Llamativo mensaje económico: Martín Guzmán destaca el liderazgo presidencial pero también el de Cristina Kirchner

El ministro habló de la conducción del oficialismo al anunciar el compromiso con el Club de París. Pareció un gesto para mostrar doble aval frente al FMI. Y una señal para “tranquilizar la economía”, según sus palabras. Pero también expone el estado del juego de poder

Postal oficialista: Martín Guzmán junto a Cristina Kirchner y Alberto Fernández, al anunciar el acuerdo con los acreedores privados
Postal oficialista: Martín Guzmán junto a Cristina Kirchner y Alberto Fernández, al anunciar el acuerdo con los acreedores privados

Martín Guzmán reapareció en escena para anunciar un compromiso que permite evitar el default con el Club de París mientras siguen las tratativas con el FMI. “Un puente de tiempo”, sintetizó para definir el primer entendimiento que expresa en concreto la intención de postergar todas las negociaciones, si es posible, hasta después de las elecciones. No fue el único elemento político. Después de una fuerte sucesión de sacudones sufridos en la interna, el ministro redondeó una frase curiosa, de lectura doméstica y externa. Habló de un liderazgo oficialista compartido entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Y, en otras palabras, lo presentó como una doble firma de su mensaje para “tranquilizar la economía”.

Por supuesto, la economía demanda siempre un ingrediente básico de confiabilidad más allá de los números: el sustento político. La crisis reclamaría en realidad un acuerdo político con algunos lineamientos compartidos para generar confianza local e inversiones externas productivas. Pero de mínima, requiere que las internas del propio oficialismo no sean un mensaje en sentido inverso. Eso es lo que intentó subsanar pero a la vez puso de relieve el ministro. El destinatario en sentido amplio es el mundo de la economía pero en particular, el FMI.

La frase fue esta: “Continuaremos dando pasos para tranquilizar la economía bajo el liderazgo de quienes conducen nuestro Frente. Para empezar, el presidente Alberto Fernández; la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner”. Después, aludió a la importancia del acompañamiento del Congreso y destacó el trabajo con Sergio Massa y Máximo Kirchner.

Según trascendió, la última puntada al entendimiento con el Club de París fue dada ayer mismo por la mañana. Guzmán preparó su discurso para la conferencia de prensa, por la tarde. Tuvo unas líneas previsibles contra la gestión de Juntos por el Cambio. Y llamó la atención por varios motivos la referencia a la doble silla en el poder.

En sus declaraciones, el ministro evitó plantarse exclusivamente como funcionario. Se refirió a su “frente” político, lo cual al menos formalmente le permitió salirse del libreto que como ministro lo habría limitado a señalar que actuó en función de las directivas presidenciales. Lo dicho: una formalidad. La intención evidente fue incluir a CFK.

Alberto Fernández junto a Kistalina Georgieva. El acuerdo con el FMI es clave también para cerrar después la renegociación con el Club de París
Alberto Fernández junto a Kistalina Georgieva. El acuerdo con el FMI es clave también para cerrar después la renegociación con el Club de París

Eso podría ser interpretado como un gesto para tratar de aparecer recompuesto luego de las últimas ofensivas del kirchnerismo duro, no sólo en el área de la energía, que expusieron los límites de su juego como ministro y al mismo tiempo lo debilitaron como funcionario “intocable” por su tarea principal -la renegociación de la deuda- y su condición de interlocutor privilegiado ante los organismos internacionales.

Un interrogante es si la alusión al liderazgo del Presidente pero también de la vicepresidente es entendida fuera del país como un aval o como un condicionante de doble comando. Tampoco está asegurado que no existan nuevas piedras desde el sector alineado con CFK, que ya buscó marcarle el terreno con señalamientos sobre los márgenes de negociación de la deuda y hasta el destino de las partidas por ampliación de DEG que remitiría el Fondo.

Hay un dato cronológico y es que las declaraciones se produjeron luego de que el kirchnerismo duro jugara varias piezas en el tablero de Economía. El caso más sonoro fue el que expuso la imposibilidad de Guzmán, en términos de poder, de despedir a un funcionario de tercera línea, el subsecretario Federico Basualdo. Eso fue en el contexto de la decisión, finalmente formateada en línea con CFK, de limitar los aumentos de tarifas.

Las últimas señales incluyeron el avance con el proyecto de ley que amplía los subsidios al servicio de gas en zonas de bajas temperaturas. El texto, que generó cruces internos en la oposición, fue motorizado por Máximo Kirchner a pesar de las prevenciones que se le adjudican a Guzmán. Pero tal vez lo más significativo, incluso simbólicamente, fue la vía libre a paritarias que dejan en la nada el techo de alrededor del 30 por ciento planteado por Economía.

En realidad, fue un golpe quizás definitivo a los ejes del Presupuesto 2020, destacado por Guzmán como su “programa” de gestión frente a las críticas opositoras por la falta de plan. Los jefes de los grandes gremios habían aceptado el juego de acordar salarios por el 29% de inflación anotado en el Presupuesto y unos pocos puntos más. Pero lo hacían reservando una cláusula de revisión frente a previsibles marcas inflacionarias por encima de aquella cifra. El aumento empujado por CFK en el Congreso y algún otro gesto, como el acuerdo salarial en el PAMI, sepultaron aquel techo de Economía. Hoy se discuten escalas por encima de los 40 puntos.

En ese contexto, Guzmán logró abrir un camino que distiende de momento y en parte las tratativas por la deuda. El entendimiento con el Club de París permite postergar esa negociación, alejar el riesgo cercano de default y mantener un margen de negociación con el FMI. Habrá que ver cómo es procesado en la interna, una vez que se conozcan los detalles del compromiso. Sería oxígeno ya en temporada electoral, pero el tema de los liderazgos es otra cosa.


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