Amenazas de muerte, reconciliación y confusión en un caso de violencia escolar en La Plata

Un fiscal dictó una orden de restricción a un padre que agredió verbalmente a maestras. Sin embargo, las partes hicieron las paces por televisión. Igual, las docentes se tomaron licencia por seguridad

Germán Pocino, el padre que protagonizó el incidente con las maestras.
Germán Pocino, el padre que protagonizó el incidente con las maestras.

Reina la confusión tras el escándalo protagonizado por un padre y siete maestras que lo denunciaron por amenazas de muerte en una escuela de La Plata. Germán Pocino, el hombre acusado por las docentes, ya no puede acercarse al establecimiento escolar luego de que el fiscal dictara una orden de restricción para proteger a las educadoras. Lo llamativo es que la pelea quedó en una nebulosa. Es que Pocino se reconcilió con la directora de la escuela, una de sus denunciantes, en plena trasmisión televisiva. Pero ahora no puede concurrir al colegio para hablar y poner fin a la cuestión.

El incidente se produjo el jueves pasado en la escuela N° 55 Juan Vucetich, ubicada en las calles 62 y 28 de La Plata, una institución modelo en materia de integración e inclusión de niños. Todo se desecandenó cuando Pocino, a los gritos y en una situación de clara violencia verbal, reclamó explicaciones sobre por qué su hijo tenía un hematoma y presentaba lastimaduras. La escena, que quedó registrada por la cámara del celular, sucedió ante la mirada atónita de otros padres y madres que habían ido a retirar a sus hijos del establecimiento.

A raíz de esta situación de tensión, en la que el padre debió ser contenido y apartado por la Policía, la directora de la escuela, Alejandra Calabrese junto a cuatro maestras de grado y dos maestras de apoyo radicaron una denuncia penal contra el hombre. Dijeron que las había amenazado de muerte. Además, entendiendo que su integridad física estaba en riesgo ante una posible reaparición del agresor, las maestras pidieron licencia.

En paralelo a la denuncia penal que realizaron las docentes, el hombre había radicado otra denuncia contra las maestras y la directora ante la policía, en la que detalló que el jueves a las 17 se presentó en la escuela para retirar a su hijo, quien al salir le manifestó que lo habían golpeado.

Los golpes recibidos por el niño, según contó posteriormente la directora, se vinculan a una pelea que habría tenido con otro alumno del establecimiento. El padre indicó que este tipo de situaciones son frecuentes, ya que entiende que es un blanco habitual de bullying de parte de sus compañeros. Y por eso justificó su enojo.

"Yo no amenacé a los docentes, pedí una explicación cuando mi hijo salió con el guardapolvo ensangrentado y con un chichón. Nadie me daba una explicación, esto quedó certificado por el SAME", señaló Pocino. "Tuve un exabrupto y grité. Reconozco que no es la manera de hablar y de proceder, no puedo ejercer violencia gritando cuando reclamo que no haya violencia. Me hago cargo de los gritos, pero no hice una sola amenaza", añadió.

Por su lado, Calabrese había apuntado al hombre porque le este había dicho que era "una asesina" y que "nos iba a matar si le pasaba algo a su hijo". "En siete años de gestión ningún niño salió golpeado o todo golpeado de la escuela", aseguró la directora, que indicó que la "sangre" en el guardapolvo del chico solo se trataba de una mancha con un aspecto similar. Además, contó que el padre del alumno había manifestado "conductas amenazantes" la semana anterior y por esta razón hicieron la denuncia a la Policía.

Tras un raid televisivo en el que ambas partes dieron su versión sobre los hechos, los protagonistas mantuvieron una charla en una transmisión al aire y llegaron a un acuerdo para poner paños fríos a la cuestión. "Si tuve miedo de que vos me digas era una asesina, disculpame. Yo quiero que esto se terminé acá, vamos a mediar", expresó Calabrese desde el canal de noticias TN.

El papá respondió: "Me gustó escuchar esto de tu parte, estoy dispuesto a darte una mano con esto y que termine acá, debemos ponernos de acuerdo entre los directivos y papás. Está instalada la violencia en las escuelas, que tiene que terminar con los talleres. Acepto tu perdón y disculpas. Si tenemos que ir a la Justicia, vamos a ir , pero vamos a aclararlo como gente civilizada para preservar la educación pública y defender a los niños, también hay que defender a los docentes. Te pido perdón Alejandra".

A pesar de este acercamiento y las disculpas recíprocas, la Justicia continuó avanzando con las denuncias. La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 1 de La Plata, a cargo de Ana María Medina, dictó ayer una orden de restricción para Pocino. El hombre debe estar a más de 300 metros de la escuela, y solo podrá contar con 5 minutos para dejar al hijo en el establecimiento y otros tantos para retirarlo.

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"Surgen motivos para sospechar que existe peligro cierto de que se origine la reiteración de hechos como el investigado con relación a las autoridades y docentes, poniendo en peligro su integridad física", dice el texto del dictamen de Medina.

Para Pocino, la orden de restricción es una complicación inesperada. Es que el hombre vive a 500 metros de la escuela y a 160 metros de la maestra denunciante. Además, trabaja en la puerta del colegio como vendedor ambulante de golosinas.

"Todo esto es muy reciente. Creo que había un acuerdo con la directora de consensuar y bajar los decibeles. Vemos que en los hechos esto no ocurre lo mismo y la Justicia tomó una determinación. Vamos a ver la respuesta de las autoridades educacionales a ver qué hacen, de lo contrario, haremos otro tipo de presentaciones para subsanar esta situación", lamentó por CronicaTV el padre.

"Alejandra dijo que íbamos hablar mañana en la escuela (por hoy). Si la directora me cita en la escuela, no lo voy a poder cumplir por el perímetro de restricción. Es el cuento de nunca acabar", planteó. "No sé como lo voy a manejar este, no estoy en condiciones económicas de contratar a un abogado", finalizó.

La denuncia de las maestras se produjo en un contexto de agravamiento de las sanciones contra los padres que agreden a docentes. Según un estudio realizado por el Ministerio de Educación de la Nación, dos de cada 10 docentes del país padecieron situaciones de extrema violencia por sus trabajos en escuelas, como maltratos, amenazas y hasta golpizas. 

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