Una media res le aplastó una arteria de su corazón y un médico viajó de urgencia para salvarle la vida

El carnicero Adrián Forni puede decir que nació dos veces gracias a la decisión y la pericia del cirujano Marcelo Nahin, que recorrió 800 kilómetros en un día para realizar una de las operaciones más difíciles a corazón abierto que existen

vingrassia@infobae.com
Adrián Forni, al cumplir el primer aniversario de su operación a corazón abierto
Adrián Forni, al cumplir el primer aniversario de su operación a corazón abierto

Hay historias que merecen ser contadas más de una vez. Por lo emotivas que son y porque tienen un final feliz, con condimentos de milagro y fundamentalmente por la valentía y coraje a la hora de decidir sacrificar lo que más uno quiere para darse el todo por el otro, con el único fin de salvar una vida.

Le increíble historia comienza el 23 de octubre de 2009, en Recreo Sur, Provincia de Santa Fe. En ese entonces, Adrián Forni tenía 47 años y salió a trabajar a su carnicería, como lo hacía habitualmente desde los 18. Todo transcurría con normalidad, sin nada fuera de lo común, con Adrián acomodando las medias reses y colgándolas en el gancho de carnicero para después depostarlas. Pero, de repente, al intentar colgar un cuarto trasero de media res de unos 40 kilos, se le cayó al piso. Resignado, se agachó, abrazó nuevamente a la media res y, realizó un gran esfuerzo, para volver a colgarla. Ni bien terminó esa maniobra, sintió un fuerte dolor que le recorrió la espalda de arriba hacia abajo, como si algo se desgarrara por dentro.

Adrián trabajaba en una carnicería cuando tuvo el accidente - REUTERS
Adrián trabajaba en una carnicería cuando tuvo el accidente - REUTERS

Sentí un puntazo en el pecho. Como si te lo apretaran y te lo aplastaran. Era un dolor agudo, muy profundo”, detalló Adrián a Infobae. Él estaba acostumbrado a hacer esfuerzos y, eventualmente, a sentir alguna que otra molestia producto de ellos. Por eso, pensó que ese tirón era parte de los “gajes del oficio” y siguió con su trabajo. Ese día, al volver a su casa no pensaba en otra cosa que en el dolor que sentía. Se acostó a dormir una siesta, sintiéndose cansado y con una presión en el pecho que iba en aumento. Además de dolerle el corazón físicamente, también le dolía emocionalmente, ya que tenía la visita de su hija Nataly, quien había vuelto de España, con la decisión de irse a vivir allí con su madre, de quien Adrián se había divorciado años atrás.

Adrián y su hija Nataly, que advirtió lo mal que se sentía y llamó a la ambulancia
Adrián y su hija Nataly, que advirtió lo mal que se sentía y llamó a la ambulancia

Al rato, Adrián se levantó pálido. Muy pálido. Al punto que cuando su hija lo vio se dio cuenta que algo no estaba bien. Adrián decidió darse un baño para luego volver al trabajo. Pero cuando salió de la ducha el dolor en su pecho era insoportable y decidió volver a la cama en medio de profundos mareos. En esos minutos en el baño, Nataly, rápida de reflejos, llamó a la ambulancia, sin saber que ese llamado sería clave para salvarle la vida a su papá. Adrián fue trasladado de urgencia al Sanatorio Garay, en la ciudad de Santa Fe, cuyo jefe de servicio de Cirugía Cardiovascular era el doctor Marcelo Nahin, que cada semana viajaba desde la Ciudad de Buenos Aires para realizar cirugías cardiovasculares complejas. El doctor Nahin, oriundo de Azul, se había radicado en la Capital Federal a los 17 años para estudiar Medicina. Una vez recibido, ingresó a su primera residencia en cirugía general en el Hospital Naval de Buenos Aires y luego concursó a una segunda residencia en cirugía cardiovascular en la Fundación Favaloro.

El doctor Marcelo Nahin, es un cirujano cardiovascular recibido con diploma de honor
El doctor Marcelo Nahin, es un cirujano cardiovascular recibido con diploma de honor

Ya era jefe de residentes cuando recibió el diploma de Cirujano Cardiovascular de manos del mismísimo Favaloro. En ese momento, Nahin nunca imaginó que estaba recibiendo, junto con sus dos compañeros de promoción, el último diploma que entregaría Favaloro unos días antes de tomar la trágica decisión que acabaría con su vida, el 29 de julio de 2000. Más allá de todos los logros del doctor Nahin en perfeccionarse por cuidar el corazón de sus pacientes, son ellos quienes destacan el gran corazón del doctor. Ese corazón lo llevaba a manejar casi 500 kilómetros cada semana para seguir su vocación en el interior del país.

