El martes Massa visitó a Cristina Fernández para acordar la integración de comisiones (Prensa Senado)
El martes Massa visitó a Cristina Fernández para acordar la integración de comisiones (Prensa Senado)

El martes 10 a la tarde Sergio Massa dejó su despacho en la Presidencia de la Cámara de Diputados para ir hacia el Instituto Patria, a sólo dos cuadras y media. Volvió un rato después para un homenaje a una veintena de mujeres y tras definir con Cristina Kirchner el reparto de las comisiones que finalmente se constituyeron entre el jueves y viernes de esta semana. Las Bicamerales quedaron para el kirchnerismo duro, como todos los cargos importantes en el Senado de la Nación. La vicepresidenta sólo dejó abierto el juego a Massa para el área donde él manda, es decir la Cámara baja, donde tejió buena relación con Máximo Kirchner.

Algunos días se ve ir y venir de un lado al otro del Palacio, entre el despacho de Cristina Fernández con vista a la Plaza y la presidencia de Diputados, a dos mujeres: la camporista pampeana María Luz Alonso, “Luchi" para los más amigos, y la mendocina Anabel Fernández Sagasti. Ambas coordinan decisiones administrativas y políticas con Massa y con su secretario parlamentario, Eduardo Cergnul, una de las principales figuras en el nuevo esquema de Diputados que comanda el tigrense. Cergnul también trabaja en línea directa con otro leal K, el neuquino Marcelo Fuentes, secretario parlamentario del Senado de la Nación. Para no herir susceptibilidades, el ex jefe del extinto bloque de Unidad Ciudadana prefiere no hablar aunque camina los pasillos cargando carpetas y expedientes y coordina con la vice y el resto del bloque qué se puede o no votar. “Pregúntenle a Fuentes”, se escucha muchas veces sobre uno de los hombres que más conversa con Cristina.

En el ala de la calle Yrigoyen cambió el escenario. Durante 18 años, Miguel Ángel Pichetto fue figura central y ejecutó los pedidos de la Casa Rosada con los Kirchner e incluso en los últimos cuatro años cuando en nombre de la gobernabilidad pactó una convivencia más que amigable con el gobierno de Mauricio Macri. Él y Federico Pinedo, otro hombre indispensable para el macrismo, desplazaron a la vicepresidenta Gabriela Michetti en las decisiones como en los tiempos en que el kirchnerismo relegó a Daniel Scioli y se instaló la metáfora de que su función se acotaba a “tocar la campanita”. Scioli se reinventó, fue gobernador dos veces y cayó frente a Macri en el ballottage del 2015 por 49% a 51% de los votos. Michetti convivió con las estocadas de un Pichetto que le daba clases de ejercicio parlamentario, impaciente, desde su banca. Ahora la que aplica el reglamento es CFK que este jueves, por citar sólo un caso, prohibió leer las cuestiones de privilegio según está establecido en la Cámara.

Anabel Fernández Sagasti y José Mayans, vice y presidente del bloque del Frente de Todos (Prensa Senado)
Anabel Fernández Sagasti y José Mayans, vice y presidente del bloque del Frente de Todos (Prensa Senado)

La composición actual de todo el cuerpo está dividida entre los “históricos”, como Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Menem y el callado y casi ausente Carlos ‘Lole’ Reutemann, y una camada de senadores de unos 40 años con menos experiencia parlamentaria pero con sed de protagonizar. Varios de ellos responden al sello de La Cámpora que rodea y protege a Cristina Kirchner, como Fernández Sagasti, el porteño Mariano Recalde, el rionegrino Martín Doñate, y el fueguino Matías Rodríguez.

El más experimentado y único que superó el récord de Pichetto es José Mayans, que lleva 18 años y tres meses como senador nacional por Formosa y es el presidente del bloque del Frente de Todos. Su equilibrio como vice del rionegrino en el viejo esquema del bloque justicialista, incluso en la vereda de enfrente cuando en 2017 ingresó CFK y se partió la bancada, le permitió ser aceptado por todas las partes del peronismo para la unificación del oficialismo. Lo acordó Cristina Kirchner con el gobernador Gildo Insfrán y con el presidente Alberto Fernández que tuvo que aceptar que su favorito, el cordobés Carlos Caserio, quedara al frente de la comisión de Presupuesto.

