Alberto Fernández diseñó el confinamiento en soledad y alineó a los gobernadores por la explosión de casos

El Presidente meditó durante su viaje a Europa sobre la estrategia para aplacar la curva de contagios y muertes, y amenazó con aplicar su poder de policía frente a ciertos mandatarios provinciales que intentaron resistir las medidas anunciadas en cadena nacional

Alberto Fernández durante la cadena nacional para anunciar un confinamiento de 9 días en todo el país
Alberto Fernández durante la cadena nacional para anunciar un confinamiento de 9 días en todo el país

El primer día de su gira oficial por Europa, Alberto Fernández aprovechó una hora del almuerzo para caminar por las calles antiguas de Lisboa. No había un solo turista. Era un desierto de cemento con olor a río Tajo. “Acá bajaron los casos, después de un pico en febrero, y se debe a la decisión de restringir la circulación”, comentó el Presidente a un secretario de Estado que vive a su sombra.

Tres días más tarde, en París, Alberto Fernández regresaba de una cena servida con esmero en la embajada argentina en Francia. A través de la ventanilla de su auto blindado color negro comprobó que las calles cercanas al Arco del Triunfo estaban vacías. “Nadie, ni un turista. Restringen la circulación para bajar la curva. Esa es la estrategia correcta”, opinó el jefe de Estado cuando llegó al hotel Príncipe de Gales.

Esas dos imágenes distópicas de un mundo que enfrenta con dificultad manifiesta al COVID-19, influyeron en la toma de decisiones del Presidente ante la suba de contagios y muertos causados por la segunda ola del coronavirus en la Argentina.

El plan que empezó a diseñar Alberto Fernández cuando regresó de Europa apuntaba a lograr consensos con los 24 gobernadores, establecer un nuevo paquete de ayuda económica ante las futuras medidas de emergencia, y fundamentalmente, estructurar un sistema de confinamiento que “pegara un martillazo” a la curva en alza de contagiados y fallecidos.

Alberto Fernández monitoreaba la suba incesante de casos y su impacto directo en la ocupación de camas con Unidad de Terapia Intensiva (UTI), que a su vez asfixiaba la oferta de médicos terapistas frente a la demanda constante en hospitales públicos y clínicas privadas.

“Voy a cerrar todo. No tengo otra alternativa”, confesó el Presidente en Olivos durante un desayuno de trabajo hace tres días.

Alberto Fernández encabeza una videoconferencia con gobernadores para analizar las medidas que comenzarán a regir el próximo sábado
Alberto Fernández encabeza una videoconferencia con gobernadores para analizar las medidas que comenzarán a regir el próximo sábado

Los ministros Martín Guzmán y Matías Kulfas empezaron a bosquejar las medidas económicas que se anunciarían con los términos del nuevo confinamiento, mientras que Santiago Cafiero iniciaba un profundo diálogo institucional con Felipe Miguel. Los jefes de Gabinete del Gobierno Nacional y del Gobierno porteño tienen buena relación, y fueron dos piezas clave para lograr armonía política entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta.

Cafiero y Miguel lograron que no hubiera sorpresas antes del anuncio presidencial, y los dos tejieron un quid pro quo que benefició a ambas partes habitualmente en conflicto: Rodríguez Larreta suspendió durante el confinamiento los clases presenciales, y Alberto Fernández permitió que los comercios no esenciales pudieran trabajar en la Ciudad.

El Presidente comprobó que no todos los gobernadores asumían la gravedad sanitaria que exhibía la suba geométrica de contagios y muertes. Alberto Fernández soporta muy poco al gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, y ha enfriado su relación personal con Omar Perotti, mandatario peronista en Santa Fe.

Al final, Suárez y Perotti se alinearon al observar que los otros 22 gobernadores respaldaban las medidas que Alberto Fernández anunció anoche por cadena nacional. “Hubo un momento en que pensé que se preocupaban más por las vacas que por la crisis del COVID-19″, estalló el jefe de Estado cuando trataba de hilvanar un acuerdo institucional con todos los mandatarios ante el avance mortal del virus.

Junto al confinamiento de nueve días, Alberto Fernández apuesta a la llegada masiva de vacunas provenientes de Rusia, China, el sistema multilateral COVAX y AstraZeneca. El presidente reconoce en la soledad del poder que sin millones de dosis contra el coronavirus, ninguna estrategia tiene asegurado un resultado favorable.

“Ahora hay que esperar que bajen los casos”, le comentaron a Alberto Fernández cuando había concluido la cadena nacional que grabó en la Casa Rosada.

-Eso lo vamos a saber en 15 días-, contestó seco antes emprender el regreso a Olivos.

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