¿Socio secundario o protagonista?: en las elecciones de la UCR de Córdoba se empezará a definir el papel que adoptará el partido dentro de Juntos por el Cambio

Mario Negri y Martín Lousteau están detrás de las listas que competirán este domingo para renovar la conducción partidaria. Dentro de una semana habrá comicios en el radicalismo bonaerense y en el porteño. Cornejo se mantiene prescindente, mientras comenzó su proyecto presidencial

Martín Lousteau y Mario Negri, enfrentados por una elección de la UCR cordobesa que tendrá implicancias nacionales
Martín Lousteau y Mario Negri, enfrentados por una elección de la UCR cordobesa que tendrá implicancias nacionales

En las elecciones de la UCR en Córdoba de este domingo se pondrá en juego mucho más que la conducción partidaria que estarán en condiciones de elegir 250.000 afiliados de la provincia. En el fondo, está en discusión el papel que adoptará el radicalismo dentro de Juntos por el Cambio: ¿se mantendrá resignadamente en un papel secundario detrás del PRO o asumirá un mayor protagonismo para disputar la Presidencia de la Nación en 2023 con un candidato propio?

Tras los comicios cordobeses, habrá más desafíos electorales: el próximo domingo tendrán lugar los comicios en la UCR de la provincia de Buenos Aires y en el de la Ciudad de Buenos Aires, y en todos los casos con enfrentamientos, acusaciones, denuncias judiciales y una tensión inusitada para un momento clave durante el cual los esfuerzos deberían estar dirigidos a consensuar una posición para enfrentar al Gobierno.

Si hubiera que simplificar y personalizar las posiciones en pugna, de un lado está Martín Lousteau, el senador nacional por la UCR, asociado con el diputado nacional Emiliano Yacobitti y con el padrinazgo de Enrique “Coti” Nosiglia, el eterno operador todoterreno y en las sombras de los radicales. Predican una renovación del partido de Hipólito Yrigoyen y afirman que hay que asumir una postura más enérgica para que la iniciativa y las candidaturas opositoras no queden en manos casi excluyentes de la dirigencia del PRO.

En el otro rincón está la dirigencia tradicional del radicalismo, con exponentes como el diputado Mario Negri, el senador Luis Naidenoff, el gobernador Gerardo Morales, el ex vicegobernador bonaerense Daniel Salvador y el ex senador Ernesto Sanz, entre otros. Curiosamente, predican lo mismo que sus rivales y deslizan que el sector de Lousteau-Nosiglia está más cerca de apostar por la candidatura presidencial de Horacio Rodríguez Larreta.

Martín Lousteau, de recorrida de campaña en Córdoba junto a Rodrigo de Loredo
Martín Lousteau, de recorrida de campaña en Córdoba junto a Rodrigo de Loredo

El primer round para medir fuerzas se desarrollará en Córdoba, donde competirá una lista oficialista que es fruto de la reconciliación entre dos viejos enemigos como Negri y el ex intendente Ramón Mestre, quienes postulan al intendente de General Cabrera, Marcos Carasso, para la presidencia de la UCR provincial, contra una nómina respaldada por Lousteau y que presenta para ese cargo a Rodrigo de Loredo, concejal de la capital cordobesa y ex funcionario de Cambiemos.

El enfrentamiento incluso llegó a la Justicia: el oficialismo que responde a Negri quiso evitar la interna e impugnó a la lista opositora, pero De Loredo, candidato a titular partidario de esta nómina, apeló ante la Justicia y el juez electoral Ricardo Bustos Fierro no hizo lugar a los reclamos y ratificó los comicios del domingo 14.

Negri y Lousteau ya se cruzaron duramente, en una confirmación de la importancia de lo que está en juego este domingo. “Basta del partido que le tiene miedo a las mujeres, a los jóvenes y a la rebeldía; basta del partido que no puede mirar a los ojos a la generación del 83, basta del partido que habla de los próceres y no los honra. No queremos un partido que le tiembla la voz cuándo tiene que enfrentar el poder”, sostuvo el senador, sin dar nombres, cuando visitó la ciudad de Córdoba para apoyar a su candidato.

Pero al día siguiente le apuntó directamente al jefe del bloque de diputados de la UCR: “El oficialismo partidario de Córdoba trató de impedir que compitiera, aunque la Justicia puso las cosas en su lugar. Por suerte, la Justicia dijo que era una vergüenza lo que hacía la Junta Electoral. Es increíble, pero después de más de 20 años de diputado, Mario Negri no quería competir en su propia provincia”.

Mario Negri, en un banderazo en Córdoba
Mario Negri, en un banderazo en Córdoba

El legislador cordobés estuvo picante en su réplica: “Yo no discuto personas, discuto ideas. Me tocó un radicalismo ganador y uno perdedor. Nunca me fui. Fui candidato en 2007 a gobernador de Córdoba cuando la mitad de la UCR se fue al kirchnerismo. Para mí, la política está asociada a valores. No hubiera sido ministro de Cristina”.

Cerca de Lousteau afirman que “hace 20 años que el radicalismo pierde en Córdoba”, por lo que “es importante que haya una renovación dirigencial: el negocio lo hacen los que conducen el partido hace dos décadas y lo hacen perder”. Para el sector de Negri, “la situación del partido no daba para una elección interna porque estaba muy desmovilizado y venía de una derrota electoral dura en 2019, por lo que nos parecía que la mejor manera de restablecer el funcionamiento de la UCR era a través de un acuerdo, pero el otro sector (de De Loredo) no quiso”.