Mayans además volvió a quedarse con la presidencia de la Bicameral de Deuda Externa donde el radicalismo todavía no nombró diputados mientras que el PRO sólo mandó un representante por el Senado. El kirchnerismo puso ahí a los más combatientes como los diputados Fernanda Vallejos, Cristina Álvarez Rodríguez, Rodolfo Tailhade y Carlos Heller. Incluso Juan Grabois puso al vice de la comisión, el diputado Itaí Hagman que cuestiona la fuga de capitales y por lo tanto el pago de la deuda externa. Completan hasta ahora la Bicameral Oscar Parrilli, Adolfo Rodríguez Saá, María de los Ángeles Sacnun y Maurice Closs por el Frente de Todos; Pamela Verasay y Martín Lousteau por la UCR; el único macrista, Ernesto Martínez, y Alberto Weretilneck de Juntos Somos Río Negro. El PRO puso dos diputados, Federico Angelini y Hernán Berisso, a la espera de lo que harán sus socios radicales.

Otro diputado del riñón del Patria fue elegido presidente de la Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. Se trata de Leopoldo Moreau, a quien secundará el radical pampeano Juan Carlos Marino. El kirchnerismo duro repitió nombres y se quedó con la mayoría de los lugares en esta comisión: por Diputados están Tailhade, Blanca Osuna y Eduardo Valdés, mientras que por el Senado ocupan un lugar Parrilli, Doñate, el salteño Sergio ‘Oso’ Levy y Gerardo Montenegro. Juntos por el Cambio designó dos figuras fuertes, los diputados del PRO Cristian Ritondo y Sebastián García de Luca y también el radical José Cano, además de los senadores radicales Marino y Pamela Verasay y Oscar Castillo, del Frente Cívico de Catamarca.

Las comisiones de mayor impacto en el Senado quedaron también para el kirchnerismo duro. Esta semana Oscar Parrilli, que en forma recurrente alimenta la grieta con el macrismo en sus discursos, asumió al frente de la de Justicia y se sumó así a María de los Angeles Sacnun (Asuntos Constitucionales); Anabel Fernández Sagasti (Acuerdos), Ana Almirón (Legislación General) y Jorge Taiana (Relaciones Exteriores).

El bloque privilegia la voz de su vicepresidenta, Anabel Fernández Sagasti, la más cercana a Cristina Kirchner. De discurso afilado, apela a un tono suave pero no descarta la chicana. Se anota en todas las listas de oradores y toma la palabra en las comisiones cuando el kirchnerismo necesita clausurar un debate. Lo hizo en la de Asuntos Constitucionales cuando Juntos por el Cambio cuestionaba la forma de conducir el trámite del proyecto de investigación del Poder Judicial de Jujuy que incluye la amenaza de intervención. La mendocina salió en defensa de María de los Ángeles Sacnun y volvió a hacerlo el jueves en el recinto.

Silvia Elías de Pérez senadora de Juntos por el Cambio de Tucumán (Foto: Franco Fafasuli)
Silvia Elías de Pérez senadora de Juntos por el Cambio de Tucumán (Foto: Franco Fafasuli)

En el caso de Juntos por el Cambio se destaca Luis Naidenoff como presidente del interbloque. Efusivo y locuaz, conciliador o duro según lo que sea necesario, también se anotó en todas las comisiones clave desde la Bicameral de la Deuda a la comisión de Asuntos Constitucionales. Siempre marca los ejes de una oposición que arrancó amigable con el Gobierno, pero que ante la consumación de proyectos sin modificaciones decidió marcar diferencias. Lo empujan para eso los más combativos del bloque como son Martín Lousteau, Esteban Bullrich y el silencioso Eduardo Costa, histórico adversario en Santa Cruz. Los tres fueron las únicas abstenciones en la Ley de Góndolas, pero mientras el ex ministro de Educación intenta en forma permanente mostrarse como una víctima de la falta de diálogo, el ex funcionario de Cristina Kirchner hace gala de sus conocimientos en materia económica. Lo hizo cuando se debatió la deuda aunque el bloque votó a favor, repitió en Góndolas aunque se abstuvo y con sus argumentos finalmente convenció al interbloque que presentó dictamen propio para modificar las jubilaciones de jueces y diplomáticos.

