El 26% de los hospitales en Argentina aún no permite la “visita del último adiós” con los enfermos graves con COVID-19

Un relevamiento de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva puso en evidencia que aún hay centros hospitalarios que resisten a recibir familiares o parejas de los enfermos que terminan falleciendo sin despedirse

La soledad es una realidad para las personas que se infectan con SARS-CoV-2 y una vez que son hospitalizadas (REUTERS)
La soledad es una realidad para las personas que se infectan con SARS-CoV-2 y una vez que son hospitalizadas (REUTERS)

La soledad es una realidad para las personas que se infectan con SARS-CoV-2 y una vez que son hospitalizadas, se quedan solos en una habitación donde los profesionales de la salud los visitan una vez al día el mínimo tiempo indispensable, hablando detrás de su máscara, nadie los puede visitar y a menudo usan solamente el teléfono celular como medio de contacto; al ser transferidas a unidades de cuidados intermedios o intensivos, pierden por completo la conexión con sus familiares y amigos, estando aisladas hasta que, si la situación empeora, se colocan en coma farmacológico y son ventiladas, con alta posibilidad de muerte, y sin haber tenido la oportunidad de despedirse de sus seres queridos.

El acompañamiento durante la internación en sus últimos días de vida de pacientes con diagnóstico confirmado de COVID-19 o de cualquier otra enfermedad o padecimiento está autorizado. Sin embargo, un relevamiento de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) sobre 171 unidades de terapias intensivas del país puso en evidencia que aún hay centros hospitalarios que resisten a recibir familiares o parejas de los enfermos que terminan falleciendo sin despedirse. Del estudio, participaron 90 instituciones (54%) públicas y 81 (47%) privadas, que representaron un total de 3246 camas, observándose una tasa de ocupación del 87% el 30 de abril.

“Hay hospitales que no tienen visitas a la terapia intensiva por diferentes motivos. Porque algunos tienen miedo que la gente contagie al personal de la salud. Hay restricciones en la circulación del hospital que requieren permisos especiales para familiares”, comentó a Infobae Carina Balasini, de la comisión directiva de la SATI.

En algunos hospitales, los familiares pueden verlos detrás de un vidrio. En otros, no está esa posibilidad, dijo Balasini. “Consideramos que el familiar tiene derecho a ver al paciente. Verlo es una forma de aliviar el sufrimiento también”, agregó. En algunos hospitales se hace un informe telefónico sobre el paciente a la familia. Al entrar a la unidad de terapia intensiva, se les hace firmar un consentimiento en el que se advierte que pueden estar en riesgo de contagiarse al entrar.

Del estudio, participaron 90 instituciones (54%) públicas y 81 (47%) privadas, que representaron un total de 3246 camas, observándose una tasa de ocupación del 87% el 30 de abril
Del estudio, participaron 90 instituciones (54%) públicas y 81 (47%) privadas, que representaron un total de 3246 camas, observándose una tasa de ocupación del 87% el 30 de abril

El marco dramático que plantea la muerte en aislamiento y soledad provoca un sufrimiento inusitado tanto en la persona por morir, como en su entorno afectivo, impidiendo el ejercicio de derechos esenciales como la posibilidad de acompañamiento y despedida. En todas las culturas, los rituales son constitutivos del ser humano y la despedida es un instrumento necesario para poder “dejar ir” al ser querido. El ritual de simplemente tomar una mano, simboliza un ejercicio del derecho de decir adiós, permitiendo el pasaje a una nueva y definitiva etapa.

“La muerte no tiene explicación pero puede tener un sentido; para que ello sea posible es necesario un tránsito final signado por la presencia de los afectos, en donde pueden develarse sentimientos esenciales y necesarios para una comprensión existencial y definitiva sobre lo vivido. El propósito de los protocolos es lograr que dentro de las posibilidades de cada establecimiento y/o servicio sean menos las personas que mueran solas y puedan promover un alivio emocional del círculo afectivo del paciente, a fin de evitar la incontenible angustia de no poder ejercer el derecho al adiós, previniendo duelos prolongados y excesivamente dolorosos”, reza el informe Recomendaciones para el acompañamiento de pacientes en situaciones de últimos días/horas de vida y para casos excepcionales con COVID-19 del Ministerio de Salud.

