El presidente Alberto Fernández, secundado por sus ministros Wado de Pedro y Santiago Cafiero (Presidencia)
El presidente Alberto Fernández, secundado por sus ministros Wado de Pedro y Santiago Cafiero (Presidencia)

El Gobierno publicó ayer en el Boletín Oficial la nueva estructura organizativa del Estado, donde Alberto Fernández redefinió la conformación administrativa de su administración y fijó un primer paso para salir del desorden interno en que se encontraba el Estado en estos 10 primeros días de gestión, en donde aún falta la designación de secretarios y subsecretarios.

Por medio del decreto 50/2019, Fernández estableció una nueva estructura organizativa del Estado en la que se establece que los ministros y secretarios de la Presidencia “podrán solicitar la creación de los cargos extraescalafonarios que resulten necesarios para el cumplimiento de las funciones asignadas”.

En el artículo 6 del decreto, que se publicó en el Boletín Oficial, se establece que “hasta tanto se concluya con la reestructuración de las áreas afectadas, se mantendrán vigentes las aperturas estructurales existentes en el nivel inferior a las a subsecretarías, las que transitoriamente mantendrán las acciones y dotaciones vigentes”.

De esta manera, el nuevo decreto define el organigrama del Gobierno, que tendrá 25 estructuras de gestión donde figuran la Jefatura de Gabinete, los ministerios de Desarrollo Territorial y Hábitat, Turismo y Deportes, Ambiente, Trabajo, Ciencia y Tecnología, Cultura, Educación, de las Mujeres, Género y Diversidad, Desarrollo, Salud, Seguridad, Justicia, Obras Públicas, Transporte, Agricultura, Desarrollo Productivo, Economía, Defensa, Interior y Relaciones Exteriores; las secretarías de Comunicación, de Asuntos Estratégicos, Legal y Técnica y General de Presidencia. Cada una de estas con el nombre de cada secretaría y subsecretaría.

“El decreto que se publicó no acelera los nombramientos de funcionarios que faltan sino que va a la misma velocidad para la conformación de la burocracia estatal. Es el primer paso para salir del desorden administrativo en que estamos”, reveló a Infobae un funcionario del Gobierno. Es decir, tras la firma del decreto 50/2019 ahora faltan las designaciones de cada uno de los cargos con nombre y apellido para que gire a pleno la rueda de funcionamiento de cada repartición.

Así, el gobierno nacional se encuentra aún con problemas de funcionamiento administrativo ya que sólo los ministros y unos pocos secretarios tiene poder de firma porque una buena parte del Estado no tiene aún nombramientos legales en los once días que lleva la nueva administración en la Casa Rosada.

Según pudo reconstruir Infobae en diferentes ministerios y dependencias estatales, hasta ahora el Presidente sólo avaló con su firma el nombramiento de ministros y un pequeño puñado de secretarios.

“No hay nada raro en esta situación. Se suman el caos en que encontramos todo en la Casa Rosada, el ritmo vertiginoso de la agenda de Alberto y la necesidad de enfocarnos en las medidas de emergencia económica”, destacó un funcionario que comparte despacho a pocos pasos del jefe de Estado.

En la planta baja de la Casa Rosada, la oficina de la Secretaría legal y Técnica que dirige Vilma Ibarra está atiborrada de documentos que esperan la firma del Presidente y de allí no paran de entrar y salir funcionarios con el mismo reclamo: acelerar nombramientos.

Ibarra tiene en su escritorio una pila de un metro de alto con carpetas de resoluciones y documentos con nombramientos por firmar. La medida no es ficción. Es literal y anteayer el propio Alberto Fernández estuvo en las oficinas de la secretaria de Legal y Técnica para estampar su firma en varios documentos.

Hasta ahora, sólo los ministros pueden avanzar en resoluciones para la firma de medidas, compras del Estado o pago a proveedores. “Incluso los secretarios, subsecretarios y directores designados no tienen nombramiento oficial”, admitió ante Infobae otro funcionario cercano a Vilma Ibarra.

Una muestra de los problemas administrativos que se viven en estos primeros días de gobierno albertista: el Ministerio de Seguridad, conducido por Sabina Frederic, distribuyó anteayer a la mañana un largo listado de mails para invitar para hoy a las 10.30 a un acto de “jura y puesta en funciones” de secretarios y subsecretarios. Cinco horas más tarde, se informó por mail y WhatsApp que se anulaba la ceremonia hasta nuevo aviso.

Otra muestra de cómo se acumulan temas importantes por la coyuntura tan caliente: el ministro de Defensa, Agustín Rossi, envió hace cuatro días al Presidente un listado con el nombramiento de la nueva cúpula de las Fuerzas Armadas, pero el documento aún espera la firma del jefe del Estado. “Alberto tiene un cúmulo de urgencias en estos primeros días de gobierno”, se excusó un allegado a Rossi.

Otro funcionario justificó la demora en firmas y designaciones en los problemas edilicios: “Tuvimos que hacernos cargo del deterioro en que se encuentra la Casa Rosada. Desde los aire acondicionados que no funcionan hasta las obras de refacción que interrumpen las tareas”, explicó un secretario de Estado.

Anteayer, Alberto Fernández recorrió las obras de refacción en el primer piso de la Casa Rosada y se quejó ante algunos de sus funcionarios por la demora en las obras. También criticó a la administración de Mauricio Macri por la falta de mantenimiento. Se mencionó, por ejemplo, que en toda la Casa Rosada funciona un solo ascensor, el del Presidente. Alberto Fernández prefiere ir por las escaleras. Los visitantes que llegan deben subir también de la misma forma. Les ocurre a muchos que van a ver al secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Béliz, cuya oficina está en el segundo piso. Es la nueva postal de un gobierno que recién aterriza y que fijó otras prioridades de gestión antes que el ordenamiento interno administrativo.

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