(Télam)
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Mauricio Macri no perdía desde hacía 12 años, cuando ganó su primera elección ejecutiva en la ciudad de Buenos Aires. Desde el 2007 que todos las noches de elecciones de Costa Salguero eran de festejo, a pesar de la caída en las primarias y las generales del 2015. De globos de colores, de bailes.

Esta derrota del Presidente, la más dura de su carrera política, llegó en el peor momento, de la peor manera. En la elección "más importante desde el retorno de la democracia", como se encargó de resaltar una y otra vez durante la campaña el oficialismo, y en medio de una crisis que desde el año pasado lo puso contra las cuerdas. Y contra su peor enemigo: el kirchnerismo.

Macri subió al escenario de Costa Salguero primero, dio un discurso breve, de derrota y sin la efusividad de sus triunfos, y se enfrentó después a la prensa en conferencia cuando la diferencia con Alberto Fernández ya era irremontable, categórica e irreprochable. Por más de 10 puntos, como remarcó el propio Jefe de Estado con los primeros cómputos oficiales, y a tiro de liquidarla en octubre por parte del Frente de Todos.

"La responsabilidad es de todos. Especialmente de aquellos que hoy han recibido más apoyo en los votos. Yo voy a hacer mi parte. Lo que cabe acá es que los que han tenido este respaldo expliquen una alternativa de futuro que ayude a que la elección en octubre se desarrolle en un clima positivo para los argentinos", dijo Macri con la cara desfigurada.

A su lado, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña, Diego Santilli, Gabriela Michetti, Miguel Ángel Pichetto y Daniel Salvador miraban para abajo, para los costados y hacia la nada. Visiblemente desencajados por la aplastante derrota que no figuraba en ninguno de los sondeos previos de Juntos por el Cambio.

Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Miguel Ángel Pichetto, Elisa Carrió y Marcos Peña (Nicolás Stulberg)
Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Miguel Ángel Pichetto, Elisa Carrió y Marcos Peña (Nicolás Stulberg)

"Esto es algo que nadie esperaba, han fallado todas las encuestadoras. Es un desafío para todos. El primero soy yo porque soy el responsable de conducir este país", razonó Macri.

En la semana, Jaime Durán Barba, que estuvo en el salón VIP junto a su socio Santiago Nieto, y monitoreó los datos de las dos mil mesas testigos que llegaban desde el país, le había anticipado a más de un empresario que los números eran parejos. Incluso, según pudo reconstruir este medio, habló de una victoria ajustada del oficialismo. En reuniones partidarias, decía que la derrota en las primarias podía ser de "entre 2 y 3 puntos".

Es la primera vez que el consultor estrella de la Casa Rosada le erra por tanto margen.

Cuando Infobae le preguntó al Presidente si se había comunicado con Alberto Fernández, el Presidente cortó con un lapidario "no" antes de terminar de escuchar la segunda parte de la pregunta.

Y volvió a insistir en las sucesivas preguntas que "los que recibieron más apoyo" tenían que tener responsabilidad de cara a octubre, una elección que en los papeles se presenta a irremontable para el Gobierno.

"Mañana creo que todos tenemos que ser responsables de explicar qué es lo que queremos hacer. Se pone más sobre el tapete que todos tenemos que ser responsables. La Argentina aislada del mundo no tiene ningún destino. Creo que a partir de mañana todos tenemos que ser responsables de eso. El Gobierno hace su parte, todos tienen que hacer su parte. Pero va a ser muy importante ver como los dirigentes que han tenido su respaldo como el que tuvieron hoy explican y se suman a contener y demostrar que la Argentina es un lugar en el cual se puede apostar", tiró Macri.

"Me duele en el alma que haya habido tantos argentinos que crean que hay una alternativa volviendo al pasado. Ya sabemos que el mercado es un fenómeno distinto a la política local y que toma sus posiciones. El mercado va a tener su posición pero depende de cada uno de nosotros. De nuestra parte vamos a seguir actuando como lo hicimos el primer día. Cuidando con todo lo que esté a nuestra alcance a todos los argentinos. Pero es muy importante lo que haga la dirigencia", agregó.

Al Jefe de Estado y a sus ministros -pasadas las 23 los convocó de urgencia al apartado de Costa Salguero- les preocupan estas horas. La reacción de los mercados. Una eventual disparada del dólar. Las versiones sobre su gabinete. El futuro de su gobierno. Y su propio futuro.