Para Alberto Fernández, ayer fue un “súper martes”

El Presidente consideró que durante el último mes, se logró fortalecer el Frente de Todos. “Evaluación más que positiva”, analizaron en el equipo presidencial

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Alberto Fernández saluda a la militancia
Alberto Fernández saluda a la militancia

Con el Día de la Militancia terminó un mes muy complicado para la coalición que gobierna la Argentina. Exactamente 30 días atrás, el 17 de octubre, se expresó como pocas veces el complejo rompecabezas que forma el Frente de Todos, exhibiendo tensiones y molestias entre los distintos agrupamientos, modos de ser o estar en la política que crujen cada vez que aparece el apellido Kirchner en la escena.

Ayer, sin embargo, el sentimiento fue distinto. “Fue un súper martes”, dijeron cerca del Presidente, para expresar la evaluación positiva de una jornada que puso fin a semanas de desajustes internos con la concreción de promesas de campaña que, por su demora, habían provocado infinitos disgustos entre los propios.

Máximo Kirchner, finalmente, saldó su rol con una gran movilización de La Cámpora frente al Congreso, que -sin pedirlo- logró el aval de los movimientos sociales oficialistas y del gremio de los Camioneros y así puso el sello a la media sanción al Aporte Solidario Extraordinario. Incluso cerró el debate, lo que notoriamente había evitado con el Presupuesto 2021.

Contrariamente a lo que puede suponerse, el Presidente agradeció ese movimiento. Le permitió a él dar otro, enviar el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), una iniciativa de corte transversal que ya había decidido y aún no tenía fecha exacta de ingreso a la Cámara de Diputados.

Y a la vez, quedar exento de la responsabilidad de defender ante los empresarios una imposición en la que no cree, pero que es vital para sostener la mística militante, un insumo prioritario para mantener altas las banderas de una coalición que el año próximo tiene que dar una nueva batalla electoral.


Militante a favor del aborto, escuchando a Alberto Fernández.
ROBERTO ALMEIDA AVELEDO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHO
Militante a favor del aborto, escuchando a Alberto Fernández. ROBERTO ALMEIDA AVELEDO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHO

“Lo mejor que hace Alberto (Fernández) es leer nuestra interna”, dijo a Infobae alguien que lo conoce muy bien. Cuando vio las tensiones que estaban lanzadas desde muy temprano, se corrió de la agenda que tenía prevista y se dedicó a organizar una jornada que no podía dejarlo en un lugar subsidiario al líder de la bancada del Frente de Todos. Tampoco podía correr el riesgo de opacarlo.

Lo que resultó, según analizó con su círculo más cercano, es que “más allá de que algunos les guste y a otros no, cumplimos con lo que dijimos que íbamos a hacer”. La distensión se hizo sentir en el equipo presidencial y, después de tantos días de preocupaciones, donde incluso se lo vio al Presidente muy desmejorado, se cree que el Gobierno terminará el año con un renovado ánimo.

Los tiempos de lo que pase en el Congreso ya no dependen de la Casa Rosada. Como hoy dijo Vilma Ibarra en declaraciones por La Red, “son decisiones del ámbito legislativo”. Todo indicaría que no habrá problemas en la Cámara de Diputados, por donde ingresó el proyecto del aborto, pero hay complejos desafíos en la Cámara de Senadores, donde Cristina Fernández de Kirchner tendrá que hacer valer su decisión política si realmente quiere aprobarlo.

En cuanto al impuesto a la riqueza, la aprobación es más clara. Después de la movilización fomentada por el núcleo duro del kirchnerismo al Congreso, ningún senador del oficialismo tiene dudas acerca de cuál es la posición que deben llevar en el recinto. Será un trámite, porque el Frente de Todos tiene una cómoda mayoría y no será necesaria ninguna negociación.

El 17 de noviembre terminó bastante mejor que el 17 de octubre para el Gobierno. Con la expectativa del hisopado que el Presidente se hará mañana jueves bien temprano para comprobar que no tiene COVID-19, un resultado que tendrá a las dos horas, espera retomar la agenda habitual fuera de la Residencia de Olivos.

Mañana por la tarde, tomando juramento al nuevo ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi. El viernes por la mañana, trasladándose a la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro, a homenajear esa batalla sobre la que los historiadores no se ponen de acuerdo. ¿Fue un gran gesta? ¿O fue un error? Es que, finalmente, lo que se terminó de impedir es el libre comercio de las potencias extranjeras con las Provincias Unidas del Río de la Plata.

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