La problemática será uno de los temas que se debatirán en el 44° Congreso Argentino de Cardiología (iStock)
La problemática será uno de los temas que se debatirán en el 44° Congreso Argentino de Cardiología (iStock)

Que muchos pacientes dejan de tener relaciones sexuales luego de un evento cardíaco, fundamentalmente debido a la falta de información y al miedo de que se repita la experiencia coronaria, es moneda corriente. Es una problemática que involucra principalmente al paciente afectado pero también a su pareja, por lo cual los especialistas recomiendan la consulta al cardiólogo y terapeuta.

Según la Organización Mundial de la Salud, la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando las personas se sienten limitadas en su vida sexual por el hecho de tener una afección cardíaca? ¿Qué miedos y angustias aparecen y cuál es el impacto a nivel emocional y psicológico?

Este será uno de los temas que se abordarán durante la 44° edición del Congreso Argentino de Cardiología, organizado por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), que tendrá lugar en Buenos Aires del 18 al 20 de octubre y que es considerada la reunión científica más importante de habla hispana en el área cardiovascular y la cuarta en relevancia a nivel internacional.

Los expertos recomiendan hablar de este tema con sus cardiólogos y buscar apoyo psicológico, que en ambos casos, podría incluir la presencia también de sus parejas (iStock)
Los expertos recomiendan hablar de este tema con sus cardiólogos y buscar apoyo psicológico, que en ambos casos, podría incluir la presencia también de sus parejas (iStock)

Muchos se sienten inhibidos al momento de tener una relación sexual y, como consecuencia, aparece la angustia que puede causar síntomas muy parecidos a los cardiológicos: dolor de pecho, sudoración, mareos y falta de aire.

La posibilidad de tener angina de pecho durante las relaciones sexuales representa menos del 5% del total de ataques anginosos sobre todo en individuos sedentarios que no hagan ningún tipo de ejercicio. Mientras que el riesgo relativo de padecer un infarto se incrementa 2,7 veces respecto a períodos de actividad no sexual y hasta en 4,4 veces si la persona es sedentaria. Es importante tener en cuenta que una relación sexual equivale a caminar enérgicamente o subir 2 pisos de escalera.

"Durante las relaciones aumentan la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, ambas de una manera muy leve durante los estímulos previos y el coito, con un mayor incremento durante el orgasmo. Luego de éste, tanto la tensión arterial como la frecuencia cardíaca vuelven a los niveles previos tanto en hombres como en mujeres", señaló el doctor Carlos Sztejfman, médico cardiólogo y secretario científico del Consejo de Aspectos Psicosociales de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Sin embargo, el especialista agregó: "En un corazón enfermo, esta respuesta puede estar atenuada por el deterioro de la función de bomba del corazón o por el uso de medicamentos". Existen muchos mitos alrededor de las personas con afección cardíaca y la sexualidad. Por ello, es fundamental que los cardiólogos habiliten al paciente a hablar sobre su sexualidad y respondan correctamente sus preguntas y las de su pareja.

“El miedo de tener un evento durante el coito es algo muy frecuente que puede generar ansiedad, tanto en los pacientes como en sus parejas” (Getty Images)
“El miedo de tener un evento durante el coito es algo muy frecuente que puede generar ansiedad, tanto en los pacientes como en sus parejas” (Getty Images)

Entre las principales afecciones cardíacas que afectan a la población se encuentran la cardiopatía isquémica, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca. Cada año 17,5 millones de personas mueren en todo el mundo por enfermedades cardiovasculares, incluidas las enfermedades cardíacas y los infartos cerebrovasculares.

Según indicó el doctor Sztejfman, si bien no existen edades determinadas donde la actividad sexual se limite por enfermedades cardiovasculares, los adultos mayores pueden tener más dificultades para la excitación y el orgasmo por razones médicas y/o emocionales, lo cual implica un esfuerzo suprior con mayor demanda cardiovascular.

Para la licenciada Alix Utne, exdirectora del Consejo de Aspectos Psicosociales de la Sociedad Argentina de Cardiología, el corazón representa y simboliza en nuestra cultura occidental lo que tiene que ver con la vida y con el amor. "El impacto psicológico y emocional de tener una afección cardíaca es traumático, al punto de que el individuo se siente afectado profundamente. Luego de un evento o un diagnóstico cardiovascular, usualmente la persona pasa a ser un 'paciente cardiológico' para el sistema de salud y principalmente para él mismo", aseguró Utne. 

La angustia y los sistemas cardiológicos, acciones concomitantes

Pocos consideran la importancia que tiene el buen funcionamiento de las arterias para que ocurra la erección (Getty Images)
Pocos consideran la importancia que tiene el buen funcionamiento de las arterias para que ocurra la erección (Getty Images)

Para la licenciada en psicología el problema en sí mismo no radica en que la sexualidad tenga que ejercerse "bajo coordenadas diferentes, o a partir de ciertos límites", dado que los límites en un grado razonable los protegen. El problema ocurre cuando las personas se sienten limitadas, inhibidos y como consecuencia aparecen síntomas psicológicos y angustia, habituales particularmente frente a la desinformación.

“Los concomitantes físicos de la angustia son muy similares a los síntomas cardiológicos: al dolor de pecho, sudoración, mareos y disnea”, aseveró la experta.

Ambos especialistas coinciden en que se puede llevar adelante una vida sexual plena aun teniendo una cardiopatía, con la consideración de lo que esto significa para cada uno. Para ellos, lo más importante es que surjan interrogantes y que los pacientes cardiológicos puedan encontrar un espacio para hablar de su sexualidad y ser escuchados.

"Es fundamental charlar de estos temas en ambientes de confianza, con los partenaires, con las parejas, en la intimidad. En el ámbito de la salud, conversar con los profesionales médicos, sexólogos y psicólogos que darán una información precisa, que despeje fantasías o evaluarán una eventual condición o patología, como la depresión, que podría estar interfiriendo u obturando la posibilidad de ejercer una sexualidad satisfactoria", añadió la especialista.

Se recomienda que cualquier persona que consuma éste u otro medicamento, y más aún quienes padecen una afección cardiológica (Getty Images)
Se recomienda que cualquier persona que consuma éste u otro medicamento, y más aún quienes padecen una afección cardiológica (Getty Images)

Existe la idea generalizada de que el sildenafil, comúnmente conocido como "viagra", resolvería problemas de cualquier orden con respecto a la sexualidad. Sin embargo, los especialistas consideran que "no se controla ni se hace un uso responsable del medicamento". Se recomienda que cualquier persona que consuma éste u otro medicamento, y más aún quienes padecen una afección cardiológica, realice la consulta con su médico a fin de que los oriente y les realice un examen de control.

"Desde el punto de vista psicológico, resulta relevante aclarar que el medicamento no estimula el deseo en personas que no lo tienen. Es un fármaco vasodilatador y, en relación a la disfunción eréctil, favorece la erección y/o su mantenimiento. Muchas veces, a nivel psicológico, funciona también como resguardo, dando una sensación de confianza y seguridad. No olvidemos de que la zona erógena por excelencia es el cerebro", concluyó Utne.

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