Un grupo de manifestantes se concentró frente al Congreso y promete mantener la vigilia hasta que se apruebe la reforma judicial

Algunos durmieron frente al Parlamento. El objetivo era realizar un abrazo al Congreso cuando ingresara Cristina Kirchner pero la vicepresidente entró sin ser vista

Los manifestantes en la puerta del Congreso
Los manifestantes en la puerta del Congreso

Los activistas que están apostados desde ayer por la tarde frente al Congreso para protestar tenían previsto rodear con su bandera de 150 metros parte de la manzana del edificio legislativo argentino temprano con un objetivo preciso: verle la cara a Cristina Fernández de Kirchner y expresarle su disgusto por la previsible media sanción que hoy se le dará al proyecto de Reforma Judicial.

Durante toda la mañana fueron convocando a los manifestantes amigos, los que habían arrancado el día anterior, y a las 12 empezaron a moverse monitoreando las puertas de ingreso, más que nada la habitual de los senadores que da a Hipólito Yrigoyen y la esquina con Combate de los Pozos, donde las autoridades de la Cámara alta pueden entrar con sus autos y dejarlos ahí estacionados, del otro lado de las rejas históricas.

En ambos sitios había gran cantidad de policías de la Ciudad, incluso dos camiones hidrantes en una esquina, preparados para cualquier emergencia, y hasta efectivos de la Federal en otra esquina, la de avenida Rivadavia con Combate de los Pozos.

Pero por donde ingresó a las 13 Cristina Kirchner no había ningún policía, así que los manifestantes que se estaban organizando no se dieron cuenta que ingresaba su auto por la explanada de avenida Rivadavia. Solo la vieron cuando bajó del auto, y algún insulto le lanzaron, pero difícilmente lo haya escuchado a una distancia de más de 50 metros.

La esperaron a Cristina Kirchner pero la vicepresidenta entró sin problemas (Maximiliano Luna)
La esperaron a Cristina Kirchner pero la vicepresidenta entró sin problemas (Maximiliano Luna)

Los improperios cayeron - y poderosamente- con la llegada de Claudia Abdala de Zamora, la vicepresidenta 1º del Senado, morocha y de pelo largo, de lejos parecida a Cristina, hasta por una forma de vestir de persona importante. A su favor hay que decir que los insultos no la inmutaron.

Con la Vicepresidenta ya en su despacho, a los manifestantes solo les quedó terminar con el banderazo alrededor del Congreso y continuar con el corte sobre la avenida Entre Ríos, que habían empezado a las 12 con cierta complicidad de la Policía, que prefirió que el activismo corte el tránsito antes que dejarlos apostados sobre la vereda. Una hora después ya estaban las demás calles igualmente cortadas y unos 500 manifestantes apostados con sus banderas y carteles.

Cuando empezó el debate en el recinto muchos se juntaron en la esquina principal, Entre Ríos y Rivadavia y otros, directamente, se fueron a descansar unas horas. Es que un grupo pasó la noche en vigilia adentro de un gazebo, el único dispositivo que el Ministerio de Espacio Público les permitió, luego de que la carpa y los dos baños químicos fueron retirados antes de que pudieran armarlos, ayer por la tarde. Infobae recibió durante la noche fotos de un grupo que no tenía más de 25 activistas que se mantuvo firme a pesar del frío, apoyados por algunos vecinos que le acercaron comidas y bebidas calientes.

Anoche, en el gazebo.
Anoche, en el gazebo.

Sobre uno de los costados del Congreso, mientras tanto, la protesta tenía previsto continuar hasta que finalmente se apruebe. No a la justicia partidaria servil a los Korruptos”, “SI a la justicia, NO a la reforma”, “Queremos un Congreso sin delincuentes”, “La corrupción mata y empobrece”, es lo que dicen algunos carteles.

“No nos vamos a ir, queremos estar presentes cuando se animen a votar este atropello contra la independencia del Poder Judicial”, dijo una muy emocionada Sol, activa impulsora de las protestas opositoras, aunque asegura que no pertenece a ningún partido ni trabaja con ningún dirigente. Infobae quiso saber cómo realiza su trabajo. “Mis únicas armas son mi teléfono, las palabras y las redes”, explicó.

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