José Cano y Luis Naidenoff (Prensa Senado)
José Cano y Luis Naidenoff (Prensa Senado)

La tucumana Silvia Elías de Pérez representa el antikirchnerismo más puro. Con su tono y su insistencia en cuestionar los avances del peronismo logra irritar en cada sesión a Cristina Kirchner. Es notorio el cambio de discurso y tono de los senadores oficialistas y opositores cuando en la Presidencia se sienta la elegida de la vice, la santiagueña Claudia Ledesma Abdala.

En soledad el rionegrino Alberto Weretilneck, que supo ser aliado macrista durante su segunda gobernación, acompaña hasta ahora al Gobierno nacional. Se anotó en cada debate y aunque en la Ley de Góndolas planteó que no servía para nada, votó a favor. El oficialismo no lo necesita para el quórum ni para leyes que requieran mayoría simple pero sí en los casos que requieren dos tercios de los votos o en temas que cortan transversalmente a la Cámara como la interrupción voluntaria del embarazo. Lo necesitan para la designación de Daniel Rafecas para la Procuración General, por ejemplo.

El resto de los espacios de poder del Senado ya los definió CFK en diciembre: Susana Baum, directora de Auditoría y Control, una mujer de máxima confianza de Parrilli; Miguel Ángel Villagra, director de Recursos Humanos cercano a Alonso y también de La Cámpora; y Martín Fresneda, ex secretario de Derechos Humanos que como abogado en Córdoba tuvo un rol destacado en juicios de Lesa Humanidad está al frente del Observatorio de Derechos Humanos del Senado. Otra mujer clave es la abogada Graciana Peñafort, directora de Asuntos Jurídicos, que acaba de lograr que la ex vicepresidenta Gabriela Michetti sea imputada por la Justicia en una causa por supuestas irregularidades en las contrataciones para las obras del Senado.

“Históricamente las decisiones las tomaban los presidentes de los bloques, Pichetto iba a ver a Cristina cuando era Presidenta y luego se reunía con Ernesto Sanz y Gerardo Morales”, recuerdan quienes llevan más años en el Senado. Ahora Mayans y Naidenoff mantienen muy buen diálogo, reconocen, pero para decidir siempre deben consultar. Juntos por el Cambio se mueve bajo la tensión de los distintos aliados y el peronismo bajo el mando de la vicepresidenta. Pero además se les “coló” Sergio Massa que ofreció su despacho a gobernadores y a la oposición para sentarse a discutir y consensuar en la previa a debates clave; invitó a Martín Guzmán a exponer sobre deuda y le quitó al Senado la cuestión “federal” y hasta el relanzamiento del Consejo de Seguridad.

Después del encuentro entre CFK y Massa se integraron las comisiones que tendrán a su cargo el debate de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, cuyo envío el Ejecutivo demoró por la urgencia del coronavirus. La comisión de Legislación General ya estaba conformada desde Extraordinarias con la massista Cecilia Moreau como presidenta. En el caso de Acción Social y Salud Pública el tucumano Daniel Yedlin asumió como presidente el jueves. Lo hizo a través de una videollamada mientras cursa los últimos días de su cuarentena tras un viaje a Estados Unidos. En Mujeres y Diversidad, asumió la kirchnerista Mónica Macha, de Nuevo Encuentro y esposa de Martín Sabbatella, mientras que en Legislación Penal quedó otra kirchnerista, Carolina Gaillard, quien le ganó el puesto al massista Ramiro Gutiérrez. Más allá de la pertenencia interna tienen un denominador común: son diputados a favor de la IVE al frente de las comisiones donde deberá debatirse el tema. Y parece que tienen el guiño de Cristina Kirchner.

Seguí leyendo: