La relación con las provincias: los vericuetos que deberá transitar Alberto Fernández para consolidar poder y ampliar la coalición

Una de las claves del futuro gobierno del Frente de Todos será cómo se maneje el Presidente con sus aliados y rivales provinciales

mtercic@infobae.com
Alberto Fernández saluda a Juan Manzur en el acto de asunción del gobernador de Tucumán
Alberto Fernández saluda a Juan Manzur en el acto de asunción del gobernador de Tucumán


Que se terminó el “divide y reinarás”. Que ya no corre la estrategia del palo y la zanahoria porque “no hay plata”. Que Alberto Fernández gobernará en base a “la política” y sin grieta, que sirve para ganar pero no para administrar. Que mantener felices a algunos gobernadores “es muy caro” y que tampoco “garantiza disciplina”. Que la clave va a estar en “la cercanía y las alianzas” que pueda consolidar el Presidente.

Como en todas las administraciones nacionales, la relación del flamante gobierno del Frente de Todos con los gobernadores de las 23 provincias y el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires dependerá en gran medida del poder y la legitimidad que construya Alberto Fernández desde el sillón de Rivadavia. Esa es la mejor divisa a la hora de sentarse a negociar tanto con los aliados de la coalición gobernante como con los que no forman parte de ese armado pero con quienes un presidente necesita relacionarse en el manejo del día a día de un país.

Gran parte de esa legitimidad estará relacionada con la capacidad que tenga la administración de Fernández de frenar la crisis que ya lleva más de un año y medio y retomar la senda de crecimiento de la que Argentina se alejó en 2011. En ese aspecto del Gobierno será clave el ministro de Economía que designó el Presidente, Martín Guzmán, y su capacidad de renegociar exitosamente la deuda y despertar a una economía que cayó un 4,9% en los cuatro años de Mauricio Macri en el poder, entre otras urgencias que enfrentará el joven economista.

Martín Guzmán y Hernán Lacunza
Martín Guzmán y Hernán Lacunza

Pero más allá de las variables económicas y de la emergencia social, la dinámica de las relaciones políticas al interior del peronismo otra vez en el poder va a determinar buena parte del margen de maniobra que tenga Alberto Fernández para avanzar con las iniciativas que desee.

El panorama provincial es ciertamente favorable al Frente de Todos, por lo menos en el comienzo de su administración. Tras un año electoral en el que la mayoría de los oficialismos distritales lograron su reelección, Alberto Fernández ostenta el apoyo explícito de al menos 16 mandatarios locales (provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, La Pampa, Entre Ríos, San Luis, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Misiones). En tanto, cuatro provincias se mantendrán con distintos grados de autonomía (Córdoba, Río Negro, Neuquén y Salta) y cuatro distritos son dominados por la oposición (CABA, Mendoza, Jujuy y Corrientes).

El Frente de Todos está parado sobre tres pilares fundamentales: Cristina Kirchner, el peronismo bonaerense (Sergio Massa, su Frente Renovador y los intendentes del Conurbano) y los gobernadores. La situación de crisis del país hace que los mandatarios locales que forman parte de la coalición gobernante se sepan importantes, ya que al no sobrar recursos, la negociación política toma más relevancia. Para Lara Goyburu, licenciada en Ciencia Política (UBA) y magíster en Ciencia Política por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), “las provincias en la Argentina adquieren mayor relevancia en la política nacional cuando los presidentes no tienen recursos propios para invertir en el territorio que provengan de préstamos del exterior o retenciones a las exportaciones”.

“Este es el contexto que en el mediano plazo enfrentará Alberto Fernández, por lo que debería mantener una relación de cercanía y alianzas con las provincias dado que la ascendencia que los gobernadores tienen sobre sus legisladores será de vital importancia a la hora de pasar la legislación que el Presidente necesitará para gobernar por el Congreso”, detalló.

De todas formas, para Goyburu, la estrategia de la negociación se encuentra con un límite claro en medio de la crisis: “Será difícil que logre el apoyo de más gobernadores dado que el contexto económico no le permitirá contar con recursos propios para poder invertir en política u obra pública nacional en las provincias, herramienta que a presidentes como Carlos Menem o Néstor Kirchner les permitió cerrar alianzas”.

