El gobernador electo Axel Kicillof (Pablo Barrera)
El gobernador electo Axel Kicillof (Pablo Barrera)

María Eugenia Vidal y Axel Kicillof nunca se habían hablado. Tampoco habían intercambiaron mensajes. Eran, hasta ayer a la mañana, dos dirigentes políticos que hablaban a través de los medios de comunicación o las redes sociales. No tenían contacto. El resultado de las elecciones los obligó a cambiar. El ex ministro de Economía se colgó la chapa de gobernador electo mientras que la actual mandataria se resignó a la difícil tarea de aceptar la derrota.

Vidal llamó al ex ministro de Economía en la noche del domingo para felicitarlo y entablar el primer contacto. No logró comunicarse. No había buena señal. En la mañana del lunes, finalmente, cambiaron mensajes y acordaron reunirse en el corto plazo. Dieron el primer paso. Iniciaron el diálogo después de las acusaciones cruzadas que intercambiaron a lo largo de la campaña electoral.

El miércoles o jueves de esta semana Vidal y Kicillof se reunirán para comenzar a diseñar la transición entre el gobierno que sale y el que entra. Dos modelos diferentes. A priori, ambos tienen intenciones de bajar la tensión, ordenar el traspaso dentro de un marco institucional y transparentar las principales cuentas de la provincia. Llegan a esta etapa divididos por una grieta ideológica que los ha mantenido enfrentados en los últimos cuatro años.

Axel Kicillof durante los festejos en el búnker del Frente de Todos (Télam)
Axel Kicillof durante los festejos en el búnker del Frente de Todos (Télam)

En el gobierno bonaerense dicen estar a disposición para comenzar la transición en el corto plazo y que colaboraran para que sea ordenada. En el Frente de Todos esperan acordar un esquema para entablar un traspaso dividido en diferentes áreas. La más importante es la que engloba cuatro temas claves para el gobernador entrante: economía, finanzas, producción y agro. En esa área está la principal preocupación del ex ministro K.

Las preocupaciones de Kicillof son las mismas que arrastra desde hace meses y que, en su mayoría, las ha planteado públicamente. Le interesa saber cuál es el estado financiero del Banco Provincia, cuál es la deuda que actualmente tiene la provincia, qué presupuesto tienen ideado en el oficialismo para el 2020, en qué situación están las obras públicas que se iniciaron en su mandato y cuál es el estado de los préstamos internacionales que tiene la provincia y que sirvieron para financiar algunas de las obras que están empezadas.

En el entorno de Kicillof son terminantes con respecto a la negociación que deben llevar adelante con el gobierno bonaerense. “Hasta el 10 de diciembre gobierna Vidal. Esto no es un cogobierno”, advierten. Durante el próximo mes los equipos técnicos recibirán los datos que les brinde el oficialismo para realizar un diagnóstico. Esas conclusiones serán los datos más frescos que tenga Kicillof para llevar adelante el traspaso de mando junto a la actual mandataria.

La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal (Télam)
La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal (Télam)

Para arrancar la transición Kicillof destinará a su círculo más chico de colaboradores. Del proceso participarán el ex secretario de Comercio, Augusto Costa; el ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Carlos Bianco; el jefe de los equipos técnicos de Kicillof y ex presidente de la Comisión Nacional de Valores, Cristian Girard; el ex director del Banco Central, Juan Cuattromo, y el rector de la Universidad Nacional de José C. Paz, Federico Thea. Los cinco forman parte de la mesa chica del ex ministro. Dirigentes de su mayor confianza.

Esos cinco dirigentes van a ser los que lleven adelante el traspaso. Sobre todo en lo que respecta a las áreas de gestión de gobierno. Pero, probablemente, se le sume una pata política. Kicillof todavía está evaluando algunos nombres más para sumarlos a este proceso de transición que tiene por delante y en el que tiene estipulado hacer público su análisis sobre los números precisos que describan la provincia que le queda.

El gobernador electo dejó en claro en la noche del domingo que está dispuesto a aplicar una rigurosidad extrema con respecto a los datos duros. Después de ganar la elección y sobre el escenario del búnker del Frente de Todos, repasó datos sobre la caída de la producción, los niveles de desocupación y el número de puestos de trabajo formales que se perdieron durante la gestión de Cambiemos. En el medio de los festejos mostró su esencia. A partir de esta semana empezará a delinear su futuro gobierno.

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