La ensayista Beatriz Sarlo y su análisis sobre la justicia por mano propia (Adrián Escandar)
La ensayista Beatriz Sarlo y su análisis sobre la justicia por mano propia (Adrián Escandar)

Bajo el polémico título "Haga patria: mate un ladrón", la ensayista Beatriz Sarlo analizó, en la última edición de la revista Noticias, por qué las víctimas "reaccionan con la ausencia de humanidad que señalan a sus agresores", reemplazando a un Estado que los ha abandonado. Además, advierte sobre los peligros del discurso de mano dura y lanza una provocadora hipótesis: que los medios son parte del problema.

En primer término, Sarlo invita a desembarazarse del sentido común, pues "nos empuja a pensar lo contrario de lo que sostendríamos en situaciones más propicias al razonamiento". ¿A qué llama "sentido común"? A una mezcla de "realidades, fantasías y prejuicios (el racismo, por ejemplo), de experiencias objetivas y obsesiones provocadas por esas experiencias".

Vecinos de Zarate reclamaron por la libertad de Daniel Oyarzún, el carnicero que persiguió, atropelló y mató a uno de los dos “motochorros” que lo asaltaron (NA)
Vecinos de Zarate reclamaron por la libertad de Daniel Oyarzún, el carnicero que persiguió, atropelló y mató a uno de los dos “motochorros” que lo asaltaron (NA)

En ese sentido, la ensayista señala que el endurecimiento de penas es una "fantasía del sentido común" equiparable al caso, sucedido en Córdoba, de un taxista que junto a un pasajero atacaron a "dos pibitos" que les habían robado: "Probablemente, en su vida cotidiana juzguen despreciable que un grupo de hombres golpee a alguien indefenso, pero frente a ese indefenso en particular perdieron el juicio". En cualquier caso, "si es preciso ser duro con la delincuencia, también lo es conservar la autoridad moral y los pactos centenarios por los que las personas entregaron al Estado el monopolio de la violencia y la administración de la justicia. No tenemos derecho a retroceder", sostiene.

Sobre las responsabilidades políticas, Sarlo lanza una advertencia: si el kirchnerismo vio "cómo el narcotráfico definía reglas de vida en zonas del conurbano, pero fijó la vista en otra parte", Macri "no debe cometer el mismo error".

Dos motochorros quedaron inconscientes por los golpes de un taxista que los persiguió y vecinos que se sumaron a la golpiza
Dos motochorros quedaron inconscientes por los golpes de un taxista que los persiguió y vecinos que se sumaron a la golpiza

Sarlo señala que "del mismo modo que hay que preguntarse por qué hombres trabajadores y buenos vecinos se convierten en homicidas, es necesario mostrar las causas sociales del aumento del delito". "Si unos merecen una explicación, los delincuentes también la merecen", dice, no para "buscar atenunantes para una pena menor", sino "una explicación que ayude a entender qué está pasando no sólo en la Argentina".

Probablemente, en su vida cotidiana juzguen despreciable que un grupo de hombres golpee a alguien indefenso, pero frente a ese indefenso en particular perdieron el juicio

"La pobreza no es una justificación moral. Es simplemente una condición que prepara para el desprecio a valores que tenderían que defenderse de mejor manera tanto por otros sectores sociales como por el Estado". También, "el tráfico de drogas proporciona la primera explicación, la más cinematográficamente sencilla y, sin duda, la más difícil de encarar con métodos legales".

En ese marco, la intelectual considera que la política macrista de "guerra al narcotráfico" apunta a "un camino que ya recorrieron otros países y fracasaron", pues lo que el problema requiere no es un escenario de guerra "sino un escenario de transformación económica, laboral, de vida cotidiana, educativa e institucional".

En ese contexto, Sarlo sostiene: "No es exagerado afirmar que los medios son parte del problema". ¿Por qué? Porque con la "repetición loop del discurso de las víctimas" se acentúa lo mejor del público -la solidaridad- pero también lo peor: "La identificación con el varón exitoso que mandó al infierno a quienes quisieron robarle". Frente al lugar que los medios dan a las víctimas, Sarlo sostiene que "sólo fueron víctimas unos minutos" y luego "mataron a sus victimarios y se transformaron moralmente".

"Los medios en vez de echar más ácido en esa desintegración podrían debatir cómo restaurar algunos principios", concluye.