El pasado agosto, la Ciudad de Buenos Aires habilitó las visitas a las personas internadas con un cuadro crítico de COVID-19 (REUTERS)
El pasado agosto, la Ciudad de Buenos Aires habilitó las visitas a las personas internadas con un cuadro crítico de COVID-19 (REUTERS)

El pasado agosto, la Ciudad de Buenos Aires habilitó las visitas a las personas internadas con un cuadro crítico de COVID-19. Por medio de un protocolo sanitario, se buscó brindar un procedimiento seguro que garantice el acompañamiento y la contención tanto para el paciente como para sus familiares.

El caso de Solange Musse, una joven enferma de cáncer a la que su padre no pudo ver antes de morir por las restricciones sanitarias impuestas por el coronavirus en la provincia de Córdoba, se sumó a la situación de miles de familias que perdieron a un familiar a causa de la pandemia y puso en discusión la necesidad de encontrar la forma para que las personas puedan despedirse de sus seres queridos.

Con el fin de cuidar la salud, se establecieron una serie de requisitos que debe cumplir una persona para poder visitar a un paciente internado: tener entre 18 y 60 años; gozar de buena salud en general; no presentar factores de riesgo; y no estar embarazada.

Por la alta contagiosidad del coronavirus, esta enfermedad exige el distanciamiento y la aplicación de medidas de protección personal, por lo que plantea el desafío de generar nuevas formas de relación entre los equipos médicos y los pacientes, y entre los pacientes y sus allegados.

Las visitas a los pacientes con otras patologías ya se encontraban permitidas, pero también están contempladas dentro del nuevo protocolo del Ministerio de Salud de la Ciudad.

Pautas de la visita

Según el protocolo del Ministerio de Salud porteño, la posibilidad de la visita será comunicada por parte del hospital a los familiares (Nicolás Stulberg)
Según el protocolo del Ministerio de Salud porteño, la posibilidad de la visita será comunicada por parte del hospital a los familiares (Nicolás Stulberg)

Según el protocolo del Ministerio de Salud porteño, la posibilidad de la visita será comunicada por parte del hospital a los familiares, quienes deberán seleccionar a una persona de su entorno con las características adecuadas para que se acerque a la institución.

Una vez allí, recibirá la explicación detallada del procedimientos y las circunstancias en las que se desarrollará el encuentro. Previo a ese momento, se informará sobre los tratamientos médicos y se anticipará el estado actual del paciente, para reducir el impacto emocional durante el acompañamiento. “Podrá ingresar con algún objeto de especial valor como fotos, motivos religiosos, entre otros”, explicaron las autoridades en un comunicado.

Buscando minimizar las posibilidades de contagio, cuando se trate de personas con coronavirus, se deberán cumplir con las normas de bioseguridad correspondientes. “La visita deberá utilizar el Equipo de Protección Personal, tal como lo hace el personal de salud en los sectores COVID-19 de los hospitales”, explicaron desde el Ministerio.

Además, los familiares que se dispongan a visitar a una persona internada serán informados sobre los procedimientos adecuados y deberán firmar un consentimiento informado que detalla las normas a cumplir y los potenciales riesgos que la situación supone.

El tiempo del acompañamiento se evaluará de acuerdo a las circunstancias propias de cada caso. “Siempre que la condición del paciente lo permita, se debería brindar al allegado la posibilidad de entablar una comunicación con el resto de la familia a través de dispositivos digitales”, indicaron las autoridades en el comunicado.

Asimismo, se consultará sobre las medidas de disposición final. “El cuidado del paciente y aquello que sea importante tanto para el mismo como para sus allegados, es tenido en cuenta en todo momento, para asegurar el respeto de su voluntad, creencias y convicciones en todo momento”, añadieron. También se dispuso que durante el proceso, se brinde apoyo y contención a cargo de especialistas en salud mental al familiar designado.

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