Con el apoyo de la Policía de la Ciudad, la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana porteña realizó operativos en negocios de venta de autopartes en la calle Warnes, en el marco de los cuales fue detenido el encargado de un local porque la mercadería que ofrecía tenía irregularidades en la documentación, y parte de los productos eran usados y de dudosa procedencia.

"En el interior del negocio se encontraron asientos, volantes con airbag, ruedas, paragolpes, partes de motores, faros y cinturones de seguridad. Todo fue secuestrado debido a que muchos de los productos que exhibía el local eran usados y está totalmente prohibida la venta de productos usados de esas características", informó la Subsecretaría en un comunicado. Y aclaró: "Sólo se pueden vender nuevos. Es una norma para evitar el robo automotor, desguace y, principalmente por seguridad. Un ejemplo son los cinturones de seguridad pirotécnicos que funcionan junto con el airbag, éstos solo pueden ser vendidos nuevos".

El operativo contó con el apoyo de la División "Robo Automotor" de la policía, a cargo del comisario Carlos Arriola. El local en donde se encontró la mayor cantidad de mercadería ilegal fue clausurado y se secuestraron todas las autopartes para que sea revisada por peritos automotores. El dueño del negocio quedó a disposición de la Justicia.

Según explicaron desde la secretaría que encabeza Juan Pablo Sassano, la cadena de comercialización ilegal tiene varias etapas: en primer lugar, las casas de repuestos reciben pedidos específicos de productos (ruedas, torpedos, asientos, de una determinada marca); en segundo lugar, los comerciantes le piden a sus proveedores que les consigan repuestos y éstos los buscan en desarmaderos ilegales, quienes se los compran a ladrones que salen a robar autos con características específicas.

"Esta modalidad la utilizan para que una vez robado el vehículo ya este vendido al mercado negro", evaluaron en Seguridad Ciudadana.

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