Qué respondió Sergio Massa cuando le preguntaron en EEUU si será candidato a presidente en 2023

El presidente de la Cámara de Diputados llegará hoy a Nueva York. Se verá con el ex presidente Bill Clinton y pasará por la misma mansión en la que ya fueron recibidos Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

Sergio Massa y Alberto Massa durante una caminata en la Quinta de Olivos
Sergio Massa y Alberto Massa durante una caminata en la Quinta de Olivos

Washington DC - A Sergio Massa le llueven las preguntas en Washington, pero antes de salir para Nueva York hubo una que le disparó una confesión que hasta ahora reservaba para los suyos: el éxito electoral de Alberto Fernández y Cristina Kirchner le permitió cambiar, aprender a disfrutar del momento y no obsesionarse con nuevos desafíos políticos para el futuro. Fue su respuesta, hábil, a la pregunta de si será candidato a presidente en 2023.

“El martes hablaba con el presidente Fernández, una charla casi íntima, en la que me agradeció un poco el trabajo que venía haciendo”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados durante un diálogo con Michael Shifter, presidente de Inter American Dialogue, influyente think tank de la capital de Estados Unidos.

Massa llegó el domingo a Washington y llevó adelante desde entonces una agenda frenética que lo reunió con funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, con legisladores y con analistas políticos locales. Desde hoy estará dos días en Nueva York para verse con bancos y fondos de inversión, aunque el programa de este jueves es bien político y de alto nivel: lo cierra con una reunión con el ex presidente Bill Clinton.

En ese contexto, el presidente de la Cámara de Diputados parece por el momento un ministro de Relaciones Exteriores, o incluso un presidente. Él dice otra cosa: es parte de “un gran equipo”.

“Si algo hemos logrado en estos días con el canciller (Felipe) Solá, con el embajador (Jorge) Argüello, con el ministro (Martín) Guzmán, con el propio Presidente, es transmitir en Estados Unidos que hay un Team Argentina, un trabajo en equipo”.

Cuando en esa llamada del martes Fernández le agradeció a Massa el trabajo que estaba haciendo, el dirigente del Frente Renovador le respondió con un “al contrario”.

Yo le decía que al contrario, que si había algo bueno que había pasado a partir de su llegada al gobierno es que me permite la oportunidad de hacer cosas que le hacen bien al país y me hacen sentir bien. Me quita de la cabeza por ahí pensar en términos electorales y me agrega la satisfacción de estar pensando todo el tiempo en términos institucionales”, confió.

“Voy a confesarte algo”, le dijo Massa a Shifter. “Durante mucho tiempo mi carrera política estuvo signada por desafíos a más. Me pasó que todo el tiempo más que disfrutar mi responsabilidad y mi momento pensaba en lo que venía. Supongo que por mis frustraciones y mis propios errores aprendí a hacer bien lo que me tocaba hacer y no pensar en el mañana. La coalición me dio una nueva oportunidad después de mi fracaso electoral de 2017”.

Otro con el que habla Massa intensamente durante estos días en Estados Unidos es con el ministro de Economía, Martín Guzmán, del que dijo que “hace una tarea enorme”.

“Estuve en estos tres días permanentemente en contacto con Martín. Yo trato de que ningún error mío genere una situación no forzada. Pobre Martín, lo tuve con audios y mensajes todos los días preguntándole detalles técnicos para que en las charlas podamos avanzar realmente y no sean solo declamaciones”, aseguró Massa, que habló sobre el Fondo Monetario Internacional (FMI) con casi todos sus interlocutores, pero no se reunió con nadie del organismo.

“Veo un sendero de oportunidad para la Argentina de encauzar su relación con el Fondo, un programa que se adapte a la realidad de la Argentina y no a un enlatado que desconozca la realidad de la Argentina”, añadió.

Sergio Massa se saluda en las escalinatas del Capitolio con la representante Lynda Sánchez
Sergio Massa se saluda en las escalinatas del Capitolio con la representante Lynda Sánchez

Durante su exposición en Inter American Dialogue, Massa superó momentos complicados casi sin despeinarse. Michael Matera, del Centro Internacional para Estudios Estratégicos (CSIS), le dijo que hay “una brecha importante entre la política de exterior de Estados Unidos y de la Argentina” y le lanzó una serie de preguntas filosas: “¿Argentina está con Rusia, China y Corea del Norte en su apoyo a Nicaragua, Venezuela y Cuba? ¿Está junto a las dictaduras o junto a Estados Unidos y las democracias de la región?”.

