Roberto Piazza: "Jamás vestiría a Cristina Kirchner, no quiero plata sucia"

Por Tatiana Schapiro

–¿No salís nunca de tu casa en jean y remera?

–No, ni siquiera al almacén. Este es el jogging más berreta que puedo llegar a tener, adentro de mi casa soy un croto.

–Para salir de tu casa, el personaje va siempre con vos.

–Me toma dos horas producirme antes de salir a la calle. Y si es una fiesta o tengo que ir a cantar al teatro, son tres horas. Mi mamá decía "este chico es tan incómodo", porque toda la ropa que uso son pantalones atados, borcegos. Mi pareja, Walter [Vázquez], me tiene que ayudar porque no me puedo vestir solo.

–La última vez que hablamos me dijiste: "Si tuviera 24 horas de impunidad, saldría a matar cuanto cabeza asesino vea".

–"Cabeza asesino", yo resisto archivo, ahora pediría no 24 horas, pediría 365 días del año de impunidad. Es más, con una pistola con un silenciador para que no me molesten las orejas, porque prefiero escuchar un blues o un tango.

–¿Te imaginás como un superhéroe de las películas, un justiciero nocturno que va escuchando música y matando gente?

–Claro, cuando hablo de cabezas asesinos, pueden ser rubios, blancos, chinos, amarillos, enanos, altos, lindos, feos, mujeres, o lo que sea. Estoy harto de la inseguridad y de la impunidad de los asesinos y de los psicópatas que hay en la Argentina, sobre todo los violadores. Gracias a Dios, con la ley Piazza, se hizo imprescriptible.

Estoy harto de la inseguridad y de la impunidad que hay en la Argentina

–¿La ley Piazza y el trabajo que hiciste por este tipo de causas te sanaron?

–Zafé de lo que se podría decir una locura por haber sido abusado sexualmente. Es una cicatriz que se cerró, pero que en algún momento te cae la ficha de vuelta. Nunca, cuando sos abusado sexualmente, lográs dormir en paz y soñar con angelitos y mariposas, no. A mí me ayuda saber que puedo ayudar. Es maravilloso, hay cosas que emocionan, mujeres que gracias a mí, me dicen, pudieron denunciar.

–¿Cómo convive este deseo del justiciero con las denuncias que recibís, que son tan terribles? ¿Cómo lo llevás?

–Esa metáfora o ese eufemismo de decir que saldría a la noche vestido de rojo con una capota de cuero tipo Matrix o Mad Max a matar cabezas o rubios asesinos con cara de psicópatas, menos mal que lo digo, porque si no, lo haría. A veces, cuando escucho, leo cosas o veo que, por ejemplo, mi hermano violador me sigue molestando, me da ganas de ir y romperle una silla en la cabeza. Pero dejá, lo perdono…

–¿Te sigue contactando?

–Sí. Cada vez que escucha una nota de éstas, al otro día recibo un mail de él burlándose. Porque los psicópatas no tienen frío, no tienen calor, no sienten culpa. Me sigue hablando como si yo fuera un chico y me dice cosas espantosas.

–Pero, perdón, y si estos delitos no prescriben ahora, ¿por qué no va preso?

–Porque, en rigor a la verdad, yo ahora no tengo ganas de denunciarlo, porque él ya tiene unos setenta y algo de años, y la denuncia que hizo mi sobrino por haber sido abusado sexualmente fue presentada y fue preso seis años. Mi sobrino no quiere seguir el tema, es lo que pasa normalmente cuando la gente no quiere meterse más a revolver la mierda. Él fue muy maltratado, la sociedad es muy jodida, más cuando vos vivís en las provincias. Igual, a los que pueden denunciar y exorcizar lo que les está pasando yo les aconsejo siempre: "Largalo, tengas 20, tengas 30, seas la madre o tengas 70 años, largalo, es la única manera de sacarte el fantasma de adentro".

–Pero no termina de sanar nunca.

–No. La violación de un niño es el asesinato de un alma y la llevás con vos siempre. Tenés que tratar de sortear obstáculos, ir y venir. Y hacer arte, para mí el arte es sanación total y absoluta.

–¿Qué se debería hacer con los violadores? ¿Qué debería hacer la Justicia?

–Voy a presentar el año que viene dos nuevas leyes. Quiero que se denomine crimen de lesa humanidad el abuso sexual infantil, más el asesinato, eso ni hablar. Quiero cadena perpetua y que no se discrimine abuso sexual o violación, es exactamente lo mismo. Lo voy a tener que luchar a patadas, como luché ésta, pero no importa, tengo mucho tiempo para seguir peleándola.

–¿El Gobierno anterior te apoyó?

–Me apoyó hasta que dije que "no" a cosas que no me gustaban y les dije: "Métanse todo lo que ustedes me proponen donde no da el sol y déjenme". Ahí me odiaron y nunca más me prestaron ningún tipo de ayuda.

–¿Y el actual?

–Estamos en tratativas con la nueva ministra Carolina Stanley. Presenté una carpeta donde pido que me den un lugar, abogados y asistentes sociales, necesito gente que trabaje. Estamos en eso. Todo es burocrático.

–La última vez que estuviste acá me dijiste que ibas armado por la vida.

–Sí. Hace 5 años entraron a mi casa, intentaron robarme y me abusaron sexualmente, sufrí muchísimo, fue un horror, porque aparte di la jeta, lo conté, cosa que otros no lo hacen, y eso ayudó mucho. El tipo fue preso, creo que sale el año que viene.

