Por eso también es importante no sólo la protección del territorio sino el control y la planificación a la hora de hacer desarrollos. A pocos kilómetros de allí, la cuenca del Luján sufre las consecuencias de la construcción y los rellenos de enormes barrios cerrados emplazados en Pilar.

"Solo falta que el Congreso nacional acepte por ley la cesión de la provincia y dé origen efectivo al nuevo parque. Creemos que si todo anda bien, para mitad de año será realidad", indica Roses de este espacio en el que se pueden encontrar 309 especies de aves y 49 de mamíferos, entre ellos el ciervo de los pantanos.

Este será el segundo parque nacional en territorio bonaerense. El primero, Campos del Tuyú, fue creado en 2009 y agrupa 3040 hectáreas de región pampeana en General Lavalle, a 300 kilómetros de la Capital y cerca de San Clemente del Tuyú. Esa área no puede ser visitada y es solo de preservación. La Reserva Natural Otamendi y futuro parque, sí podrá ser visitada. Está abierta todos los días de 8 a 18, de lunes a viernes, y de 10 a 18, los sábados y domingos, con entrada gratuita.