Aun así, destacan en el oficialismo del radicalismo cordobés, “la intención de acordar que tuvieron Negri y Mestre predominó porque en 21 de las 26 comunas de la provincia habrá listas únicas, consensuadas”. Incluso deslizan que el juez Bustos Fierro es cercano al gobernador Juan Schiaretti, por lo que dejan entrever que el fallo favorable a De Loredo no es casual “porque el triunfo de la lista opositora es funcional al gobierno de Córdoba”.

Allegados a Lousteau acumulan quejas contra sus adversarios: “Ellos imprimieron sus boletas y a los nuestros tardaron tres días en darles el número de lista para que no lleguen a tiempo de presentarse en las elecciones -denuncian-. Y ahora están especulando que si vota menos del 10% del padrón, la elección no es válida porque así lo establece la carta orgánica del partido. Si es así, se tendrían que retirar porque es el partido que construyeron en los últimos 20 años. Según el padrón, el 79% de los afiliados tiene más de 50 años. Casi no hay jóvenes”.

Gustavo Posse y Maximiliano Abad, los rivales del domingo próximo en la UCR bonaerense
Gustavo Posse y Maximiliano Abad, los rivales del domingo próximo en la UCR bonaerense

Muchos radicales se siguen lamentando por el revés que sufrieron en las elecciones de 2019, donde Negri y Mestri compitieron contra Schiaretti en listas separadas y le facilitaron el triunfo al peronismo, que obtuvo casi el 54% de los votos. Algunos conocedores del poder en la época de Cambiemos le echan la culpa de la derrota a Negri por no haber querido ir a una elección interna con Mestre, decisión avalada por Mauricio Macri y Elisa Carrió.

En el entorno del presidente del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo, temen que la elección cordobesa “termine en un escándalo”, pero aclaran que el diputado mendocino decidió declararse prescindente en esta pelea y no tomar partido por ninguna lista. La misma actitud tendrá en las elecciones bonaerense y porteña.

En la provincia de Buenos Aires, para presidir la conducción partidaria se enfrentarán el marplatense Maximiliano Abad, presidente del bloque de diputados provinciales y candidato de la dirigencia tradicional de la UCR, y el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, el postulante del eje Lousteau-Yacobitti-Nosiglia.

Estarán en condiciones de votar 650.000 afiliados y nadie arriesga un resultado: se supone que Abad llega con más apoyos de figuras partidarias, la mayoría de los intendentes bonaerenses, la Juventud Radical y personalidades que se incorporan como el politólogo Andrés Malamud y el neurólogo Facundo Manes y su hermano Gastón. Pero Posse, que cerrará su campaña este sábado en Ituzaingó en un acto con Lousteau, está respaldado por sus 22 años como jefe comunal de un distrito clave del conurbano, su influencia en la primera y en la tercera sección electoral y el aval de dirigentes históricos como Federico Storani y Juan Manuel Casella.

Alfredo Cornejo comenzó a trabajar para su candidatura presidencial
Alfredo Cornejo comenzó a trabajar para su candidatura presidencial

En la pelea que se dará en la Ciudad de Buenos Aires competirán, en principio, dos listas que coinciden en respaldar la figura de Lousteau como referente de la UCR porteña: el oficialismo de Guillermo de Maya, quien cuenta con el apoyo de Nosiglia, Yacobitti y Rafael Pascual, y una agrupación liderada por Daniel Angelici, el ex presidente de Boca Juniors, junto con legisladores porteños como Martín Ocampo y Ariel Alvarez Palma. Una tercera nómina, integrada por Jesús Rodríguez, Ricardo Gil Lavedra y Luis Brandoni, se presentó en la Justicia para pedir la suspensión de las elecciones con el fin de que se voten también los delegados al Comité Nacional del radicalismo.

Ese último pedido esboza la batalla que vendrá a fin de año: el mandato de las autoridades actuales de la UCR a nivel nacional finalizará en diciembre y Cornejo, según sus allegados, no quiere seguir en el cargo. El diputado mendocino percibe las dificultades internas que habrá para consensuar el nombre de un candidato presidencial del radicalismo para competir con el PRO en las PASO de 2023 y prefiere ser el vocero de una provincia exitosa.

Cornejo se lleva bien con todos los sectores de la UCR, pero tiene muchos puntos de coincidencia con Lousteau: está convencido de que hay que robustecer al partido para equilibrar las fuerzas con el PRO en Juntos por el Cambio y luego abrir la coalición a otros sectores que permitan superar el 41% de los votos obtenidos en 2019.

Hay más coincidencias entre ambos: Cornejo quiere convertirse en el candidato presidencial de la UCR y Lousteau lo está ayudando, como parte de un equipo que comenzó a trabajar en ese proyecto y al que se sumó el economista Alfonso Prat Gay, pero su aspiración es tener suficiente consenso interno y allí es donde surgen sus dudas. Cerca del presidente del radicalismo creen que hay muchos dirigentes tradicionales del partido que están más cómodos resignándose a una candidatura a vicepresidente de una fórmula encabezada por Rodríguez Larreta. Por lo visto, la UCR no se rompe ni se dobla, pero estira sus indefiniciones sobre el papel que quiere jugar.

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