–¿Cómo sale el año que viene?

–Sí, le tocaron siete años. Los jueces y el fiscal se comportaron muy bien. Espero que salga y que no venga a atacarme, porque ahí sí va a haber otro quilombo groso. Ahora ya estoy armado, en ese momento me traumaticé porque no pensé que me iba a pasar eso. Si sale y me vuelve a atacar, se va a armar el tole tole.

–¿Hoy te defenderías?

–Total y absolutamente. Yo te agarro el cogote, seas quien seas, mujer, travesti, hombre, perro, gato, no me importa nada. Y si me das un beso, te voy a acariciar, te voy a dar un beso. Todo recíproco, ¿no?

“No le vendería un vestido a Cristina Kircher, prefiero la muerte”

–No aceptaste venderle un vestido a Jennifer López porque quería sacarle el forro, y no era lo que vos querés transmitir. ¿A qué argentina no vestirías?

–Hoy a Vicky Xipolitakis, por ejemplo. A un montón.

–¿A Cristina la vestís?

–¿A qué Cristina?

–Fernández de Kirchner.

–Ay, Dios mío, prefiero la muerte.

–¿En serio?

–¿Vos querés que salga a la calle y me mate la gente? Ni siquiera le vendo. En su momento, le quise hacer. Cuando firmaron la ley Piazza, ella me citó muy astutamente, zorra, la vieja, me citó a la Quinta de Olivos, estaba Carlos Zannini –mirá qué nenito, el morochito ese tan lindo–, sacó millones de fotos toda vestida de negro y yo le dije: "Cristina, ¿por qué no se pone un vestido rojo? Se saca el luto y ya está". "¿Rojo? No, ¿qué querés? ¿Que salga mañana en la tapa de New York Times?". Le hubiera encantado, obviamente, salir en la tapa de New York Times. Se lo dije a propósito, con toda la ironía del mundo. Pero no, hoy por hoy, no. Ni que venga con millones se lo vendo. Plata sucia no quiero. Aparte, es mi plata la que me está devolviendo, ¿no?

–Estás enamoradísimo de Walter, están fantástico.

–Digamos que después de 16 años, enamoradísimo es una palabra muy amplia. Hay un amor de 16 años, es un tipazo.

–En el terreno de lo platónico, si tuvieras un affaire con algún político argentino, ¿con quién sería?

–Un affaire no, sería un touch and go, como dice mi querida madrina Moria Casán, a quien adoro.

–¿Con quién?

–Me van a odiar, pero lo digo solamente por un tema sexual, está lindo Axel Kicillof. Pero igualmente sería del bando de los K, que yo no…

–Pero para el touch and go sí.

–Sí, no hablamos de política, de economía, ni de Cristina misma, no. –Flaco, vení a la pieza–. Después, de lo que hay actualmente, juro por Dios que no presté mucha atención a los políticos en sí más que a Mauricio Macri o a Horacio Rodríguez Larreta. Después, mujeres sí, tengo muchas que me gustan. Me gusta mucho Lilita Carrió, me gustan sus declaraciones, la gorda se manda sin red y me encanta la gente así.

Me gusta mucho Lilita Carrió, la gorda se manda sin red y me encanta la gente así

–¿Estarías con una mujer hoy?

– No, yo soy gay de la primera hora. Nunca toqué una mujer, nunca penetré, nunca tuve sexo, nunca nada, soy totalmente virgen de mujeres. Y nunca lo voy a estar, así que, chicas, las que escriben por Facebook, quédense tranquilas que no.

–¿Escriben?

–Sí, escriben. A una le decía: "Pero, mi amor, yo soy gay". "Un rato, quiero un rato con vos". Le digo: "Tenés un montón de machos mucho más lindos que yo y que son totalmente heterosexuales". "No, pero yo te quiero a vos, me gustás". "No, no hay caso, vamos a estar franeleando y sacando lustre y no va a pasar nada", le dije. Amo a la mujer, amo la silueta, sé lo que siente una mujer en su alma y sé lo que siente un hombre en su alma, pero el hombre para mí es un objeto sexual total y absoluto. O es un socio. Y la mujer es un ideal. Mi madre me enseñó –Edipo no resuelto– que la mujer es una idealización perfecta, maravillosa, sobre todo la que yo idealizo. Pero no me genera ningún tipo de movimiento erótico.

–Alguna vez dijiste: "Yo soy gay porque me criaron así".

–Sí, tal cual. Uno nace totalmente vacío, con un alma vacía, pura. Pasamos por tres facetas: dentro del vientre, en el momento de nacer y en la crianza. En la crianza, uno va gestando sus gustos, sus estilos, sus formas. Y son netamente responsables la madre, el padre y los factores externos.

–Sabés que hay mucha gente que se enoja con esto.

–Se enoja muchísimo y me importa tres pelotas. La madre y el padre son netamente responsables, crían a un chico como va a ser de grande.

–¿Inclusive su identidad sexual?

–Yo soy gay, porque mi madre fue una madre castradora, absorbente, divina, hermosa, la mujer más linda del mundo. "Mamá", decía el nene, "estoy enamorado de vos", era el típico Edipo, y padre ausente, endogámico. Esa es la fórmula freudiana clásica. Y de ésa yo me aferro y no me mueven de ahí.

Agradecimiento: Romina Sala, peinado y maquillaje. TW: @RSimagensocial

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