El ministro de Educación Esteban Bullrich explicó a los medios las modalidades y objetivos de la 1ª evaluación nacional de aprendizaje que se realizará en el país
El ministro de Educación Esteban Bullrich explicó a los medios las modalidades y objetivos de la 1ª evaluación nacional de aprendizaje que se realizará en el país

En un mano a mano con periodistas de varios medios, y a menos de una semana de esta experiencia inédita, el titular de la cartera de Educación explicó los alcances de esta evaluación nacional bautizada Aprender 2016, que abarca a 31.000 escuelas públicas y privadas y a 1.400.000 alumnos.

"Es necesaria una política de evaluación anual -dijo el ministro, que estaba flanqueado por la profesora Elena Duro, secretaria de Evaluación Educativa-. Es una herramienta que no va a resolver el problema, pero es la radiografía que dice si el hueso está quebrado".

Hoy no puedo decir con precisión cuántos alumnos hay en el sistema, ni dar cifras fiables de presentismo escolar y docente (Bullrich)

"Hoy no puedo decir con precisión cuántos alumnos hay en el sistema, ni dar cifras fiables de presentismo escolar y docente", ejemplificó para subrayar la carencia estadística. "Ninguno de mis antecesores puede decir con base científica que produjo un cambio cualitativo en la educación", desafió y no se privó de criticar la gestión kirchnerista: "Metieron más gente en el sistema, pero no hay mejor formación en los chicos que egresan del secundario, ni crece la tasa de graduados universitarios. En estos años se incluyó pero sin ningún cambio trascendente en la escuela".

Bullrich insistió especialmente en que esta evaluación permitirá una respuesta diferenciada según la problemática de cada zona e incluso de cada escuela, dado que, a la variable conocimiento, se le agregó una evaluación de contexto que permitirá conocer el perfil social de la escuela. "Algunos dirigentes gremiales evocaron la idea de estigmatización, pero al contrario: esto permite diferenciar, individualizar el sistema. El problema de la educación no es de una masa sino de una suma de individualidades".

Esteban Bullrich, ministro de Educación: “Ninguno de mis antecesores puede decir con base científica que produjo un cambio cualitativo en la educación”
Esteban Bullrich, ministro de Educación: “Ninguno de mis antecesores puede decir con base científica que produjo un cambio cualitativo en la educación”

A  lo largo de toda la charla, el ministro insistió mucho en este concepto de una problemática compleja y diferenciada y que requiere por lo tanto de una diferenciación o flexibilidad en la respuesta, aunque hizo la aclaración de que se refería esencialmente a la secundaria.

En primaria seguirá habiendo un núcleo de conocimientos básicos que todo niño debe tener: comprensión lectora, las cuatro operaciones matemáticas básicas, conocimientos de geometría, etc. "Por eso se evalúa en 3er grado, que es cuando el niño ya está alfabetizado", agregó Bullrich.

En efecto, la prueba es censal -o sea universal- para 6º grado de primaria y último de la secundaria -5º o 6º según el caso- y muestral en 3er grado de la primaria y en 2º año de la secundaria.

"El sistema actual es arcaico -dijo Bullrich-, está diseñado para tratar de obtener graduados del mismo perfil y eso no da respuesta al sistema que queremos tener en el siglo XXI. El secundario, a diferencia de la primaria, debe ser más amplio. En ciudad de Buenos Aires tenemos 150 orientaciones o trayectos curriculares diferentes. Casi uno por escuela".

Se busca, explicó, "una concepción mucho más abierta del secundario que hoy expulsa a los que están adentro y es totalmente impermeable para los que están afuera".

La evaluación no es para hacer rankings de escuelas sino para que cada escuela pueda trabajar consigo misma y mejorar (Bullrich)

"También nos interesa un cambio cultural. Pero vemos de nuevo en los diputados este prejuicio sobre lo que vamos a hacer. La evaluación no es para hacer rankings de escuelas sino para que cada escuela pueda trabajar consigo misma y mejorar. Necesitamos un sistema que atienda las necesidades individuales de cada uno".

"La prueba es la misma para todos -acotó por su parte Elena Duro-, porque hay un denominador común que es la respuesta que el Estado nacional debe dar a todos, cumpliendo con dar a todos los chicos del país un núcleo mínimo común de conocimientos".

Para ver los contenidos que evaluará la prueba, se puede visitar la página de Aprender 2016, del Ministerio de Educación.

