Horacio Rodríguez Larreta (Adrián Escandar)
Horacio Rodríguez Larreta (Adrián Escandar)

En una de las incontables reuniones que Horacio Rodríguez Larreta y Fernán Quirós mantuvieron en los últimos días, el jefe de Gobierno le pidió a su ministro de Salud que prevea el peor escenario frente al avance del coronavirus. Para prepararse de la mejor manera posible y achicar al máximo el margen de error. “Hagamos lo que tengamos que hacer, ¿quién me va a venir a decir algo por prevenir de más?", se preguntó el jefe porteño, según pudo reconstruir este medio, en uno de los encuentros, frente al ministro y un puñado de colaboradores.

Abocado a tiempo completo a tratar de hacerle frente a la crisis sanitaria que se avecina por el avance de la pandemia nacida en China, Rodríguez Larreta, como el presidente Alberto Fernández y el resto de sus colegas provinciales, está frente a una encerrona.

La orden fue no escatimar en recursos. Ni humanos. Ni económicos. Quirós, de hecho, planteó en una de las sucesivas reuniones de la semana pasada en el comité formado por Nación, Ciudad y Provincia que la administración local tenía cómo hacerle frente a la situación. Al menos, se preparaban para eso, avisó el funcionario. Y remarcó que había que poner en el ojo en la coordinación con el Gran Buenos Aires, el principal foco de atención en estos días de la Casa Rosada.

Según el reporte oficial de este martes, 60 de los 86 nuevos casos positivos de Covid-19 pertenecen al área metropolitana.

Pero a la par de la crisis del sistema sanitario que se replica en todo el mundo, el jefe de Gobierno porteño empezó a mirar en paralelo, con preocupación, las consecuencias de la parálisis económica que se avecinan más temprano que tarde. Un colapso en las finanzas municipales por el freno en la actividad tras el aislamiento obligatorio y preventivo decretado por la Casa Rosada, cuya extensión en el tiempo es casi un hecho.

La avenida General Paz, uno de los accesos a la Ciudad, este martes (Adrián Escandar)
La avenida General Paz, uno de los accesos a la Ciudad, este martes (Adrián Escandar)

El ministro de Hacienda porteño, Martín Mura, trabaja desde hace algunos días “en los distintos escenarios” que la administración local deberá afrontar en estos meses. Este martes, según fuentes oficiales, el funcionario estuvo a tiempo completo dedicado al tema.

Es que el abrupto freno en la actividad económica, en todos sus rubros, impacta de lleno en la principal fuente de recaudación de la Ciudad: ingresos brutos. El 60% de los recursos que entran al tesoro porteño provienen de ese ingreso, que la administración local dejará de percibir en un número casi total por la cuarentena general.

Este año, la Ciudad había presupuestado una recaudación por ingresos brutos en torno a los $250.000 millones.

Ante ese panorama, la preocupación de Rodríguez Larreta y el ministro de Hacienda es creciente. Se replica en todo el país.

Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta (Presidencia)
Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta (Presidencia)

Se le suma, además, la incertidumbre por el ingreso por otros impuestos, como el Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) -segunda fuente de recaudación porteña-, cuyo cumplimiento por parte de los contribuyentes es, de cara a los próximos meses, un misterio. “No sabemos cómo va a ser el comportamiento de los porteños en ese sentido”, razonan en la Ciudad.

Desde la administración local dan cuenta de que habrá, en esa línea, una fuerte restricción del gasto público hacia adelante. Obra que no empezó, no empieza, subrayan. Entre el menú de opciones trasciende, en tanto, una revisión y ajuste de la planta política.

Desde que la crisis por el coronavirus se apoderó de la agenda político, económica, social, sanitaria y mediática, el vínculo entre el Presidente y el jefe de gobierno tuvo un giro sorprendente.

La semana pasada se vieron tres veces en 24 horas. Fernández y Rodríguez Larreta entablaron un contacto fluido. En estas horas estaba previsto otro encuentro. Lo mismo que en el resto de los funcionarios de ambas administraciones. Buena parte de la solución a esta encerrona deberá resolverle en conversaciones entre las dos gestiones.

Antes de que el coronavirus se imponga con exclusividad en la agenda, el vínculo entre Nación y Ciudad estaba atravesado por los chispazos en torno a la discusión por la porción de coparticipación que el Gobierno porteño recibe del Estado nacional.

En comparación a la situación actual, el debate por esos fondos era, para ambos gobiernos, como un juego de niños. Ahora se trata de la salud de la población. Y de cómo enfrentar los coletazos sociales y económicos de una pandemia sin precedentes.

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