“Muchos médicos de Buenos Aires suelen viajar al interior del país para realizar cirugías cardíacas complejas, ya que las mismas necesitan un entrenamiento permanente, que es a lo que estamos acostumbrados quienes vivimos en grandes ciudades”, explicó Nahin a Infobae. Desde el año 2001, Marcelo Nahin iba a la capital santafesina para ocuparse de las cirugías cardíacas complejas. El resto del equipo residía allí. Los cardiólogos se encargaban de preparar a los pacientes antes de operarlos y de cuidarlos en el postoperatorio, y dos cirujanos locales asistían al doctor en las intervenciones. Instrumentadora y perfusionista completaban el equipo.

La media res que levantó Adrián le rompió la aorta
La media res que levantó Adrián le rompió la aorta

Para cuando Adrián tuvo el accidente en la carnicería, el doctor Nahin ya había concluido un extenuante viaje a Santa Fe, con dos días seguidos de cirugías cardíacas y el deseo de regresar a Buenos Aires para estar con su familia. Nahin se subió a su auto y regresó. Cerca de las 15 horas, cuando ya había manejado más de 400 kilómetros bajo un sol agobiante y solo le faltaban 60 para estar con sus hijos, sonó su teléfono. Lo llamaban desde el sanatorio.

Lo primero que pensé era que uno de los dos pacientes que había operado había tenido una complicación. Yo siempre me quedo un día más para observar la evolución del paciente en las siguiente 24 horas después de su operación, que son las más críticas. Paré el auto al costado de la Panamericana y allí la cardióloga Carla Obaid con quien trabajaba y se encargaba de organizar el prequirúrgico de los pacientes, me avisa que a una persona se le había caído una vaca encima y, producto del esfuerzo por quitársela, sufrió una disección aórtica, una patología cardíaca muy compleja. Es una de las emergencias cardiovasculares más graves que hay y requiere de una intervención quirúrgica de manera urgente, dentro de las 24 horas”, relató el especialista.

Adrián sufrió una disección aórtica, una patología cardíaca muy grave (Shutterstock)
Adrián sufrió una disección aórtica, una patología cardíaca muy grave (Shutterstock)

Y agregó: “La arteria aorta es la más grande del organismo. Como todas las arterias, tiene tres capas: adventicia, media e íntima. Ahora, imaginemos que se viera como una manguera de jardín. La disección de la aorta es como si, a esa manguera, se le rompiera un sector de la capa interna por donde circula el agua. Entonces, el agua empieza a salir por la “luz verdadera” (el orificio de la manguera) y también encuentra una nueva salida por lo que comienza a fluir por las paredes de la manguera, es decir por la “falsa luz”. Si se traslada eso a la aorta, una vez que se diseca, la arteria queda con dos capas y con dos luces. De acuerdo con la clasificación de Stanford, hay dos tipos de disecciones: A (rotura en la aorta ascendente) y B (en la descendente). Adrián tenía rota la A, la más complicada y la que debe resolverse de inmediato ya que que la aorta puede romperse y estallar. El tratamiento es quirúrgico de emergencia y consiste en reemplazar la aorta rota y reparar o cambiar la válvula aórtica. Para repararla se utiliza un pegamento biológico importado que vuelve a pegar las hojas de la aorta”.

Nahin estaba al costado de la ruta con su familia que lo esperaba en Buenos Aires. Estaba agotado por las dos operaciones que había hecho y los 400 kilómetros recorridos ese día. Además, se debatía internamente si había posibilidad de salvar al paciente, que tenía un 95 de posibilidad de morirse si no se operaba y entre un 50 a 70% de morirse si se lo operaba, debido a la complejidad de la cirugía y el pos operatorio. “Antes de tomar la decisión, realicé 8 llamados distintos a mi equipo con el que operaba en alta complejidad en Santa Fe. No es como ahora, que con un mensaje de Whatsapp podés coordinar todo. También tenía que contar con las prótesis y con un pegamento especial aórtico importado”, contó. Finalmente, su propio corazón lo llevó a poner en marcha nuevamente su auto, dejar la sombra fresca que le regalaba aquel árbol, cruzar la ruta y volver a Santa Fe.

