Martín Guzmán. ministro de Ecoomía
Martín Guzmán. ministro de Ecoomía

A 18 días de fin de año, Martín Guzmán y las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) ya acordaron una primera ronda de conversaciones que aún no tienen escenario definitivo: puede ser en Buenos Aires o Washington. Y todo dependerá de un hecho que va más allá de la deuda pendiente o la estrategia de los negociadores: se trata de la Navidad en Estados Unidos, una celebración familiar que transforma a la capital de los Estados Unidos en un ciudad fantasmal y a los organismos multilaterales en oscuros edificios cerrados hasta la Fiesta de Reyes.

Martín Guzmán no tiene problemas en viajar a Washington con una comitiva reducida para iniciar las conversaciones con las autoridades del Fondo Monetario Internacional. Ya conversó sobre el asunto con Luis Cubeddu, el actual jefe de la misión del FMI para la Argentina, un economista venezolano que conoce la Argentina y cómo funciona el principal acreedor del país.

Luis Cubeddu, jefe de la misión FMI
Luis Cubeddu, jefe de la misión FMI

La ventana de Guzmán para llegar a Washington se cierra el 20 de diciembre, ya que a partir de ese día todo se termina en los organismos multilaterales hasta después de la primera semana de enero. El ministro de Economía cavila todavía acerca de la posibilidad de viajar este fin de semana y trabajar con el FMI, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro hasta el 20 de diciembre. Es una agenda ambiciosa, y pese a la predisposición del Fondo, es difícil de cerrar ante la proximidad del fin de año.

En este contexto, las autoridades del FMI esbozaron una alternativa verosímil. Luis Cubeddu tiene una esposa argentina y podría llegar al país para pasar aquí la celebración de Navidad y Año Nuevo. Si esta alternativa prospera, Cubeddu viajaría sin otro funcionario del FMI e iniciaría las negociaciones formales con el gobierno de Alberto Fernández.


Cuando se inicie la primera ronda de negociaciones -en Buenos Aires o DC-, no habrá sorpresas entre ambos protagonistas: Alberto Fernández ya anunció que no pagará hasta que haya crecimiento, y ese axioma no tiene fecha de caducidad. Con la economía quebrada, y sin fuentes de financiamiento externo, la fecha de un eventual pago es un interrogante sujeto a la presión de la comunidad internacional y a las reglas básicas del mercado.

A diferencia de otras negociaciones entre Argentina y su principal acreedor, el FMI mantiene una posición expectante y flexible. Las autoridades del Fondo comparten la posición del Alberto Fernández y están proclives a otorgar plazo y empujar un acuerdo con los bonistas bajo legislación extranjera. Pero esa posición, en el caso del FMI, sí tiene fecha de caducidad: cuando en 2021 empiezan a vencer los plazos para pagar el capital adelantado en épocas de Mauricio Macri y Christine Lagarde.

En DC explicaron a Infobae que los elogios de las autoridades del FMI a la posición de Alberto Fernández no fueron inducidas por la Casa Blanca ni por Guzmán y su staff de secretarios de Estado. Al contrario, el board del FMI considera lógico que el presidente argentino proponga crecer antes de pagar, ante un clima social en América Latina que ya arrasó Chile y Colombia por citar casos recientes.

Alberto Fernández saluda al Vicepresidente y Ministro de comunicación de Venezuela - #Asuncion


Sin embargo, la predisposición del FMI tiene un límite geopolítico. Estados Unidos es el principal aportante al Fondo Monetario Internacional, y su influencia es clave para lograr un acuerdo de postergación de pagos de la deuda externa. La Casa Blanca apoya a Alberto Fernández, pero aún no entiende porqué recibe a Jorge Rodríguez, ministro de Nicolás Maduro, y concede refugio a Evo Morales, expresidente de Bolivia.

Trump y el establishment americano callaron ante las controvertidas decisiones de Alberto Fernández de jugar al lado de Maduro y Morales. Pero se mantienen expectantes a pocos días de iniciar las negociaciones con el gobierno del Frente de Todos.

En Washington explicaron a Infobae que no quieren un escenario similar a la crisis de Chile, y optaron por ser cautelosos. Hasta que Trump escriba en su cuenta personal de Twitter y la situación política cambie para siempre.