#TodosPorCedima es el pedido para buscar ayuda para recuperar al Centro de Discapacitados de La Matanza. (Foto: Twitter @FEBAMBAok)
#TodosPorCedima es el pedido para buscar ayuda para recuperar al Centro de Discapacitados de La Matanza. (Foto: Twitter @FEBAMBAok)

El 25 de octubre pasado a las 6:30 una explosión terminó con la  tranquilidad de un barrio de la localidad bonaerense de San Justo y causó un voraz incendio que pudo ser sofocado casi dos horas después. Los daños en la fabrica de químicos fueron totales y también los sufrió el Cedima, lindero a la planta, donde más de 650 personas con discapacidades acuden cada día para realizar actividades.

“¡Cuando toqué ese piso caliente con mi silla de ruedas me di cuenta de que la perdida material también duele!”

Fueron 90 los minutos que marcaron la distancia entre lo ocurrido en el siniestro y lo que hubiera sido una tremenda fatalidad. "En el Cedima arrancamos a las 8 de la mañana y el incendio se desató a las 6:30… No sé qué hubiera pasado si ocurría mientras estábamos acá", dijo a Infobae Leonardo Mariño, director del Centro de Discapacitados de La Matanza (Cedima), quien contó que todo empezó tras una  explosión de los dos reactores químicos de la fabrica Belcar —destruida en su totalidad— y que afectó a toda la manzana comprendida por las calles Arieta, Matheu, Yerbal y Almafuerte de San Justo, a pocas cuadras del shopping y del centro comercial de esa localidad.

"No hubo pérdidas humanas, pero lo material duele", dijo y confesó: "Cuando toqué ese piso caliente con mi silla de ruedas me di cuenta de que la pérdida material también duele. Se hicieron muchos sacrificios y hubo muchas donaciones para la construcción que fue colectiva. Hubo muchos grupos de discapacitados, que siempre viven al margen del sistema, comprometidos con esto".  Al momento del incendio, la fabrica de productos químicos estaba funcionando y 16 operarios padecieron heridas mientras estaban trabajando, pero no hubo que lamentar pérdidas humanas. "Cuando comenzó el incendio la gente quiso sacar los coches de discapacitados que dejan ahí y el micro, pero se incendió todo", relató.

Volver a empezar

Una de las tantas competencias de Tenis de mesa. (Foto: Gentileza Cedima)
Una de las tantas competencias de Tenis de mesa. (Foto: Gentileza Cedima)

"El Cedima es el lugar donde se hace inclusión a través del deporte, el trabajo y la educación. Somos la institución más significativa del país y la más importante del partido de La Matanza por lo significativo de la inclusión en los sectores más desprotegidos de la sociedad", contó Mariño y reveló que cuando ocurrió el desastre "me llamó la intendente Verónica Magario y me preguntó si había algún chico o alguien lastimado. Le dije que no y me dijo: 'Quedate tranquilo que para lo material estamos nosotros'".

Si bien aún no se autorizó el inició de los trabajos para comenzar a reconstruir el predio donde se unen el deporte, las actividades sociales y la capacitación laboral para personas con y sin discapacidades ya se estima que las perdidas y daños fueron totales. "No se pudo entrar a sacar las cosas porque todavía no hay decisión sobre qué pared hay que derrumbar y cuál no", dijo Mariño sobre los cuidados que se tienen ante posibles caídas de los cimientos apuntalados.

La ayuda siempre llega

#TodosPorCedima es el pedido para buscar ayuda para recuperar al Centro de Discapacitados de La Matanza. (Foto: Redes Sociales)
#TodosPorCedima es el pedido para buscar ayuda para recuperar al Centro de Discapacitados de La Matanza. (Foto: Redes Sociales)

Apenas comenzó a difundirse la triste noticia del incendio del Cedima, en San Justo, los teléfonos de las autoridades comenzaron a sonar para darles no solo cálidas palabras de aliento sino propuestas claras. "Todos los espacios cercanos nos ofrecieron sus instalaciones para que podamos continuar con todas nuestras actividades. La ayuda fue inmediata y la actividad continúa. Hay gente que vino a poner su institución a disposición nuestra", dijo agradecido Mariño, director de la institución quien tras un accidente a los 18 años perdiera la movilidad de sus piernas.

Cuando eso pasó, el entonces adolescente buscó ayuda en la floreciente asociación que hoy dirige.