Antes del ballottage de 2003, cuando Aberto Fernández ya era el jefe de la campaña de Néstor Kirchner
Antes del ballottage de 2003, cuando Aberto Fernández ya era el jefe de la campaña de Néstor Kirchner

Sin embargo, más allá de las restricciones económicas, para el politólogo (UBA) y escritor Pablo Touzón “la relación con los gobernadores va a ser más cercana por necesidad”. “Parte del proyecto del Frente de Todos apunta a integrar los espacios del peronismo que se fueron desgajando desde 2008. El reingreso del peronismo de los gobernadores hasta ahora fue de gestos. Se puede ver por ejemplo con la llegada de María Eugenia Bielsa al Gabinete. Ese proceso se va a dar mucho más lento, sobre todo si no hay dinero: todo va a estar basado más en la política y menos en la plata”, consideró el autor, junto a Martín Rodríguez, de La grieta desnuda.

Para Touzón, como “Alberto va a estar muy restringido para usar los aportes del tesoro de forma discrecional, va a buscar algo similar a la foto de Rosario con todos los gobernadores”, en referencia al acto previo a las PASO en el que el ahora primer mandatario firmó un compromiso con 13 mandatarios provinciales.

Pero la clave en el futuro de la relación de Alberto Fernández con los gobernadores puede ser Cristina Kirchner. Es que si bien la vicepresidente se corrió del centro (aunque no del todo) para buscar la unidad del peronismo, buena parte de los dirigentes del PJ que hoy manejan las provincias que forman parte del Frente de Todos se enfrentaron en los últimos años de una u otra manera con la ex presidenta.

Para el politólogo Luis Tonelli ese es un tema fundamental: “Está la cuestión de si Alberto Fernández seguirá alineado a Cristina Kirchner o bien comenzarán a marcarse las diferencias. Eso podría dividir a los gobernadores, aunque como dirigentes provinciales tienen responsabilidades y moderan sus preferencias políticas en pos de la gobernabilidad”.

Alberto Fernández y un grupo de gobernadores
Alberto Fernández y un grupo de gobernadores

En definitiva, todo apunta a que la coyuntura obligará a Alberto Fernández a buscar alternativas a la hora de gobernar. Él mismo señaló en el debate presidencial que en su administración se implementarían planes ortodoxos y heterodoxos. “El gobierno del Frente de Todos, un peronismo reunificado, va a tener características muy distintas a como funcionó el kirchnerismo, cuando usaron el divide y reinarás. En ese momento había una gran fragmentación del arco peronista. Ahora no vamos a tener eso, vamos a tener un peronismo bastante unificado, y sobre todo en el Congreso”, opinó el analista Marcos Novaro.

Según Novaro, “para construir poder, algunos gobernadores pueden estar de su lado, pero son gobernadores muy caros. Por eso Alberto Fernández tampoco tiene mucho con qué pelear contra Cristina Kirchner. Tampoco es que (el gobernador de Tucumán Juan) Manzur garantiza disciplina a cambio del dinero. Cada gobernador es un ente autónomo. Me parece que a Alberto le resulta más razonable y más barato pegarse a Cristina de lo que él mismo había pensado”.

En ese sentido, Touzón considera que “Alberto priorizó a los otros integrantes del Frente de Todos para ocupar los ministerios y no a los gobernadores. Sin plata y sin lugares en el Gabinete, la gobernabilidad de Fernández va a depender de las herramientas políticas que impulse, puede ser un Pacto Social o un Pacto Federal”.

La mesa contra el hambre que armó Alberto Fernández
La mesa contra el hambre que armó Alberto Fernández

Un tema que para Touzón seguramente influya a la hora de las negociaciones es que “todos los mandatarios provinciales tienen poder interno después de haber ganado las elecciones y cada realidad es diferente”. “Mucho de esto también va a depender de cómo le vaya a Fernández y de si tiene habilidad para hablarles a los electorados locales, que no son iguales al progresismo porteño o a los conurbanos de las grandes ciudades. La crisis no lo favorece y la desconfianza que hay al interior del peronismo después de diez años de división tampoco ayuda”, agregó el politólogo.

En ese sentido, Touzón concluyó que el futuro de la relación entre el Poder Ejecutivo nacional y los provinciales “no solo es un desafío para Alberto Fernández sino también para los gobernadores. La puerta está abierta para que influyan en el destino del país a nivel nacional y es un desafío que no se retraigan en sus provincias. Estuvieron muy desligados del poder en el kirchnerismo. Es un desafío que Alberto los convoque, pero ellos no tienen que ser sujetos pasivos, sino ser activos en la reconstrucción nacional”.

La relación de Fernández con una de las tres columnas principales del Frente de Todos determinará parte del éxito de su presidencia. Su historia de articulador político debería servirle a la hora de negociar, pero no va a ser fácil.

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