La mezcla de las inclemencias climáticas, las irregularidades en las instalaciones eléctricas de la calle y la falta de ayuda fueron las claves de un hecho trágico que conmovió a todo el barrio de Don Bosco, en la localidad bonaerense de Benavídez. Un adolescente de 14 años murió en la tarde del martes después de quedar electrocutado al tocar un cable de un poste de alumbrado público en el medio de la calle.

El escenario fue un barrio humilde del partido de Tigre. Agustín Arévalo estaba jugando con un amigo y, a causa de un problema de mantenimiento del alumbrado público y de la fuerte tormenta que azotó Buenos Aires, perdió la vida en un instante.

"Mi hijo era muy chiquito para que le pase esto. Es una desgracia que espero que no le pase a nadie porque es un dolor muy fuerte el que siento", dijó Ana, la madre, en medio de un profundo cuadro de angustia.

Según comentó la familia, el hecho se produjo en medio del diluvio y durante un juego con un amigo. "Antes se estaban subiendo por los techos y yo le decía 'Agustín, bajate de ahí, que te vas a golpear'. Y él me respondía: 'mamá, siempre igual, vos, no me va a pasar nada'. Y ahora le pasó esto. Estoy destrozada", aseguró Ana.

El incidente ocurrió después de que Agustín decidiera jugar unas carreras con un amigo en medio de la calle inundada, justo en el cruce de la calle Tucumán y la Calle 4. "Estaba corriendo una carrera con un amiguito y de repente el palo lo chupó a la corriente. Había un cable enredado en el poste y tirado en el piso. El cable lo chupó hacia el poste y me lo electrocutó. No me lo pudieron sacar", relató Ana.

La esquina donde ocurrió el accidente suele inundarse ante las fuertes tormentas
La esquina donde ocurrió el accidente suele inundarse ante las fuertes tormentas

Ahí comenzó una serie de hechos indignantes. En principio, la familia llamó a una ambulancia, que nunca llegaba. Fue entonces cuando la madre y algunos de los hermanos fueron corriendo a la sala de primeros auxilios de la zona para que pudieran asistir a su hijo.

"Cuando llegamos a la salita, había una ambulancia. Pero nos decían que no podían sacarla porque la zona estaba anegada por la lluvia. Me tuve que poner a los gritos como una loca para que hicieran algo. Una vez que lo atendieron, ya estaba muerto. No se podía hacer nada", relató Ana.

La familia también mostró su indignación con la policía presente en el lugar y con los operarios de la municipalidad, encargada del servicio eléctrico de la zona.

"Cuando fuimos al patrullero a pedirle ayuda a la policía, nos dijeron que no se querían bajar porque estaba lloviendo y no se querían mojar. Un vecino que es enfermero trató de ayudar a Agustín pero no pudo hacer nada", aseguró una de las tías.

Respecto a los operarios de refacción eléctrica que se hicieron presentes en el lugar, la familia denunció la falta de tacto y el oportunismo en un momento tan delicado como para tratar de solucionar el problema con el poste de luz. "Vinieron y arreglaron el palo como si nada. Estaba el hombre trabajando en el palo con el cuerpo de mi hijo ahí tirado al lado. Como si fuese un animal, como si fuese un perro. No le importó nada", se quejó Ana.

Según comentó la familia del chico y muchos vecinos, ya se habían hecho denuncias sobre el peligro de ese poste de luz y nadie había aparecido antes para solucionar el problema.

La familia se encontraba en un día de celebración, ya que estaban a punto de festejar el cumpleaños de uno de los hijos menores, de cinco años. "Estábamos preparando todo, estábamos haciendo la torta cuando pasó esto. No hay consuelo para tanto dolor", afirmó Ana.

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