Adrián sintió un fuerte dolor en el pecho, como una puntada mortal (Shutterstock)
Adrián sintió un fuerte dolor en el pecho, como una puntada mortal (Shutterstock)

A las 9 de la noche, el doctor estaba otra vez en la ciudad santafecina y hablando con la familia de Adrián para contarles lo compleja que iba a ser la operación. La disección aórtica es una patología muy destructiva. Muchas veces uno se encuentra que no se puede hacer nada. Nahin batalló de madrugada durante 6 horas a corazón abierto antes de cerrarle el pecho y salvarle la vida a Adrián. A las pocas horas, cuando el paciente abrió lo ojos, vio al doctor que lo operó sin poder hablar y agradecerle todo lo que había hecho. Nahin recién allí pudo subirse a su auto y volver con su familia.

Adrián se enteró de todo unos días después. El llamado de su hija a emergencias y el viaje de regreso a Santa Fe del doctor Nahin le salvaron la vida. Incluso la doctora Obaid, que siguió su caso en Santa Fe, le confeso después de operado, que fue una cirugía muy compleja. Adrián le preguntó a la doctora Obaid cuánto le quedaba de vida y ella le respondió: “De 1 a 3 años o un montón, depende de lo que te cuides”. Y Adrián aprendió a vivir de nuevo. Estuvo internado unos 20 días aproximadamente y comenzó con una intensa rehabilitación. Recuerda que el primer ejercicio que le pidieron fue tomar una birome con la mano. Le pareció algo muy tonto, pero él no pudo hacerlo. Unos hematomas en el brazo le dificultaban esa simple tarea. Por varios meses, no pudo dormir acostado, porque le dolía el pecho y la espalda. Comenzó poco a poco. Recién a los 4 meses, logró tomar la birome y escribir su nombre. Allí lloró de la emoción. Pudo volver a dormir acostado y a caminar nuevamente. Después, siguió con la bicicleta. Tuvo que enfocarse en comer sano, en reducir el consumo de alcohol. Y siguió rehabilitándose. Incluso volvió a trabajar en la carnicería hasta que, luego de unos años, la vendió y se jubiló con una pensión por invalidez. Empezó a reconocer lo valiosa que era la vida y se propuso cumplir sus sueños. En 2013, se compró una moto Enduro y recorrió Salta y Mendoza, “cuidándome, pero disfrutando la vida”. Y también viajó dos veces a España para visitar a Natalie, su hija que también le salvó la vida.

El doctor Nahin sigue operando en Buenos Aires y en el interior del país
El doctor Nahin sigue operando en Buenos Aires y en el interior del país

Por su parte, el doctor Nahin continuó viajando a la ciudad de Santa Fe hasta el año 2012. Actualmente trabaja en el Hospital Británico, en el Hospital Churruca y es coordinador de Trasplante Cardíaco en el hospital El Cruce. Además, sigue su vocación de ayudar en el interior del país y viaja a operar a Catamarca y Entre Ríos.

En medio de la pandemia por coronavirus, Adrián estaba en su casa haciendo la cuarentena, cuando vio algo por televisión que lo emocionó. Se acordaba del rostro que, entre la anestesia y el dolor a las pocas horas de operado, le había salvado la vida. Era el doctor Nahin que estaba en un programa de A24. Adrián lloró de la emoción y entre lágrimas le pidió a su pareja que lo ayudara a localizarlo. Lo encontraron por las redes sociales, a través de Instagram. Tímido, pero decidido, le mandó un mensaje, preguntándole si lo recordaba.

Adrián le agradece a la Virgen su ayuda en los momentos más difíciles
Adrián le agradece a la Virgen su ayuda en los momentos más difíciles

Marcelo Nahin se acordaba perfectamente de Adrián: “Siempre hay casos que quedan en la memoria sea por la complejidad o por lo insólito de la situación. Recuerdo el llamado en medio de la ruta, la situación que le describieron y la complejidad de la operación. La sensación que me quedó después de hablar con Adrián fue la de felicidad. El médico tiene que anteponer el dolor y el sufrimiento del otro. Siempre el dolor del otro está primero. Que esté bien después de 11 años significa que valió la pena el esfuerzo”.

Paciente y médico cruzaron teléfonos, se hablaron emocionados y quedaron en contacto. Adrián, en agradecimiento, le envió fotos suyas con amigos en la celebración del primer aniversario de la operación, porque esa fecha se volvió emblemática para festejar la vida y el momento en el que el corazón del doctor Nahin latió más fuerte para sobreponerse a todos los problemas y lograr que el corazón de Adrián siguiera vivo por muchos años más.

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