No se detuvo ahí Matera. Le preguntó por La Cámpora -”que genera preocupación en Estados Unidos y Europa”-, por “el intento de Cristina Kirchner de asegurar su impunidad en la justicia argentina” y añadió su impresión de que “el presidente está perdiendo su papel de figura principal y que en 2022 se prepara una transferencia de poder desde el presidente al hijo de la ex presidenta, Máximo Kirchner”.

Massa fue breve en su respuesta: “¡Mike, más que una pregunta me hiciste un editorial!”. Y lo invitó a tomar un café cuando visite Buenos Aires.

José Octavio Bordón, ex embajador en los Estados Unidos, le formuló una pregunta de siete minutos de duración a Massa que se resumía en su interés por saber las razones de Argentina para abstenerse en la resolución de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre Nicaragua.

Sin nombrarlo, Massa se refirió a su secretario general, Luis Almagro, como un problema, pero dejó una promesa: “Argentina y México creen que es importante trabajar en la búsqueda de la libertad de los presos políticos, de eso podés tener la plena seguridad”.

Al describir la realidad política argentina, Massa dijo que existen, tanto en el gobierno como la oposición, coaliciones de partidos: “Es un dato nuevo y de enriquecimiento y fortalecimiento democrático”.

“El presidente ejerce un liderazgo armonizador, intenta construir la fortaleza del gobierno sobre su rol de liderazgo armonizador. La discusión nos permite llegar a puntos de encuentro sin que eso signifique poner en crisis al gobierno. Hemos tenido en un año y medio una innumerable cantidad de temas en la coalición en los que hemos opinado incluso en público de forma diferente: política económica, tributaria, política exterior...”.

“¿Cuál es el secreto? Construir, no solo como fuerza de gobierno, sino construir en la unidad de la diversidad. Que es lo que el papa Francisco denomina la concordia. Argentina se tiene que dar en 2022 la tarea de construir tres, cinco o diez políticas de Estado más allá de la coalición de gobierno y con la coalición opositora. Tenemos que animarnos a superar el antagonismo que muchas veces los simpatizantes nos piden, sentarnos a la mesa y darle a la Argentina políticas de Estado”.

Tras una recepción en la embajada argentina en la noche del miércoles, Massa enfiló rumbo a Nueva York, donde su primera actividad hoy es una recepción que le ofrece en su casa Jack Rosen, un influyente hombre de negocios que preside el Congreso Judío de los Estados Unidos (AJC). Más tarde, Massa expondrá en el Council of the Americas y, al final del día, se verá con Clinton.

La recepción del presidente del AJC será en su mansión neoyorquina, un lugar que conecta a Massa con Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

Mauricio Macri junto a Hillary Clinton, Jack Rosen y Juliana Awada
Mauricio Macri junto a Hillary Clinton, Jack Rosen y Juliana Awada

Años atrás, cuando iniciaba su carrera rumbo a la presidencia, Cristina viajó a Nueva York y pidió conocer a Hillary Clinton. La gestión estuvo a cargo de Jorge Argüello, hoy embajador en Estados Unidos, que apeló a Rosen, un gran financista de las campañas del Partido Demócrata y hombre clave para los Clinton. Cristina tuvo su encuentro con Hillary.

Uno de los primeros encuentros de Cristina Kirchner y Hillary Clinton
Uno de los primeros encuentros de Cristina Kirchner y Hillary Clinton

Rosen, con muchos contactos e influencia en la clase política de Argentina, un país con la quinta comunidad judía más grande del mundo, organizó durante años viajes a Israel a los que invitaba a altos dirigentes políticos de diferentes partes del mundo. Uno de ellos vio coincidir a Macri con Matteo Renzi, que tiempo después sería primer ministro italiano.

Así, Macri le pidió años más tarde conocer a Hillary. Rosen lo invitó a una cena del AJC y lo sentó en la mesa de la ex primera dama y más tarde derrotada candidata a presidente. Cristina Kirchner y Mauricio Macri querían lo mismo, y Rosen se los dio. Hoy es el turno de Sergio Massa.

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