En cuanto a las evaluaciones que se hacían previamente -desde los años 90 y cada tres años-, Duro explicó que se hacían sobre muestras desbalanceadas e insuficientes. Por otra parte no se utilizaban los resultados ni participaban los actores del sistema en la realización de las pruebas. Esta vez, las evaluaciones las harán los maestros -aunque no en su propia escuela- y los directivos como veedores.  

"Por primera vez se va a escuchar la voz de los chicos -agregó Duro en referencia al cuestionario de contexto que responderán los alumnos-. Sin eso, carecemos de información sobre el marco de realidad en que se mueven. Es necesario saberlo no para difundir esos datos sino para apoyar a cada escuela".

La prueba, señalaron, se hace en consenso y acuerdo con el Consejo Federal de Educación.

"La idea es devolverles a los actores del sistema la información pertinente y en tiempo presente", dijo Elena Duro, en relación al plazo que se tomarán para entregar los resultados: será a comienzos del próximo año lectivo, un tiempo breve, en comparación con otras pruebas, incluidas las PISA, que suelen demorar un año como mínimo.

"Va a haber un sistema de consulta de la información preservando la identidad de la escuela y de los alumnos", precisó. Por otra parte, la prueba internacional PISA y la regional TERCE, de las que Argentina viene participando desde hace tiempo, van a seguir.

En la charla, surgió el tema de la formación docente, ya que la degradación educativa también concierne a profesores y maestros. El ministro aprovechó para anunciar que en el cuestionario complementario se les preguntará a los alumnos del último año de secundaria '¿quéres ser docente?' y se les ofrecerá participar de un programa de becas que representará un 70 por ciento del salario docente".

Una forma de reclutar candidatos más idóneos para la docencia, ya que la selección de los aspirantes se hará esencialmente por el desempeño escolar, aunque ponderando también el origen socioeconómico y la vocación.

El gobierno nacional aspira además a mejorar el nivel de los institutos docentes en donde hoy impera cierto descontrol.

"En Finlandia, que tiene 5,5 millones de habitantes, solo hay 8 institutos. Francia, con 80 millones, tiene 38. Y Argentina tiene 1400 institutos", ejemplificó Bullrich, que responsabilizó de esta situación a la federalización, aunque hizo la salvedad de que no todas las provincias permitieron esa proliferación descontrolada.

El plan del gobierno nacional -anunció- es crear el año próximo un instituto modelo de formación docente por provincia. La idea, insistió, es que estén todos en funcionamiento en 2017.

"Hoy tenemos disparidades muy grandes. En todo el norte de Neuquén hay un solo profesor de química para 25 vacantes", dijo.

 

Elena Duro explicó que el día de la evaluación no habrá clases para poner en valor esta evaluación -en contraste con anteriores pruebas que antes pasaban inadvertidas- y para crear un clima apropiado. Siempre hubo algún tipo de remuneración para quienes llevaban a cabo las pruebas. En este caso serán 2000 pesos para cada veedor y 1000 para el aplicador, es decir, los maestros.

La evaluación complementaria o de contexto es para docentes, directivos y alumnos. Permitirá contextualizar territorial y socioeconómicamente a la escuela y a los alumnos. Las preguntas de contexto versarán sobre el uso de la tecnología, cómo se sienten en las escuelas, qué aprendizajes les resultan más complejos, y también temas como la paternidad y maternidad, situación socioeconómica de los padres, etcétera.

También habrá una tarea de devolución e incluso de formación para el uso de estos resultados por la escuela. "Antes la información era ínfima", dijo la secretaria de Evaluación Educativa.

El sistema está fragmentado y es desigual. Pero negar esta brecha es negar el problema y perjudicar más aún a la educación pública (Elena Duro)

"Siempre hubo resistencia a la evaluación -agregó, aludiendo a los sindicatos aunque sin nombrarlos-, pero cuando se ven los motivos surge que en parte es desinformación y en parte deseos de decir ciertas cosas en determinado contexto político".

"El hecho de que tengamos asegurada la participación de los 31.000 veedores necesarios demuestra que no hay resistencia a nivel de las escuelas", subrayó, insinuando que la resistencia se dio más a nivel sindical que de los docentes.

 

"Los resultados de la prueba también mostrarán la diferencia entre educación pública y privada -señaló Elena Duro-. El sistema está fragmentado y es desigual. Pero negar esta brecha es negar el problema y perjudicar más aún a la educación pública. Lo mismo que ocultar la cifra de pasaje de la escuela pública a la privada. El desafío es achicar la brecha".