Bloque de cierre de Mauricio Macri en el debate 2019



Si se le pregunta a Mauricio Macri cómo se sintió en el debate dice, simplemente, que todo estuvo dentro de lo previsible y que alcanzó sus objetivos. Además, el presidente comentó a sus asesores de confianza que vio a Alberto Fernández “inseguro” y que la próxima estocada será mejor porque entre los ejes del debate está la corrupción, que obliga al candidato peronista a defender a Cristina Fernández de Kirchner cada vez que ese complejo asunto político y judicial aparece en el escenario mediático.

Cuando terminaron los 120 minutos de debate, Macri reconoció que estaba cansado y, tras saludar a sus cinco contendientes, se retiró rápidamente del escenario; no se quedó ni un segundo de más. Ni siquiera aceptó una foto conjunta. A la 1 de este lunes ya estaba en la Residencia de Olivos.

El regreso en el Tango 04 fue especial. Varios pasajeros aseguran que había euforia porque la repercusión en los portales, las redes y los canales de televisión estaba siendo muy buena. Nadie cantó ni aplaudió, pero no podían ocultar lo que un funcionario definió como “un salto de competitividad". "El 11 de agosto estábamos boxeados en el piso y ahora estamos seguros de que estamos ingresando en el balotaje, algo que ni el más optimista creía posible”, analizó.

La satisfacción fue por doble vía. Por un lado, porque Macri logró transmitir lo que había buscado, defendiendo lo que había hecho en varias áreas reconocidas como exitosas por la población, y mostrando un nuevo horizonte de futuro, algo que sus propios votantes le reclamaron en las PASO, y ahora empieza a quedar más claro, quizás porque “los escuchó”, como dice y repite cada vez que puede.

Pero, sobre todo, porque uno de los objetivos era hacer enojar a Alberto Fernández, y en el oficialismo cree que lo lograron. “Alberto habló para los kirchneristas porque teme que crean que se pasó de bando”, dijo uno de los invitados al paraninfo en Santa Fe. Y agregó: “No hubo peronismo en el debate, solo kirchnerismo”. Por el contrario, el Presidente “no se prendió en la pelea a lo loco, dio su mensaje y esperó el momento para pegar cuando era el tiempo justo”.

Otro de los invitados evaluó que “lo importante en los debates es el lenguaje no verbal y, como argumenta (el experto iraní) Albert Mehrabian , en una escena de comunicación el peso de de las palabras es de 7%, el 38% corresponde a la voz y el ritmo con el que se transmite auditivamente esas palabras y el 55% recae en lo que no puede controlarse y llega igual”. “Y Fernández no pudo evitar que desprecia tanto a Macri que fue dominado por ese sentimiento y se olvidó que tenía que ganar el centro y exponerse moderado”, concluyó.

Macri, en efecto, estaba prevenido por las críticas que podían hacerle los cinco candidatos. Sin embargo, se fue relajando al ver que el su principal contendiente jugaba todas sus fichas al inicio de la puesta en escena, por lo que supuso que llegaría cansado al final, para cuando tenía previsto lanzar alguna estocada, como lo hizo siempre. “Es el debate número 15 de Mauricio”, dijo un miembro del equipo de comunicación, “ya conoce los tiempos y el protocolo”.

Al volver de Santa Fe, el Presidente se sentó junto al candidato a vicepresidente, Miguel Angel Pichetto, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el secretario general de la Presidencia Fernando De Andreis. Mientras comían unas empanadas, quería saber qué les había parecido su participación y cómo veían la campaña. Conversaron durante todo el vuelo y se inyectaron optimismo. Cuentan que el senador quedó sorprendido por el papel que jugó Fernández, a quien juzga como un político profesional. “Es insólito, se dejó ganar por la emoción, debe sentirse muy presionado. Lo lógico por lo que dicen las encuestas es que se comportara como un presidente electo”, fue lo que le transmitió al Presidente.

Cerca de Macri dicen que “el Presidente ejecutó un plan que era propositivo y no entendimos el planteo del candidato de Frente de Todos, quizás porque se preparó para actuar lo que no es”. Y aseguran que “Macri tuvo la capacidad para expresar lo que era muy visible para quienes estaban viendo el debate por televisión, porque era muy definitoria la suficiencia, la canchereada, la arrogancia, la fanfarronería”. Parece obvio, pero el 11 de agosto nadie podía imaginar una escena semejante, comentan en el equipo de comunicación, felices por el Macri que ayer se vio por televisión. En una semana tendrán un nuevo desafío, pero todavía nadie quiere hablar de eso.