Como en cada edición, Jorge Marcote se levantó el domingo temprano para prepararse para participar en la maratón anual que organiza Rosario Central, el club del cual es hincha. Y continuando una cruzada que emprendió hace dos años y medio, se puso una remera con los colores de su equipo y los del clásico rival, Newell's Old Boys. El objetivo era transmitir un mensaje de paz entre ambos conjuntos. Pero a diferencia de otros años, en esta ocasión no pudo competir. No lo dejaron.

En los momentos previos al inicio de la carrera, un joven de alrededor de 30 años, encargado de repartir kits, lo increpó por la indumentaria que tenía puesta: "Si corrés con esa remera, te voy a cagar a trompadas", le dijo con tono amenazante. Minutos más tarde, el hostigamiento continuó cuando un grupo de adolescentes ("no más de 15 o 16 años", describió) se acercó y, entre insultos, también lo amenazó con golpes de puños si no se retiraba.

Tras ello, dos miembros de la organización se le arrimaron y le sugirieron no correr porque no iban a poder controlar cualquier reacción improvista. No podían asegurar que el normal desarrollo. Como alternativa, le ofrecieron conseguir una remera para que pueda correr. Pero no quiso hacerlo sin su camiseta que lleva la inscripción "Por una sociedad en paz". Y prefirió salir a caminar.

Agredido, tuvo que desistir e irse voluntariamente para preservar su salud, no elevar el grado de intolerancia de los sujetos y actuar sin violencia, coherente de acuerdo a sus convicciones: "Tan solo haber respondido hubiera tirado por borda todo el mensaje de estos dos años". Luego, expresó con angustia en su muro de Facebook: "Me fui verdaderamente triste por no haber podido correr la maratón de mi propio club".

Marcote es conocido en la zona por correr con la peculiar casaca mixta de los clubes rosarinos para llevar adelante una cruzada para promover un fútbol sin violencia y extender el mensaje de paz al resto de una sociedad con ánimos alterados. Así participó hace un mes en la carrera de Newell's, donde no tuvo inconvenientes más allá de alguna burla.

"Respeto las opiniones de aquellos que no están de acuerdo con que corra con esta remera. Les digo solamente que los colores no cambian los sentimientos y que por nuestras venas corre el mismo color de sangre.
Cuando todos estos chicos, que creen que hoy lograron un objetivo, comprendan que su entorno esta pintado de distintos colores, serán los primeros en darse cuenta que nuestra sociedad necesita de el raciocinio y la tolerancia para vivir en PAZ", comentó.

Sin que nadie pudiese explicarle en forma coherente por qué no podía correr con su remera, Marcote remarcó que el episodio no aminorará los ánimos y continuará adelante con el objetivo: "La batalla perdida es la que no se lucha. Estos ejemplos como los de hoy pasan a diario en una sociedad intolerante como la nuestra", manifestó. Y agregó: "Intentaré día a día seguir comunicando este mensaje. No solo en el fútbol, sino en todos los órdenes sociales que existen".

LEA MÁS: