Un ex funcionario de la AFI habló de los teléfonos chinos especiales que utilizaba Macri

El último jefe de Contrainteligencia durante la gestión de Cambiemos dio detalles de cómo se comunicaba la cúpula del poder con una marca que es rechazada por las potencias mundiales

Mauricio Macri tenía teléfonos especiales de la marca Huawei, dijo un espía
Mauricio Macri tenía teléfonos especiales de la marca Huawei, dijo un espía


Martín Coste, ex jefe de Contrainteligencia de la Agencia Federal de Inteligencia e integrante de la lista de acusados en la causa por presunto espionaje ilegal, declaró en indagatoria y dio varios datos en los cuales se sustentan parte de las sospechas de la Fiscalía sobre las tareas que se realizaron en el Instituto Patria, oficinas de la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Su relato, al que accedió Infobae, duró más de seis horas el viernes pasado. Su paso por los tribunales no dejó sólo nuevos indicios para investigar, sino también una preocupación sanitaria. El espía se sintió mal el fin de semana y avisó a las personas con las que había tenido contacto: tanto él como su abogado y hasta la fiscal de la causa, Cecilia Incardona, terminaron contagiados de COVID-19.

Hubo algunos detalles que llamaron la atención en la declaración indagatoria. Cuando la fiscal Incardona le preguntó a Coste por la relación entre Gustavo Arribas y Mauricio Macri, el espía aseguró: Gustavo Arribas y el ex presidente poseían un teléfono encriptado, especialmente diseñado para ellos dos, realizado por el área de Ciberinteligencia de la agencia sin el consentimiento, hasta donde yo puedo afirmar, de Contrainteligencia. Armaron unos teléfonos encriptados, modelo “Nexus”, marca “Huawei”, el cual contenía un desarrollo propio de la agencia para encriptar de modo seguro, voz y datos, entre las flotas asignadas a esos teléfonos”.

Según detalló, a él le dieron uno de esos teléfonos pero nunca lo usó y lo dejó tirado en un cajón. No pudo asegurar cuántos aparatos con esa tecnología había, pero afirmó: “Más de diez seguro”. Los tenían “el presidente, Gustavo Arribas, Silvia Majdalani y Marcos Peña”, dijo. Por eso sugirió pedirle a la interventora Cristina Caamaño los detalles de esos teléfonos. “Los equipos deberían estar en la agencia”, señaló.

Llamativamente, sobre la compañía Huawei recaen denuncias concretas de que sus productos son utilizados para todo lo contrario a lo que pretendía Macri. Recientemente, el ex jefe de inteligencia británica dijo que esa firma de telecomunicaciones forma parte del Ejército chino y es utilizada para realizar espionaje militar. Estos temores llevaron al Reino Unido a descartar la posibilidad de contratar a la empresa para montar su red 5G.


Cecilia Incardona, fiscal de Lomas de Zamora
Cecilia Incardona, fiscal de Lomas de Zamora


La causa por el llamado “espionaje M” entra en una etapa de definiciones: con la fiscal Incardona internada y el juez Juan Pablo Auge, aislado al igual que sus colaboradores, la investigación repasa las pruebas del expediente para decidir si se dictan los procesamientos de los acusados.

Coste trabaja en la AFI desde hace 20 años, ingresó en tiempos de Antonio “Jaime” Stiuso. Tanto en la declaración ante la Bicameral como en el juzgado de Lomas de Zamora, el espía hizo hincapié en cómo cambió el organismo en tiempos de Macri. Subrayó que la gente de “carrera” quedó desplazada por los policías en actividad o retirados que comenzó a contratar la gestión. Por eso, subrayó, los trabajos también cambiaron. Un detalle: Coste sigue trabajando en la central de inteligencia.

Su complicación en la causa reside en que él firmó la nota que armó Alan Ruiz explicando lo que había sucedido en el Instituto Patria.

La semana pasada, declaró Gustavo Arribas. “Nunca di, nunca recibí, nunca ejecuté, una tarea de inteligencia ilegal, y mucho menos cometí falsedad ideológica”, dijo. Su segunda, Silvia Majdalani, también rechazó las acusaciones. Ambos creen que el caso debe investigarse en los tribunales de Comodoro Py, aunque por ahora sus planteos no han sido avalados por el Poder Judicial.

Aunque el llamado “espionaje M” que nació en el juzgado de Federico Villena tiene numerosas aristas, el capítulo por el que se activaron las indagatorias se centra en una escena: el auto de la AFI que fue descubierto el 7 de agosto de 2018 en la puerta del Instituto Patria. En aquel momento, el kirchnerismo fue a tribunales a denunciar el hecho. El caso cayó en el juzgado de Martínez De Giorgi y hubo reclamos ante la comisión bicameral que fiscaliza los organismos de inteligencia. Ante los legisladores, la AFI aseguró que esas tareas estaban judicializadas en el marco de una causa que tenía el propio Villena en donde se buscaba prevenir atentados por el G20 que se había abierto años antes. Por ese doble rol, Villena fue desplazado del caso y hoy la instrucción se encuentra bajo la órbita de Augé.

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