El ladrón de Caballito sobrevivió a los tres tiros

La granada que llevaba el ladrón(@igonzalezprieto)
La granada que llevaba el ladrón(@igonzalezprieto)

En el Hospital Durand -a las tres de la mañana- sólo se escuchan los ruidos metálicos de las puertas de los ascensores.

Sin embargo, una voz dañada rompe el silencio del quinto piso para pedir agua. Ricardo Palazzo apenas puede moverse. Sus palabras suenan como las palabras de alguien que recibió tres tiros.

Durante la mañana de este sábado, Palazzo caminaba por las calles de Capital Federal con una pistola, un cargador, balas y una granada. Actuó guiado por su precaria intuición criminal.

En un gesto de reinante ignorancia -casi sin mirar- quiso robar el dinero de un hombre que viajaba con una pistola en una camioneta.

Desde el habitáculo del vehículo, Pedro González abrió fuego. Y Palazzo quedó tendido en la vereda, sobre un charco de su propia sangre.

Según pudo corroborar Infobae, las heridas no fueron mortales.

El ladrón está internado en el quinto piso del hospital -un área reservada para las crugías- y evoluciona favorablemente. Pronto, deberá declarar y afrontar un proceso judicial por robo.

La Policía Federal custodia su dormitorio y cierran el paso cuando una persona se acerca por el estrecho pasillo.

Junto a la puerta, como si alguien enojado las hubiera arrojado allí, hay dos camillas que tienen sus sábanas manchadas con sangre. 

Y otro grito de Palazzo -que todavía no se puede mover por las heridas- vuelve a romper la calma: "¡Oficial! ¡Policía! ¡Más agua!".

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