El Cedima nació como CeMeFir Club (Centro de Medicina Física y Rehabilitación del lisiado) en abril de 1969 en la localidad del Virrey del Pino, luego pasó a Gonzalez Catán, Gregorio de Laferrere, Isidro Casanova y Rafael Castillo. "Estos son lugares con mucha cantidad de discapacitados", reseñó y cuestionó el trato, pese a las políticas teóricas de inclusión social, que reciben a diario las personas con discapacidad en todo el país.

Desde el primer momento en el centro se realizan distintas actividades deportivas y sociales, como tenis de mesa adaptado, gimnasia especial, educación especial para no videntes, básquet sobre sillas de ruedas, judo para no videntes. Además, en el predio de la ONG brindan clases de fútbol para personas con parálisis cerebral, entre otros deportes, y también organizan vacaciones en verano y en invierno.

Uno de los tantos campeonatos de tenis de mesa en Arieta al 3900, San Justo. (Gentileza Cedima).
Uno de los tantos campeonatos de tenis de mesa en Arieta al 3900, San Justo. (Gentileza Cedima).

"No estamos conformes con las políticas de inclusión para personas con discapacidad; el sistema está contra nosotros"

Cada uno de las cientos de personas que acude al Cedima se enfrenta a distintas situaciones cotidianas en su vida y quizás ese tiempo y espacio entre las actividades los hace retirarse un poco del afuera que no está acondicionado para ellos, sobre todo para las personas ciegas o con discapacidades motrices. Y lo padecen por partida doble porque muchas personas en el distrito electoral más importante del país aún hay cientos de calles de tierra, con pozos, que en días de lluvias son intransitables; y las veredas no son aptas para las sillas de ruedas.

“Tiene que haber alguien que algún día se dé cuenta de que la inclusión empieza con la atención médica adecuada”

"En el transporte, por ejemplo, está todo mal diseñado. Están bien las estaciones que hicieron para los colectivos, pero no sirven de nada. La gente toma esto como una temática, pero esto es una problemática", se quejó Mariño. Siguió: "Tiene que haber alguien que algún día se dé cuenta de que la inclusión empieza con la atención médica adecuada. A nosotros se nos mueren chicos muy jóvenes porque no les llega la atención médica y el 90% no tiene medios para trasladarse para recibirla".

Ante esa realidad que vive desde hace casi 50 años, y que ve a diario, propone: "Si hubiera un programa, por poner un nombre, que se organice bien las cosas podrían cambiar. Por ejemplo, que se ordene: a todos los fulanitos que viven en Laferrere los tenemos que traer los lunes…  A los que viven en tal barrio tal día y así, pero son proyectos que implican mucho dinero y nunca se da. No lo hace ni el Pami ni Ioma… Para los discapacitados que son jubilados o pensionados, los más parias, no se hace nada".

Al menos 650 personas con discapacidad realizan distintas actividades en el Cedima que ahora necesita de la ayuda de toda la sociedad.
Al menos 650 personas con discapacidad realizan distintas actividades en el Cedima que ahora necesita de la ayuda de toda la sociedad.

Años atrás, Mariño fue nadador y atleta de competencia en las Olimpiadas para personas con discapacidades y gracias a eso pudo conocer otros países. "Fui deportista paralímpico y recorrí varias ciudades, como Tokio, por ejemplo, donde el espacio público les pertenece a todos. Allí la política de inclusión social es inclusiva, en mi silla podía desplazarme cómodamente, sin ayuda. Acá vivo en Isidro Casanova y no puedo esperar mucho. En La Matanza hay esquinas con rampas, pero las dejan a 5 ó 7 centímetros del piso y se necesita de la asistencia de otra persona", dijo desesperanzado al ver que las diferencias no merman con los años.

Entre las ciudades que conoció destaca la japonesa porque allí podía manejarse solo por todos lados. "No tenemos los mismos estímulos, ni la misma planificación como en Japón, por ejemplo, donde un ciego puede moverse por todas las ciudades que quiera, incluso puede llegar a algunas islas guiándose con su bastón porque está todo el piso marcado. No hay lugar donde un ciego no pueda ir. ¡Si puede ir un ciego, te imaginas en silla de ruedas!", finalizó.

El fin de semana pasado se realizó el primer festival solidario para colaborar con la reconstrucción de Cedima.
El fin de semana pasado se realizó el primer festival solidario para colaborar con la reconstrucción de Cedima.

Desde el día del incendio que consumió las instalaciones del Cedima, distintas sociedades de fomentos, clubes de barrios y la subsecretaria de Deportes de La Matanza reciben a los deportistas y a todas las personas que realizan actividades en ese centro.

En caso de querer colaborar o para más información sobre la situación del Cedima puede ingresar en la página de la organización.