Agustín Rossi y Fernando Espinoza en la Cámara de Diputados (Foto: Gustavo Gavotti)
Agustín Rossi y Fernando Espinoza en la Cámara de Diputados (Foto: Gustavo Gavotti)

El diputado nacional e intendente electo de La Matanza, Fernando Espinoza, le pidió al Gobierno de Mauricio Macri que “respete la resolución que aprobaron ayer las dos cámaras del Congreso y apoye el retorno de la verdadera institucionalidad en Bolivia, quebrada por las fuerzas armadas, la policía y grupos violentos de civiles organizados por la oposición”.

En un comunicado, Espinoza aseguró que “ya no está en discusión el hecho de que en Bolivia hubo un golpe de Estado. Eso quedó muy claro desde el principio y se reforzó a la luz de los últimos acontecimientos, con una senadora que se autoproclama como presidenta en una sesión sin quórum y sin presencia del partido que tiene la mayoría de la representatividad de los bolivianos, senadora apoyada por los mismos que hicieron renunciar a Evo”.

En esa línea, el diputado nacional reclamó al gobierno de Macri que actúe en consecuencia con lo expresado este miércoles en el Congreso de la Nación: “No sólo se trata de no reconocer a quien está usurpando la Presidencia de Bolivia, cosa que es tan salvaje que hasta el gobierno de Macri no acepta, sino que se debe calificar lo sucedido en forma oficial como un golpe de Estado, denunciar internacionalmente a quienes lo cometieron y reclamar la vuelta a la verdadera institucionalidad con nuevas elecciones, tal como lo había hecho Evo Morales antes de que fuera víctima de esta atrocidad que sigue cobrando vidas y destruyendo a nuestro hermano país”.

Ayer, la Cámara de Diputados aprobó en una sesión especial y por medio de la votación a mano alzada, un proyecto de declaración en repudio al “golpe de Estado” en Bolivia que impulsó la oposición peronista. El proyecto con el mismo espíritu había sido aprobado un rato antes en el Senado. El mecanismo de votación en Diputados fue resuelto por el presidente de esa Cámara, Emilio Monzó, luego de que la oposición y el oficialismo no pudieran limar diferencias ni ponerse de acuerdo en un texto común. El proyecto oficialista evitaba la expresión “golpe de Estado” y en cambio proponía aludir a los acontecimientos que precipitaron la salida de Evo Morales del poder como una situación de “quiebre institucional”.

En su discurso, el jefe de la bancada kirchnerista, Agustín Rossi, valoró que en todos los discursos que lo precedieron, incluyendo los de oficialistas, el espíritu haya sido de condena al “golpe de Estado”. Para el santafesino, la autoproclamación presidencial de la senadora Jeanine Áñez fue “un mamarracho” tal que “ni Faurie se anima a reconocerla”.

A su criterio, en Bolivia el verdadero poder lo ejerce, a partir de la salida de Morales, las Fuerzas Armadas, y arriesgó que la designación de Áñez tiene que ver con que “a la comunidad internacional le resulta muy difícil aceptar” a un jefe militar como presidente provisional.

El último cierre estuvo en manos del jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri (UCR), quien aclaró que “palabras más, palabras menos” el oficialismo “condena absolutamente lo que pasó en Bolivia” porque “no es posible que un general o un comisario se pare delante de un presidente a decirle si se va o se queda”. No obstante, también repartió críticas a Morales, a quien le atribuyó el “pecado de gula” de querer perpetuarse en el poder y no dar lugar a la alternancia en su país.

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