El diputado radical Luis Petri
El diputado radical Luis Petri

"Cuando el Presidente dice que se siente absolutamente consustanciado con la política de seguridad de Frederic y a esa política solamente se la conoce por sus retrocesos y no por sus avances, estamos en graves problemas. No hay un norte claro respecto de hacia dónde vamos y qué política de seguridad tenemos, sólo sabemos que estamos volviendo”, dijo el diputado nacional Luis Petri (UCR-Mendoza) a Infobae, que le repreguntó: ¿volviendo hacia dónde?

-Volviendo a ese Estado desorganizado y desarticulado para luchar contra un crimen cada vez más organizado y complejo -contestó el legislador-, mientras acá no logramos que dos ministros de un mismo partido se pongan de acuerdo. Volviendo a la justificación del victimario por los delitos que comete y al desamparo de la víctima. Volviendo al estado de sospecha permanente respecto del accionar de nuestras fuerzas de seguridad en lugar del necesario respaldo que necesitan en su actuación en el marco de la ley. No es bueno volver a ese pasado: espero que el Gobierno corrija el rumbo y convoque a la oposición de manera genuina, sin intenciones catárticas o pictóricas, a definir una agenda y fundamentalmente a sentar las bases para una verdadera política de Estado.

Petri es abogado e integrante de las comisiones de Seguridad Interior, Legislación General y Legislación Penal de la Cámara de Diputados, también autor de la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad y referente de Juntos por el Cambio en temas de Seguridad. Y mantuvo un extenso diálogo con Infobae sobre distintos temas vinculados con la Seguridad y las políticas públicas en la materia.

-Son cada vez más evidentes las diferencias de forma y de fondo entre los ministerios de Seguridad de la Nación y de la provincia de Buenos Aires. ¿Qué efectos provoca esto?

-Las internas entre Frederic y Berni tienen consecuencias desastrosas para la seguridad ciudadana. La articulación y el trabajo coordinado entre las distintas fuerzas de seguridad es clave para organizar al Estado en la lucha contra el crimen. Lo que queda claro es que no hay plan de Seguridad, ni coordinación de esfuerzos, ni visión compartida, elementos todos ellos imprescindibles para ser efectivos en la prevención del delito. En nada contribuye al mejoramiento de la seguridad de los bonaerenses su pelea en los medios, donde la ministra Frederic acusa a Berni de hacer “performance o acting” y éste le replica diciendo que su modelo de seguridad es inviable y solicita la salida de las fuerzas federales del territorio provincial.

La delincuencia, espectadora privilegiada, está agradecida por los cortocircuitos de quienes deberían estar espalda con espalda para combatirlos. De todos modos, las diferencias son metodológicas pero no ideológicas, ya que ambos en el fondo adhieren a los postulados de Zaffaroni, que piensa que los delincuentes se la tienen que llevar lo más livianita posible. Las liberaciones anticipadas para condenados que plantea Berni es una prueba de ello.

Berni y Frederic, en la reunión que mantuvieron en enero
Berni y Frederic, en la reunión que mantuvieron en enero

-Son cada vez más los jefes de las fuerzas federales que sostienen que vuelven a sentirse más investigados que conducidos por la ministra Frederic. ¿Coincide con esta apreciación?

-No empezó bien la gestión de Seguridad en este sentido, a diferencia de la gestión anterior que respaldo y reivindicó el accionar de las fuerzas de seguridad en el marco de la ley y esto permitió un récord de detenciones e incautaciones en materia de narcotráfico. Frederic, a pocos días de asumir, cargó contra Gendarmería en las causas Nisman y Maldonado y contra Prefectura en el caso Nahuel, cuestionando su proceder y adelantando su posición, dando por sentada su mala actuación, que tornan cuanto menos parcial cualquier revisión sumarial posterior. Desautorizar y desacreditar livianamente la tarea de las fuerzas de seguridad en estos sucesos en nada contribuye al necesario fortalecimiento institucional que se requiere para dar una combate frontal contra las mafias, las bandas y organizaciones criminales en general.

Otro retroceso en este sentido fue la derogación del protocolo de uso de armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad, protocolo absolutamente necesario para garantizar un correcto empleo de las armas reglamentarias en el marco de la ley y que vuelve a poner la actuación del personal policial bajo la presunción de accionar irracional en lugar de la presunción de legitimidad.

Quienes volverán a sufrir las consecuencias del destrato a las fuerzas de seguridad serán las víctimas de delitos, ya que cuando se ata de manos a la Policía se las desata a la delincuencia, que rápidamente lee el mensaje de la conducción política de las fuerzas y el cambio de época en materia de seguridad. Pasamos del lema “proteger a quienes nos protegen”, impuesto por Patricia Bullrich para referirse al respaldo de la conducción política a las fuerzas de seguridad, a otro que pareciera ser su opuesto.

Frederic, en una visita que hizo a Mar del Plata
Frederic, en una visita que hizo a Mar del Plata

-¿Cuál es el rumbo de la política nacional en materia de seguridad?

-Claramente tenemos la necesidad de avanzar en políticas de Estado que trasciendan a los gobiernos y a los partidos, y se sostengan en el tiempo. El rol y el marco de actuación de las fuerzas de seguridad tiene que estar claramente definido por la ley y estar vinculado a los nuevos desafíos que tienen los sistemas de seguridad en el mundo. Nuestra ley de Seguridad Interior fue muy buena para su época y el momento histórico que vivía la Argentina, en donde era necesario consolidar la democracia y separar nítidamente las funciones de defensa y seguridad interior.

Y qué decir de nuestro Código Penal, a punto de cumplir 100 años, lleno de parches y remiendos, pero sin una visión integral en el abordaje del delito y sus nuevas modalidades y su sanción. Hoy existen nuevos paradigmas que es necesario contemplar y que están vinculados con la transnacionalización del crimen, el terrorismo, el lavado de activos, el cibercrimen, la trata de personas y el narcotráfico a nivel global, todos ellos delitos de orden federal que involucran necesariamente a las fuerzas de seguridad nacional en su prevención.

Sergio Massa, Juan Manzur y Sabina Frederic, en la primera reunión del Consejo Federal de Seguridad en Tucumán
Sergio Massa, Juan Manzur y Sabina Frederic, en la primera reunión del Consejo Federal de Seguridad en Tucumán

La internacionalización del crimen reclama un Ministerio de Seguridad cooperativo con sus pares en toda la región y en el mundo para articular procedimientos que permitan desmembrar redes criminales que operan tanto dentro como fuera del país. No sólo apareció el fenómeno de la transnacionalización del delito sino también aumentó la cantidad e intensidad y la violencia con la que ocurren.

Al momento de sancionarse la ley de Seguridad Interior, los delitos en la Argentina no superaban los 300 mil y hoy la cifra trepa a 1.6 millones de delitos al año, lo que hace colapsar cualquier sistema de prevención y represión delictivo. Las definiciones respecto del accionar de las Fuerzas de Seguridad deben quedar plasmadas en la ley. No hay mayor resguardo ni respaldo que deslindar sus facultades y límites en el texto de una norma sancionada por el Congreso. Ello también permitirá evitar el modelo pendular al que estamos asistiendo hoy, donde todas y cada una de las medidas tomadas por el gobierno anterior son borradas de un plumazo por la actual gestión.

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